6.9.10

FESTIVAL DE FILMES DEL MUNDO: FIN

Cae la cortina de la última jornada de la 34ª edición del Festival de Filmes del Mundo, la que esta vez tuvo una notable presencia de muy buenas películas.

Crónica de Sergio Martínez

En estas breves cápsulas, echo una mirada a lo que ha sido lo mejor – en la categoría competitiva – en esta edición del Festival de Filmes del Mundo (FFM) que ha llegado a su fin.

LO MEJOR
Al momento de escribir esta nota ya se han anunciado dos de los galardones otorgados por jurados externos a la organización del FFM, se trata del Premio del Jurado Ecuménico que fue para la co-producción holandesa-belga Oxygen del realizador Hans Van Nuffel. Este premio, concedido por un jurado constituido por representantes de la organización católica de cine Signis y por su congénere protestante Interfilm, apunta a subrayar los valores humanistas y cristianos presentes en los filmes en competencia oficial. El Jurado Ecuménico también concedió una mención honrosa al film alemán Das Lied in Mir (The Day I Was Not Born) dirigido por Florian Cossen.

Por su parte la FIPRESCI (Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica) entregó su galardón (premio de la crítica) al film alemán Das Lied in Mir (The Day I Was Not Born) de Florian Cassen.

Así, el joven director alemán ha obtenido ya dos distinciones para un film que en seguida analizaremos.

LO MEJOR
Empiezo por admitir que es prácticamente imposible ver todos los filmes en competición, por lo que naturalmente mi propia selección de lo mejor en esta categoría está limitada a lo que he visto.

Como escribo esto antes de conocerse la selección hecha por el jurado, de algún modo se trata de una apuesta, eso sí, basada en la calidad de lo exhibido. Habiendo dejado esto en claro creo que los ganadores del Gran Premio de las Américas y el Premio Especial del Jurado debería estar entre los siguientes títulos: Oxygen, de Hans Van Nuffel (Holanda-Bélgica); Limbo, de Maria Sødal (Noruega-Suecia-Dinamarca-Trinidad Tobago); Venecia, de Jan Jakub Kolski (Polonia); Tannöd, de Bettina Oberli (Alemania-Suiza); y The Day I Was Not Born, de Florian Cossen (Alemania).

A continuación los comentarios sobre ellos:

Limbo de Maria Sødal es un film al estilo de esas historias coloniales inglesas con sus intrigas de expatriados sin mejores cosas que hacer que ocuparse de la vida de los otros mientras sorben algunas copas de whysky o de gin & tonic. Reemplácese los tragos mencionados por el ron caribeño y los oficiales y burócratas británicos y sus aburridas esposas por los modernos ingenieros y esposas en donde quiera se explota el petróleo y tendremos una historia marcada por las aspiraciones frustradas, los celos, el adulterio y el aburrimiento y frustración de las esposas. Ambientada en los años 70, Sonia y sus dos hijos viajan desde Noruega para reunirse con su esposo que trabaja para una compañía petrolera en Trinidad-Tobago. Aunque no es claro qué es lo que ella esperaba en su vida en la isla caribeña, los acontecimientos pronto la llevan a darse cuenta que no estaba preparada para esa vida nomádica de las familias de los hombres de la industria petrolera. Luego de su primera decepción sin embargo, Sonia irá tratando de afirmar su verdadera identidad y ciertamente no ser como las otras mujeres de ingenieros. Pero todo eso vendrá a un costo.
El film entrega una mirada a fondo a ese mundo nomádico y a la vez intenta examinar – aunque no muy profundamente – la relación de esos europeos y los nativos, situación que por lo demás no parece muy estable tampoco (como las historias coloniales inglesas en las que la amenaza al establishment venía de la posible independencia, en este caso la amenaza es la posible nacionalización del petróleo, lo que eventualmente ese país caribeño emprendería).

