6.7.12

EL ENCUENTRO DE DOS MEDIOS HERMANOS



PEOPLE LIKE US. Estados Unidos, 2012. Un film de Alex Kurtzman. Elenco: Chris Pine, Elizabeth Banks, Michelle Pfeiffer


En su debut como director, Alex Kurtzman considera un tema humano y parcialmente autobiográfico sobre dos medios hermanos que no llegaron a conocerse hasta que la muerte del padre común termina reuniéndolos. Como una alternativa a los filmes de acción del actual período estival, esta historia llegará a interesar a una audiencia interesada en temas sustanciosos.


El guión del realizador escrito con Robert Orci y Jody Lambert, presenta a Sam (Chris Pine),un joven vendedor de rápida labia viviendo en Nueva York y que intempestivamente recibe la noticia de que su padre, un productor musical que vivió en California, ha fallecido. De inmediato y con el apoyo de su novia Hannah (Olivia Wilde), deciden partir a Los Ángeles para el funeral, aunque llegan poco después del mismo. Alejado de su madre Lilian (Michelle Pfeiffer) y sobre todo en materia afectiva de su difunto padre, Sam se entera de que éste le legó unos discos de vinilo y como último deseo le pide que haga llegar 150 mil dólares en dinero efectivo a Josh Davis (Michael Hall D’Addario), un niño de 11 años, a través de Frankie Davis (Elizabeth Banks), una humilde madre monoparental que trabaja en un bar para mantener a su hijo. Es en ese momento que Sam se entera de que esa mujer es su media hermana, concebida en la relación adúltera que su padre mantuvo con la madre de Frankie ya desaparecida.


Sam -una persona que nunca fue un ejemplo de conducta ética- dudando en cumplir con la voluntad de su padre comienza a entablar una relación con Frankie y su hijo pero ocultando su identidad y por lo tanto de que están vinculados familiarmente. A pesar de que Sam desea guardar el dinero para sí, a medida que comienza a conocer a Frankie y al niño para quien gradualmente se convierte en una especie de padre que nunca tuvo, sus intenciones cambiarán. La situación deviene más complicada cuando Frankie al ignorar su vínculo familiar con Sam cree que la está cortejando y comienza a sentirse interesada por él.


Si bien el film adolece en ciertos momentos de situaciones melodramáticas que podrían haber sido evitadas, en líneas generales el relato atrae y resulta convincente la descripción de cómo Sam y Frankie han ido moldeando sus personalidades, en un caso como hijo único de un hogar formalmente constituido y, en el otro, como hija ilegítima de un padre que nunca mantuvo un real acercamiento hacia ella.


Las interpretaciones son muy buenas. Pine va modificando gradualmente la naturaleza de su personaje para ir adquiriendo un gesto de nobleza y honradez al comprobar la vida no muy afortunada que le tocó vivir a su media hermana. Banks es muy convincente como la joven que luchando contra la adversidad en un principio se entrega al alcohol pero finalmente logra recuperarse de su vicio al tener un hijo por quien vivir y preocuparse; por su parte Pfeiffer logra transmitir la naturaleza de un personaje vulnerable que tuvo que tolerar la infidelidad y desinterés de su marido.


Conclusión: A pesar de extenderse más allá de lo necesario y de manipular la atención del espectador en determinadas ocasiones, este sentimental relato genera genuina emoción gracias a un elenco muy competente. Jorge Gutman

LA GUERRA CONTRA LA MUERTE

LA GUÈRRE EST DECLARÉE. Francia, 2011. Dirección: Valérie Donzelli. Distribución: Entertainment One/Seville (2012)



Aunque el duelo de haber perdido un hijo o estar por perderlo frente a una implacable enfermedad ya ha sido visto en más de una oportunidad, esta película tiene la característica de ser parcialmente autobiográfica donde la realizadora Valérie Donzelli traslada al cine los dramáticos años vividos al lado de su compañero Jérémie Elkaim en la lucha entablada para combatir el cáncer cerebral que afligió al pequeño hijo durante varios años.

El relato de ficción se basa en el guión escrito por ambos y también ha sido animado por ellos aunque los nombres utilizados sean diferentes. Todo comienza cuando Romeo (Elkaim) y Julieta (Donzelli) se conocen en un club nocturno y hacen referencia a la coincidencia de llamarse como los protagonistas del drama shakesperiano. Dicho encuentro produce el inmediato flechazo del amor a primera vista y lo cierto es que la vitalidad, entusiasmo y alegría de vivir que los anima se contagia fácilmente al público que los observa y que simpatiza con ellos.

