7.12.12

UN FILM CONTROVERTIDO

HOLY MOTORS. Francia, 2012. Un film escrito y dirigido por Leos Carax

Después de 13 años de ausencia en que realizó Pola X, el provocativo director Leos Carax retorna al cine con Holy Motors, un film que presentado en primicia mundial en el último festival de Cannes despertó diferentes reacciones entre la crítica especializada.

Lo que propone Carax es provocar al espectador con una historia que en algunas circunstancias alcanza niveles delirantes pero que no llega a satisfacer plenamente. Si bien la premisa inicial podría calificarse de original en el sentido de enfocar los diversos roles que muchas veces el ser humano tiene que asumir en la relación cotidiana establecida con el prójimo, en este caso Carax no se propone efectuar una indagación psicológica o social de lo que acontece con su personaje central.

Denis Lavant
El protagonista de la historia es un tal Monsieur Oscar (Denis Lavant) quien al comienzo del film aborda una limusina blanca conducida por Celine (Edith Scob), su colaboradora y persona de absoluta confianza. Durante el transcurso de un día, atravesando los distintos barrios de París debe cumplir con una serie de encargos por los que deberá encontrar a diferentes “clientes”; para cada uno de los mismos debe adoptar una personalidad distinta que lo obliga a transformar su indumentaria así como sus rasgos físicos. Entre algunos de los roles que encarna figura la de un rico banquero, una mujer pordiosera, un padre preocupado por su hija, un monstruo satírico y el líder de una banda de acordeonistas de música rock.

En esencia, toda la alucinatoria narración está basada en una sucesión de viñetas donde no hay vinculación entre las mismas. Aunque es innegable que el film cuenta con algunos momentos de apreciables hallazgos visuales –amparados en buena medida por la bella fotografía de Caroline Champetier e Yves Cape- hay situaciones límites que solo podrán contentar a los fieles de Carax y/o a quienes consdieren divertido o ingenioso salir al encuentro de los personajes caracterizados por Oscar.

Lavant, uno de los actores preferidos del director, ofrece una excelente interpretación en las diferentes personalidades que le toca representar, en especial como Monsieur Merde y la relación que mantiene con una sensual modelo animada por Eva Mendes. El resto del elenco se desempeña correctamente, incluyendo la breve participación del veterano Michel Piccoli como el jefe de Oscar.

Conclusión: Tratándose de una fantasía surrealista decididamente controvertida, los méritos del trabajo de Carax dependerán del juicio de cada espectador para aprobarlo como un realizador ambicioso y visionario o, por el contrario, como un director indulgente y pretencioso que vuelca sus esfuerzos en un film completamente banal  Jorge Gutman

UN GRAN TRABAJO DE DANIEL DAY-LEWIS,

LINCOLN. Estados Unidos, 2012. Un film de Steven Spielberg

Con toda seguridad será uno de los filmes más comentados de esta temporada invernal y posiblemente logrará varias nominaciones para el Oscar. Aunque sin ser el trabajo más destacado de Steven Spielberg, Lincoln constituye un inteligente retrato de la personalidad del décimo sexto presidente de Estados Unidos a la vez que una buena ilustración del funcionamiento democrático de ese país.


Daniel Day-Lewis
La intención del realizador no ha sido narrar una biografía de Abraham Lincoln sino más bien concentrar la atención en un momento decisivo de su vida, justo en los inicios de su segundo mandato en enero de 1865 y tres meses antes de su trágico asesinato. Con la valiosa colaboración del conocido dramaturgo Tony Kushner quien preparó el guión basado en el libro Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln, elogiada biografía de la historiadora Doris Kearns Goodwin, Spielberg enfoca los esfuerzos del presidente en lograr la aprobación parlamentaria de la décimo tercera enmienda a la constitución de los Estados Unidos, consistente en la abolición de la esclavitud. A pesar de que la Guerra de Secesión aún no había concluido, el relato considera ese dramático hecho en forma secundaria –una breve escena al comienzo del film- para consagrarse fundamentalmente a la noble causa emprendida por el presidente. De todos modos, Lincoln no ignoraba el riesgo asumido con su propuesta porque la aprobación de la mencionada enmienda podría incentivar la prolongación del conflicto bélico por parte de los sureños partidarios del mantenimiento de la esclavitud.

En la antológica interpretación de Daniel Day-Lewis animando a Lincoln, se lo ve al presidente ayudado por su eficiente y leal secretario de estado William Seward (David Strathairn) y del ardiente congresal abolicionista republicano Thaddeus Stevens (Tommy Lee Jones) para procurar que la enmienda propuesta por la presidencia fuera sancionada por la cámara de representantes.

La tarea no era sencilla porque para lograr el propósito deseado había que lidiar con un congreso de la nación altamente dividido, que requería vencer la resistencia de los miembros del partido demócrata opositor así como también de algunos congresales republicanos.