Das Lied in Mir (The Day I Was Not Born, El día en que no nací), transcurre en Buenos Aires, donde la nadadora Maria, hace una parada en tránsito a Chile. Durante la espera en el aeropuerto escucha en la voz de una madre que está con su bebé, una canción de cuna que le despierta extraños recuerdos y que ella está segura de haber escuchado antes, aunque ella misma no habla español. Eventualmente, uniendo diversos cabos la joven llegará a descubrir que ella es en verdad una hija de detenidos desaparecidos y que fue llevada a Alemania por Anton, un alemán que trabajaba en Buenos Aires en esa época a quien ella cree su padre. Maria, sin mucha ayuda de su padre quien llega a Buenos Aires cuando a ella le roban su pasaporte, pero sí de un policía a quien conoce casualmente, llega finalmente a conocer a sus verdaderos parientes sanguíneos. En esta parte el film carece de cierta plausibilidad: todos sabemos que la búsqueda de hijos de desaparecidos de la dictadura y luego el reconocimiento de que ellos efectivamente sean lo que se sospecha, es un proceso largo, a veces de años. En el film en cambio, toma sólo un par de días y – más inverosímil aun – el hallazgo de los familiares se hace simplemente consultando la guía telefónica. Por cierto se trata de una falta de plausibilidad que puede considerarse como “licencia artística” en lo que en general sin embargo, es una historia bien narrada y su final es especialmente interesante porque no cae ni en sentimentalismos y aborda muy bien el dilema que quienes están en una situación como María tienen que enfrentar.

Reproduzco en seguida los comentarios hechos respecto de los otros tres filmes, sobre los que escribí en una anterior nota en La Plaza:

Oxygen (Oxígeno) de Hans Van Nuffel: Una historia de sobrevivencia, de lucha contra la enfermedad sin estar ausente el drama sentimental, el film dirigido por Hans Van Nuffel logra embarcar a la audiencia en el pathos de los personajes a la vez que traduce en breves pero precisas imágenes lo que se quiere transmitir a la audiencia, sin por lo demás hacer caer a los espectadores en una suerte de sentimiento piadoso por los personajes. Estos están muy bien caracterizados, mientras ambos padecen de severas enfermedades, sus respectivas – y a veces contrastantes, complejas y no siempre simpáticas – personalidades aparecen retratadas de un modo muy auténtico.


Escena de Oxygen

Wenecjia (Venecia) de Jan Jakub Kolski: Una historia ambientada al inicio de la invasión alemana a Polonia, que justamente desata la Segunda Guerra Mundial en 1939. La historia se centra en Marek, un niño de 11 años que se siente postergado en el afecto de sus padres, en especial de su madre, que tiene otras preocupaciones, y en cuya infantil fantasía la idea de viajar cobra especial interés, en especial su idea obsesiva es visitar Venecia, de cuyas calles y plazas él ya ha hecho un detallado recorrido en su imaginación y con la ayuda de mapas y maquetas. La guerra naturalmente frustrará ese deseo de viajar, por el contrario lo forzará a permanecer en una aislada y deteriorada residencia señorial en el campo, donde por otro lado tendrá otras motivaciones que compensarán la falta de afecto maternal, en la forma del afecto de muchachas de su edad; pero también le atraerá el peligro que la guerra ha llevado al aislado lugar rural.
Aunque con una hermosa fotografía y muy buena actuación, la historia sin embargo quiere abarcar demasiado perdiendo así su foco. En especial la parte en la cual los muchachos se dan a la tarea de deshacerse de un personaje menor que no había tenido mayor relevancia en el desarrollo del film, ilustra esa dispersión temática del que por otro lado es un film bellamente presentado.

Tannöd de Bettina Oberli: Elementos de suspenso y algo de terror también, se entremezclan con la dinámica social de un pequeño pueblo al borde de un bosque de aspecto siniestro. La historia gira en torno al asesinato masivo de todos los miembros y la criada de la familia Danner, un crimen nunca aclarado pero que ha permanecido en la conciencia colectiva de los habitantes del villorrio. El tema recobra interés cuando la hija de una mujer recientemente fallecida, retorna para los funerales de su madre e inadvertidamente se ve envuelta en los rumores y habladurías del pueblo, eventualmente acercándolos a todos a un encuentro con una verdad que muchos no quieren revisitar. En el film hay un buen trabajo de montaje que confiere una interesante estructura narrativa al drama, sin embargo hacia el final ese mismo juego de montaje que ha sido tan eficaz en la narración de la historia, diluye su conclusión, en otras palabras, no hace el final un juego de imágenes que uno pudiera considerar memorable ni su desenlace dramático alcanza el impacto esperado por el desarrollo de la trama.

