Comentario de
Sergio Martínez
Este film
canadiense, dirigido por Jennifer Alleyn, nos presenta una interesante
propuesta en un tono minimalista, pero, a su vez, alude a las raíces profundas
de muchas de nuestras ansiedades, temores y sueños irrealizados. Ambientado en
un Montreal donde podemos reconocer lugares icónicos, como el edificio de líneas
curvas en la esquina de Sherbrooke y Jeanne-Mance, nos presenta a Manu
(Emmanuel Schwartz), un actor con aspiraciones frustradas que, a falta de otras
oportunidades, acepta un trabajo como animador de un programa radial de trasnoche.
Eso, después de otros intentos fallidos, incluido uno de doblaje en un film
polaco.
Manu empieza por
explicar a su audiencia el porqué del nombre del programa: “Kairos”, figura
mitológica griega que representa una visión muy especial del tiempo, distinta del
tiempo lineal representado por el dios Cronos. De primeras, el programa no
parece tener mucha audiencia, a pesar de que le mencionan que siempre hay gente
escuchando a esas extrañas horas: choferes de taxi, guardias de seguridad o
simplemente personas que padecen insomnio. Eventualmente, las llamadas de los
oyentes empiezan a llegar y, con ello, la posibilidad para Manu de envolverse
en intercambios que abarcan desde el tema del suicidio, enfocado en el escrito
del Mito de Sísifo de Albert Camus (“lo importante es el proceso, no el
resultado”, dirá el animador radial), hasta situaciones más mundanas.
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Este recorrido
por las diversas esferas de la filosofía no se limitará a los intercambios con
los radioescuchas, sino también con Kiki (Olivia Palacci), la persona encargada
de los controles técnicos durante el programa, quien, al inicio, no se muestra
como la persona más amistosa que uno pudiera encontrar.
Kairos es una película que nos traslada a un
entorno íntimo de un hombre que, enfrentado a su propia crisis existencial,
decide compartir su soledad con otras almas solitarias que, en la noche
invernal de Montreal —muy bien retratada en la fotografía de Marc
Simpson-Threlford— incursiona con ellas en
una serie de cuestiones filosóficas que en verdad, a todos puede tocar. Este
film está originalmente en francés, se exhibe en algunos cines con
subtítulos en inglés.
Duración: 90 min.