Dicho lo que antecede, el film se convierte en un largo y conversado relato donde la acción gira en torno de los argumentos a favor o en contra de los diferentes parlamentarios defendiendo o negando los derechos que asisten a los esclavos como personas libres. Las personalidades históricas de la época que tuvieron a cargo esos largos debates si bien pueden ser conocidas por los historiadores en la materia y/o por el público americano, lo más probable es que no lo sean para el resto del mundo. Asistir al debate intelectual de los parlamentarios puede resultar de interés en un comienzo, pero el mismo va disminuyendo en la medida que domina gran parte del relato; de alguna manera, ese factor contribuye a que el film carezca de verdadera acción al no proveer emoción o tensión en términos de entretenimiento.

Los detalles apuntados están en gran parte compensados por Day-Lewis quien constituye el centro de gravitación del film. Aunque el público no haya conocido a Lincoln, la composición lograda por el actor permite al espectador identificarse con la leyenda y el aura que rodea la figura del mítico personaje. Sumergiéndose en la piel del presidente, el gran mérito del intérprete es haber sabido reproducir la simpleza, calma y serenidad de su persona, sus movimientos y miradas, su tono suave de voz, el sentido del humor aplicado a la política, así como otros detalles que van reflejando las motivaciones, psicología y el considerable humanismo que lo caracterizó. El resto del elenco es de primer nivel, incluyendo una apasionada y justa composición de Sally Field como la esposa del presidente que tuvo una enorme influencia en él y la eficiente interpretación de Joseph Gordon-Levitt como el hijo mayor del matrimonio que mantiene una relación conflictiva con su padre.

Conclusión: Un film que despierta interés y será recordado por la estupenda actuación de Daniel Day-LewisJorge Gutman

UN BALLET QUE NO ENVEJECE


LES GRANDS BALLETS CANADIENS DE MONTREAL

Como lo ha venido realizando desde 1964 LGBC de Montréal presenta para la actual  temporada festiva el clásico ballet Cascanueces. La coreografía pertenece a Fernand Nault que es considerada como una de las más refinadas versiones de un ballet que ha sido adaptado innumerables veces. Como bailarín, coreógrafo, maestro y director escénico, Nault ocupó diferentes posiciones con LGBC entre 1967 y 1976, creando alrededor de una treintena de obras innovadoras que han contribuido enormemente al desarrollo y visibilidad de la compañía.

Creado en 1892, Cascanueces  se basa en el cuento de hadas de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann denominado “El Cascanueces y el Rey de los Ratones”. Con la maravillosa música de Tchaikovsky, mundialmente se ha convertido en el ballet más representado durante el período navideño.


La historia gira en torno de la niña Clara quien durante una fiesta familiar de Nochebuena recibe como regalo de su padrino, el Doctor Drosselmeyer, un juguete de cascanueces que aparentemente posee poderes mágicos. Su envidioso hermanito Fritz se apropia del mismo y accidentalmente lo rompe, pero es inmediatamente reparado por el buen doctor. Cuando la fiesta concluye y todos se acuestan, Clara se dirige al living del hogar y allí se queda dormida aferrada a su juguete. Mágicamente aparecen ratones y ratas quienes comienzan a batallar con soldaditos de plomo cuando repentinamente el Cascanueces cobra vida gracias a Dorsselmeyer y viene al rescate de la niña. Al concluir la batalla, el Cascanueces se transforma en un elegante Príncipe trasladando a Clara hacia el Mundo de los Copos de Nieve y el Reino de los Dulces. Acompañada de su Príncipe y del Hada de Azúcar, la niña descubre un fantástico mundo de felicidad.


Este ballet que durante los 49 años precedentes ha reportado enorme éxito a la compañía es representado con la participación de más de un centenar de bailarines. Cabe agregar que anualmente más de 600 niños participan en las audiciones que se realizan para seleccionar a aquéllos que habrán de animar a los personajes infantiles así como a otros de fantasía. La orquesta de Les Grandes Ballets Canadiens es dirigida por el maestro Allan Lewis, los decorados pertenecen a Peter Horne, el vestuario es de François Barbeau en tanto que Nicholas Cernovitch tiene a su cargo la iluminación.



Entre las actividades que complementan la presentación de Cascanueces cabe mencionar que una hora antes de cada representación, el actor Jacques Piperni ofrecerá a los niños una lectura del cuento de Hoffman; después de la misma se habrá de elegir al azar al Ratoncito del Día. El niño o niña que resulte ganador(a) será vestido(a) como un ratoncito y se unirá a los bailarines en el escenario durante el transcurso del primer acto, para retornar a su asiento durante el intervalo a fin de contemplar la continuación del espectáculo.

Desde el 13 hasta el 30 de diciembre en la sala Wilfred-Pelletier de la Place des Arts. Para los horarios de las representaciones visitar el sitio web  www.grandsballets.com