4.9.10

LAS MEJORES PELÍCULAS DEL FESTIVAL

Nuestro comentarista Jorge Gutman ha considerado los siguientes como los mejores títulos presentados en esta edición del Festival de Filmes del Mundo.


Confirmando las expectativas ofrecidas con “El Crimen del Padre Amaro” (2005) y “Backyard” (2008), el director Carlos Carrera ofrece con DE LA INFANCIA (México) un documento social de gran repercusión. A través del seno de una familia que desde el interior de México llega a vivir a la gran ciudad, el guión de Carrera, Silvamia Pasternac y Fernando León, transmite la vívida realidad que experimenta una humilde familia fragmentada en uno de los barrios más pobres de México. A través de la visión de los niños, en especial Francesco (Benny Emmanuel), contemplamos la figura despótica del padre (excelente Damián Alcázar) que abusa físicamente de su familia a pesar de que en apariencia demuestra las características de un progenitor y marido afectuoso. Con una dirección escénica notable, Carrera expone a través de un desarrollo dramático de gran convicción, toda la miseria de la pobreza con la explosión de una violencia final que causa horror y escalofrío. Las magníficas interpretaciones de su homogéneo elenco contribuyen a brindar convicción sobre los males que aquejan a la familia descripta, configurando un film sobresaliente, que aunque deprimente expone una triste realidad que impera hoy día en ciertos sectores sociales de América Latina.

El dramático tema de los desaparecidos es nuevamente expuesto en THE DAY I WAS NOT BORN (Alemania) pero esta vez a través de la mirada de un director europeo. El alemán Florian Cossen ofrece un sorprendente trabajo en su primer film como realizador en un relato que le pertenece junto a Elena von Saucken. La trama se centra en María (Jessica Schwartz) una mujer alemana de 36 años que debiendo viajar desde su país de origen a Santiago de Chile se ve forzada a permanecer en Buenos Aires por haber perdido su vuelo de conexión y posteriormente su pasaporte. Por imperio de circunstancias fortuitas llega a imponerse de que sus padres biológicos no fueron quienes la criaron sino dos más en la gran lista de las víctimas “desaparecidas” durante la dictadura militar (1976-1983). A diferencia del film “La Historia Oficial” (1985), el guión explora el conflicto moral que se le presenta a María al comprender los profundos sentimientos de pena que sufren sus verdaderos parientes que llega a encontrar por primera vez y al propio tiempo no poder denunciar a su padre adoptivo que fue responsable de haberla secuestrado de sus familiares en la época en que sus padres habían desaparecido. Sin sentimentalismo alguno pero con profunda emoción, el film refleja las devastadoras consecuencias de la cruel dictadura. Sin duda, uno de los grandes títulos de este festival.

También es muy meritorio el magnífico trabajo del novel director Hans Van Nuffel en OXIGEN (Bélgica-Holanda). Tomando como referencia su propia experiencia, el realizador que sufre moderadamente de osteítis fibrosa –también conocida como osteítis fibrosa quística-, una enfermedad genética que destruye lentamente los pulmones y cuya expectativa de vida generalmente no excede de los 30 años de quien lo padece, decidió transmitirla en una historia de ficción. Aquí, los personajes afectados se encuentran en un estado mucho más grave y lo remarcable del film es el tono realista que el realizador impuso a la trama transmitiendo meticulosamente el tratamiento médico recibido por parte de sus enfermos. De ningún modo el film cae en lo patético o en la nota melodramática o artificiosamente sentimental; por el contrario, Van Nuffel vuelca en sus personajes su propia vivencia aguardando la posibilidad de un trasplante de pulmón para prolongar la existencia por unos años más. Este caso clínico, sin duda inquietante, da como resultado un film muy elogiable que constituye un tributo al espíritu humano de no cejar en la lucha por vivir mientras se tiene un hálito de esperanza. Ojalá que Van Nuffel logre superar su dolencia por muchos años más para seguir deparando otros proyectos de gran calidad como en este film. Excelente interpretación de Stef Aerts que queda grabada en la memoria del espectador.