La felicidad de la pareja se refuerza con la llegada de Adam (César Desseix), un infante que al poco tiempo de nacer llama la atención por estar llorando en forma permanente sin que sus padres puedan llegar a calmarlo; sin embargo, en un comienzo nada parece predecir que esa anomalía refleje aspectos que lleguen a alarmar; no obstante, cuando el bebé comienza a vomitar sin aparente causa, es sometido a un escáner cerebral que delata la presencia de un tumor maligno.

¿Cómo se reacciona frente a un drama semejante donde está en juego la vida de un hijo? A partir del temible veredicto, comienza para la pareja la etapa más dura tratando de aunar toda la fuerza posible y desplegando la máxima energía en el difícil trance de querer combatir todos los inconvenientes que presenta el tratamiento anticanceroso; todo ello dentro de un contexto donde las manifestaciones de solidaridad, apoyo y estímulos que surgen de sus familiares y amigos adquieren un importante rol.

El mérito de la realizadora es haber abordado el relato desdramatizándolo a través de situaciones de espontáneo humor. Aunque el film no deja de ilustrar la maquinaria burocrática del sistema hospitalario francés, la narración privilegia más el esfuerzo realizado por los padres conviviendo con la enfermedad del pequeño antes que enfatizar en los procedimientos médicos.

Los momentos de máxima tensión así como de profunda emoción surgen cuando Adam debe ser sometido a la intervención quirúrgica y los padres tratan de mantener una actitud esperanzadora con relación a la supervivencia del niño. Lo importante es que todo queda expuesto con sobriedad sin que el inherente aspecto sentimental de la situación planteada llegue a desbordar.

Tanto Donzelli como Elkaim se manifiestan con completa naturalidad; aunque este hecho no llega a sorprender al reproducir la odisea por la que atravesaron, con todo resulta audaz y valeroso que ellos mismos hayan resuelto representarse a sí mismos; también resulta inobjetable la actuación del pequeño Desseix y es muy emotivo apreciar el breve rol de Gabriel Elkaim encarnando, ya crecido, al hijo verdadero de la realizadora y de Jérémie.

El tono de liviandad del film utilizado por Donzelli, la simpatía que despiertan sus reales personajes y la atractiva banda sonora lo convierten, a pesar de su tema, en un terapéutico cuento de hadas que reafirma en todo momento el amor a la vida. Jorge Gutman

4.7.12

FESTIVAL DE JAZZ: DE UNA GRATA COMBINACIÓN DE CLÁSICO Y POPULAR, A UNA MÚSICA ÍNTIMA

El concierto de Jorane junto a I Musici de Montreal fue una sorprendente muestra de integración de calidad vocal e instrumental, mientras Marcio Faraco deleitó a su audiencia con la calidez de la bossa nova.



Comentario de Sergio Martínez

Una de esas interesantes sorpresas del Festival Internacional de Jazz de Montreal ha sido la aparición conjunta de la joven exponente de la canción québécoise, Jorane, y la celebrada orquesta I Musici de Montreal, esta vez bajo la batuta de Jean Marie Zeitouni. La combinación de estos dos elementos musicales de un trasfondo tan diferente funcionó muy bien, el armonioso toque de esta orquesta de cuerdas proveyó el contexto adecuado para la vibrante voz de Jorane, quien es también una ejecutante del cello, del cual se hizo acompañar a veces tocándolo con el arco al estilo clásico, o en otras pulseándolo con sus dedos más al estilo jazzístico.


Jorane se presentó junto a I Musici de Montreal
Como era de esperar, el repertorio de Jorane consistió principalmente de temas québécois, aunque para mi gusto su versión francesa del famoso tema “Suzanne” de Leonard Cohen fue particularmente encantadora.

Del ambiente espectacular y grandioso de la Maison Symphonique, donde tuvo lugar el concierto de Jorane e I Musici, uno se traslada ahora al ambiente mucho más íntimo del Savoy del Metrópolis, un espacio creado en ese cavernoso sitio de conciertos, para asistir a la presentación del brasileño Marcio Faraco, quien acompañado de Philip Baden-Powell al piano, ofreció una velada de suave y ensoñadora música brasileña, de esa que uno gustaría de escuchar mientras saborea una caipirinha (no tal cosa en el bar del Metrópolis, lamentablemente).
Marcio Faraco, dio un toque de bossa nova

Faraco deleitó al público con la versatilidad de su voz así como la habilidad en la ejecución de la guitarra, naturalmente su repertorio consistió primeramente de temas de su país, aunque también incluyó un tema que él mismo había escrito en francés.

El Festival Internacional de Jazz de Montreal culmina este sábado con el evento especial a cargo del dúo Chromeo, aunque hay una pequeña “colita” o agregado final para el día domingo 8 de julio: la Batalla de las Bandas a las 14 horas en el Teatro Maisonneuve presentando a la Orquesta de Duke Ellington versus la de Count Basie.