Otro logro es LIMBO (Noruega-Suecia-Dinamarca-Trinidad y Tobago) que retrata la vida de los expatriados que por razones de trabajo deben asentarse en forma temporal en diferentes lugares del mundo sin la existencia de un hogar fijo y la imposibilidad de cimentar relaciones sociales duraderas. A través de la historia de dos matrimonios escandinavos en donde los maridos se desempeñan trabajando como consultores por un cierto tiempo en la isla de Trinidad, la directora María Sedahl ilustra muy bien la intimidad matrimonial de ambas parejas al describir el peso que las esposas deben acarrear para acompañar a sus cónyuges en el cumplimiento de sus funciones profesionales. Muy buenas interpretaciones de Line Verndal, Henrik Rafaelsen, Lena Endre y Bryan Brown.
Lena Endre en LIMBO

Dos personas que ven sus vidas trastocadas como consecuencia de un tremendo error judicial, es lo que Banmei Takahashi relata en BOX – THE HAKAMADA CASE (Japón). El film se basa en los sucesos reales ocurridos el 30 de junio de 1966 en la ciudad de Shimizi, donde la familia de un director de una compañía resultó aniquilada en su hogar y posteriormente el asesino incendió la casa para no dejar rastros de su crimen. La policía arrestó como principal sospechoso a Iwao Hakamada, (Hirofumi Arai) un empleado de la empresa que anteriormente había sido boxeador. Presionado brutalmente por la policía y al no poder seguir resistiendo las horrendas torturas físicas recibidas, el acusado termina confesando un acto no cometido; de allí que en el juicio se declara inocente señalando que la policía obtuvo su confesión de manera forzada. Norimicho Kumamoto (Masato Hagiwara), que participó como uno de los miembros del Jurado, llegó a la convicción de que no había evidencias suficientes que probaran la culpabilidad del acusado; sin embargo, su voto en disidencia no impidió que sus dos otros colegas consideraran al reo culpable y sentenciándolo con la pena de muerte.
El director presenta dos temas en un mismo relato. Por una parte, el suplicio de quien clama inocencia y no quiere morir; por el otro lado, la desintegración emocional de un juez que lleva sobre su conciencia el peso de haber participado en un juicio que condenó a muerte al sospechoso. El film constituye un claro cuestionamiento sobre el funcionamiento del sistema judicial de Japón y este caso todavía no resuelto -con Hakamada viviendo en prisión durante los últimos de 34 años y con la muerte pisándole los talones- es expuesto a través del sobrio relato de Takahashi y la muy buena actuación de sus dos protagonistas. El mensaje del film es claro al demostrar la dificultad de un hombre de tener que juzgar cuando la vida humana está en juego y queda un margen de duda razonable sobre la culpabilidad del juzgado. Fue uno de los filmes más aplaudidos por el público.

LITTLE ROSE (Polonia) que trae recuerdos del magnífico film alemán “The Lives of Others” (2006) está inspirado en hechos que tuvieron lugar en Polonia en la década de los años 60. En la ficción, una atractiva joven (Magdalena Boczarska) trabajando como secretaria en la oficina del decano de la universidad y enamorada de un rudo coronel de los servicios de seguridad del estado (Robert Wieckiewicz) es inducida a seducir a un prestigioso profesor universitario (Andrzej Seweryn) quien es considerado como un disidente intelectual y potencial enemigo del régimen comunista. La infiltración de agentes de gobierno en la vida privada de sus ciudadanos adquiere ribetes trágicos cuando la evolución de los acontecimientos alcanza el punto de no retorno. La dirección de Jan Kidawa-Blonski es excelente y está sostenido por un guión que no tiene desperdicio alguno; a ello cabe agregar la muy buena interpretación del elenco y el empleo de un material de archivo de época que brinda autenticidad al relato

3.9.10

LA PLAZA EN EL FESTIVAL DE FILMES DEL MUNDO: PASADA LA PRIMERA MITAD

Louis Bélanger muy lejos de brillar con su Route 132; español Emilio Aragón causa impresión con Pájaros de papel en competencia de primeras obras; y fuera de concurso, a no perderse reciente obra maestra de Carlos Saura: Flamenco, Flamenco.

Crónicas de Sergio Martínez


La 34ª edición del Festival de Filmes del Mundo se halla en plena marcha con su habitual combinación de expectativas, algunas decepciones y por cierto muchos gratos momentos y no pocas sorpresas.

LA COMPETENCIA OFICIAL: LO MEJOR AUN NO ES SOBRESALIENTE
En la competencia oficial hemos tenido oportunidad de ver algunos de los contendores, precisamente el film inaugural fue el canadiense Route 132 de Louis Bélanger, quien hace unos años nos deleitara con su excelente Gas Bar Blues. Esta vez no nos ha impresionado mucho con su más reciente creación. Básicamente Route 132 nos narra la historia de dos sujetos, antiguos amigos que luego siguieron muy dispares destinos, y que se reencuentran en un momento ingrato de sus respectivas vidas, en especial Gilles que viene de perder a su pequeño hijo, Bob por otro lado, lleva una existencia sin mayor rumbo ni futuro ni tampoco con algún logro que contar en su pasado. Ambos se largan en un recorrido a través de la ruta 132 que atraviesa varias áreas rurales del Bajo San Lorenzo, con la intención de cometer diversos robos de relativo monto.

Es precisamente esta premisa central que motiva a los personajes a compartir en una serie de acciones criminales la que parece más implausible, dados los antecedentes de Gilles, un profesor universitario; por más que la muerte de su hijo ciertamente lo haya conducido a un estado de desesperación. En el trayecto ambos amigos encuentran a variados personajes, desde otro ladrón más avezado y veloz, a un cura de campo y a un encuentro que aparentemente deberá cambiar la vida de Bob.

El problema con Ruta 132 sin embargo, es que nunca parece efectivamente despegar como historia más que como mero pasaje de un momento – por lo demás de poca verosimilitud – de los personajes.

Otro de los films en la competencia oficial, el holandés en co-producción con Bélgica, Oxygen (Oxígeno) sin embargo sí que parece mucho más convincente en cuanto a su trama e historia, así como a la sólida caracterización de sus personajes centrales. Una historia de sobrevivencia, de lucha contra la enfermedad sin estar ausente el drama sentimental, el film dirigido por Hans Van Nuffel logra embarcar a la audiencia en el pathos de los personajes a la vez que traduce en breves pero precisas imágenes lo que se quiere transmitir a la audiencia, sin por lo demás hacer caer a los espectadores en una suerte de sentimiento piadoso por los personajes. Estos están muy bien caracterizados, mientras ambos padecen de severas enfermedades, sus respectivas – y a veces contrastantes, complejas y no siempre simpáticas – personalidades aparecen retratadas de un modo muy auténtico.

Otro film interesante en la competencia oficial es el co-producido por Alemania y Suiza, titulado Tannöd (The Murder Farm) realizado por Bettina Oberli en el cual elementos de suspenso y algo de terror también, se entremezclan con la dinámica social de un pequeño pueblo al borde de un bosque de aspecto siniestro. La historia gira en torno al asesinato masivo de todos los miembros y la criada de la familia Danner, un crimen nunca aclarado pero que ha permanecido en la conciencia colectiva de los habitantes del villorrio. El tema recobra interés cuando la hija de una mujer recientemente fallecida, retorna para los funerales de su madre e inadvertidamente se ve envuelta en los rumores y habladurías del pueblo, eventualmente acercándolos a todos a un encuentro con una verdad que muchos no quieren revisitar.

En el film hay un buen trabajo de montaje que confiere una interesante estructura narrativa al drama, sin embargo hacia el final ese mismo juego de montaje que ha sido tan eficaz en la narración de la historia, diluye su conclusión, en otras palabras, no hace el final un juego de imágenes que uno pudiera considerar memorable ni su desenlace dramático alcanza el impacto esperado por el desarrollo de la trama.

También ha sido un film muy bien hecho en términos de su factura técnica y su fotografía el polaco Wenecja (Venecia) dirigido por Jan Jakub Kolski y que presenta una historia ambientada al inicio de la invasión alemana a Polonia, que justamente desata la Segunda Guerra Mundial en 1939. La historia se centra en Marek, un niño de 11 años que se siente postergado en el afecto de sus padres, en especial de su madre, que tiene otras preocupaciones, y en cuya infantil fantasía la idea de viajar cobra especial interés, en especial su idea obsesiva es visitar Venecia, de cuyas calles y plazas él ya ha hecho un detallado recorrido en su imaginación y con la ayuda de mapas y maquetas. La guerra naturalmente frustrará ese deseo de viajar, por el contrario lo forzará a permanecer en una aislada y deteriorada residencia señorial en el campo, donde por otro lado tendrá otras motivaciones que compensarán la falta de afecto maternal, en la forma del afecto de muchachas de su edad; pero también le atraerá el peligro que la guerra ha llevado al aislado lugar rural.

Aunque con una hermosa fotografía y muy buena actuación, la historia sin embargo quiere abarcar demasiado perdiendo así su foco. En especial la parte en la cual los muchachos se dan a la tarea de deshacerse de un personaje menor que no había tenido mayor relevancia en el desarrollo del film, ilustra esa dispersión temática del que por otro lado es un film bellamente presentado.

LA COMPETENCIA DE PRIMERAS OBRAS: LO MEMORABLE Y LO OLVIDABLE
Esta sección del Festival que ciertamente apela principalmente a jóvenes realizadores ha traído en el pasado algunas interesantes sorpresas. Este año es también el caso.

Pájaros de papel, film español de Emilio Aragón a nuestro juicio se debería erigir como un serio aspirante a la mayor distinción en esta categoría: la historia es interesante, está narrada de un modo sencillo y convencional, pero a la vez retrata bien la complejidad de los personajes y la variedad de situaciones que estos deben enfrentar, por último, los aspectos emocionales están presentados en su dosis adecuada, sin abrumar al espectador, pero con la suficiente fuerza como para poder advertir los efectos que la circunstancia tienen sobre los personajes: la crueldad del bombardeo a la población civil (en este caso durante el sitio de Madrid por parte de las fuerzas franquistas), la represión desatada una vez triunfantes estas fuerzas contra quienes habían sido defensores o simpatizantes de la República, y el sufrimiento infringido a gente por el solo hecho de no haber estado del lado de los vencedores. Ciertamente el hecho que los personajes en cuestión sean parte de una compañía de cómicos sitúa el drama en un marco paradojal lo que probablemente da un mayor impacto al film, el contraste entre personajes que se supone deben hacer reír y sus respectivos dramas personales.

Por otro lado, también en competencia de primeras obras tuvimos oportunidad de ver el film italiano Amore liquido (Amor líquido) del realizador Marco Luca Cataneo, el que sin embargo no nos llegó a impresionar aunque el tema mismo parecía interesante: la historia de un hombre, Mario, que trabaja como barrendero municipal, vive en Boloña con su madre senil, y cuando no está en su trabajo pasa la mayor parte del tiempo frente a la computadora visitando sitios que ofrecen pornografía, también mantiene un chateo – usando otro nombre – con una mujer que es también parte de sitios para intercambios de corte pornográfico. Casualmente llega a conocer a una mujer, Agatha, madre separada que tiene una niña de unos 8 años, cuya presencia en la vida de Mario debería dar un nuevo vuelco a su vida. Mario sin embargo está sumido en oscuras tendencias que emergerán nuevamente, sumado a una condición que dificulta la satisfacción sexual de manera otra que su obstinada observación de pornografía. El título del film justamente alude a la “liquidez” de las relaciones humanas, en este caso el amor, pero en el final la resolución de la trama es confusa y deja al espectador preguntándose por los cabos sueltos que el film ha dejado y no porque esa fuera la intención, sino porque el realizador no supo darle término de un modo claro al film.

FUERA DE CONCURSO: SAURA NOS ENCANTA UNA VEZ MÁS
No hay duda que el gran realizador español Carlos Saura ha hecho de su original descripción de diversas expresiones musicales, el flamenco, la ópera, el tango, recientemente el fado, uno de sus sellos característicos. Esta vez se repite el plato, como pudiéramos decir, con el estilo musical creado por los gitanos españoles, pero que contiene a su vez evocaciones de ritmos árabes y probablemente africanos también. Esta vez su Flamenco, Flamenco, una suerte de continuación de su Flamenco hecho en 1995, nos presenta a diversos exponentes del género musical español y sus respectivos estilos, desde lo más tradicional a lo más moderno, en un marco escenográfico muy original, en medio de paneles con reproducciones de obras de diversos pintores españoles.

Una impecable secuencia de baile y canto, Flamenco, Flamenco puede considerarse como otra obra maestra del realizador español, así como del excelente trabajo de cámara atento a los detalles de los artistas, pero a su vez con una concepción de las imágenes que nos introduce y luego termina, con las vistas de las modernas estructuras de acero en la cual se ha enmarcado la filmación, una alegoría sobre la presencia de un género musical sin edad en medio de la modernidad.

Sin duda se trata de un film de gran calidad que seguramente será estrenado comercialmente en los meses que sigan al Festival.

DOCUMENTALES: UN NUEVO RETRATO DEL CHE Y TAMBIÉN EL FÚTBOL
Che – Un hombre nuevo
, un film dirigido por Tristán Bauer, co-producido por Argentina, Cuba y España, enfrentaba el desafío de retratar a una de las figuras más emblemáticas de la historia latinoamericana contemporánea, y uno bien puede decir que lo hace admirablemente bien. Che – Un hombre nuevo es un documental que cumple adecuadamente lo que uno espera del género: proveer una exhaustiva información sobre su sujeto, agregar elementos nuevos sean sobre el tema mismo y en su enfoque, y por cierto, hacer lo anterior utilizando el lenguaje cinematográfico de modo creativo y con la suficiente dinámica visual como para mantener el interés de la audiencia.





Che - Un hombre nuevo, da renovada mirada a figura de la historia latinoamericana



En todos estos sentidos el film de Bauer lo hace muy bien, por de pronto revela un muy buen trabajo de investigación sobre un hombre del cual se ha indagado bastante por cierto, está muy bien documentado, y en este último aspecto incluso agrega interesante material inédito en la forma de extractos de películas caseras hechas por la familia de Guevara cuando este era niño.

Agregar nueva información sobre este verdadero ícono de la cultura popular luego del épico film biográfico de Steven Sodheberg y de Diarios de Motocicleta, parecía difícil, pero Bauer lo consigue con este film no sólo por el material de archivo incluido sino por el enfoque del personaje, no sólo en su dimensión política sino también en su dimensión humana.

Che – Un hombre nuevo ha sido una de esas joyas en este Festival, en una sección como la documental, que también cobra creciente importancia.

Un documental sobre un tema muy diferente es el chileno Ojos rojos dirigido por Ismael Larraín, Juan Pablo Sallato y Juan Ignacio Sabatini, que enfoca la pasión de la hinchada por la selección chilena de fútbol, marcada por grandes entusiasmos, expectativas y también grandes desilusiones. El film cubre básicamente el período hasta las clasificatorias para el Mundial que tuvo lugar este año en Sudáfrica, centrándose en lo que sería el aporte del director técnico argentino Marcelo Bielsa sobre la selección y sobre la manera de hacer fútbol en Chile.

Ojos rojos incursiona más allá del aspecto meramente deportivo y de algún modo intenta brindar también una perspectiva sociológica de lo que el fútbol significa para la población chilena así como las actitudes de la hinchada.