7.12.12

MATANDO CON SUAVIDAD Y SIN DOLOR

KILLING THEM SOFTLY. Estados Unidos, 2012. Un film escrito y dirigido por Andrew Dominik

Basado en el libro Cogan’s Trade (2002) del autor estadounidense George V Higgins sobre el submundo del crimen organizado, el director neocelandés Andrew Dominik lo adaptó tratando de extraer lo mejor del mismo. Si bien el escritor es un experto conocedor del tema debido a su vasta literatura escrita sobre la materia, lo que se ve en pantalla no constituye aporte mayor a lo visto ya en muchas otras ocasiones.

Aunque la novela original transcurre en Boston en 1974, Dominik decidió ubicar la historia en Nueva Orleans en el otoño de 2008, en pleno campaña electoral donde la candidatura del futuro presidente Obama representaba la esperanza de un mejor porvenir, atendiendo al gran colapso económico que experimentaba el país. Esa crisis es utilizada como telón de fondo para la trama del film tratando de demostrar que el clima de incertidumbre también afectó también al bajo mundo, o al menos a los personajes de esta historia.

En una apretada síntesis puede señalarse que el conflicto inicial de la trama se origina cuando una noche dos ladronzuelos de poca envergadura – Frankie (Scoot McNairy) y Russell (Ben Mendelsohn), con sus rostros cubiertos se apropian del dinero que se está apostando en una timba ilegal de póquer integrada por mafiosos y organizada por Markie Trattman (Ray Liotta). Como consecuencia de esa acción y para restablecer el orden necesario llega a la ciudad Mickey (James Gandolfini), un gran patrón de la organización que decididamente dispuesto a que los ladrones sean identificados e inmediatamente ejecutados; esta delicada tarea le será encomendada a Jackie Cogan (Brad Pitt) quien es un sicario, frío y sereno que utiliza un método de eficaz alcance consistente en matar con precisión a sus víctimas para que no experimenten dolor, según lo anticipa el título del film. Como cabía esperar, los responsables del robo pagarán con sus vidas; con todo ese es solo el comienzo de una serie de múltiples asesinatos que descarnadamente se irán sucediendo a lo largo del relato.

Brad Pitt
A diferencia de otras películas del género, ésta es una de crímenes donde en términos de “acción movida” no es mucho lo que acontece como que tampoco es abundante lo que se ofrece desde el punto de vista de historia o intriga. En cambio, el director prefirió privilegiar la ambientación en donde transcurren los hechos, pintando la negrura del microcosmos o mundo marginal de sus personajes donde ningún código ético o moral los rigen salvo la violencia sangrienta que anima a sus personajes. De este modo, la mayor parte del film transcurre en largas escenas de diálogos y otras monologadas que, aunque de interés, no alcanzan a que el film adquiera resonancia. Si acaso la crueldad expuesta tuviera un foco de referencia o estuviese al servicio de una historia de gran originalidad como la que Quentin Tarantino ofreció en Pulp Fiction hace ya 18 años, quizá el esfuerzo de Dominick habría valido la pena.

A las observaciones precedentes habría que agregar la insistencia de las informaciones televisivas en los que el candidato presidencial Obama explica al electorado el difícil momento económico-financiero que el país y el mundo están atravesando. Ese hecho no solamente resulta fatigante sino que termina distrayendo, sin quedar bien reflejado la intención de establecer un paralelo de la crisis del capitalismo con el submundo de matones aquí ilustrados, donde la inmoralidad imperante parecería constituir su común denominador; en tal sentido, la respuesta que un decepcionado Jackie pronuncia al concluir el film (“Estados Unidos no es un país, es un negocio”) podrá impactar en algunos espectadores, pero como crítica al funcionamiento del sistema resulta vacía, fuera de contexto y contrariamente a lo que Francis Ford Coppola ilustrara maravillosamente en The Godfather (1972) y The Godfather II (1974).

Trabajando por segunda vez con el director Pitt ofrece una extraordinaria caracterización del cínico, impiadoso y pseudo filósofo asesino; similares elogios merece el elenco que lo rodea (Gandolfini, Liotta, Richard Jenkins, entre otros).

Conclusión: Aunque estilísticamente interesante y con una irreprochable actuación, la propuesta de Dominick no alcanza a cristalizar en este relato frío y de extremada violencia.  Jorge Gutman

UNA EXCENTRICA COMEDIA DRAMATICA

SILVER LININGS PLAYBOOK. Estados Unidos, 2012. Un film escrito y dirigido por David O. Russell

El director David O. Russell, con un guión que le pertenece basado en una novela de Mattew Quick, ofrece un film que sin ser excepcional resulta entretenido con personajes bien delineados que son desempeñados por un competente elenco.

El protagonista es Pat (Bradley Cooper), un ex profesor de escuela secundaria de Filadelfia diagnosticado con desorden bipolar. Consecuencia de ello fue el brutal ataque inferido al amante de su esposa Nikki (Brea Bee) cuando los pescó haciendo el amor en su hogar. En vez de la cárcel le ha tocado pasar ocho meses como paciente en una institución mental para su recuperación. El film comienza cuando es dado de alta, a pesar de que aún persisten rasgos que denotan no haberse restablecido totalmente. Con la intención de rehacer su vida y tratando de adoptar una actitud positiva –a pesar de haber perdido su empleo, casa y esposa-, se instala en el hogar de sus padres Dolores (Jacki Weaver) y Pat Sr. (Robert De Niro); allí, sus frecuentes exabruptos de violencia originan tensión perturbando la rutina familiar.

La primera parte del film adopta el tono de drama realista describiendo los esfuerzos de Pat de querer desvincularse de su pasado aunque persiste el deseo de recuperar el amor de su distanciada esposa, a pesar de una orden judicial que le impide acercarse a ella. El circunstancial encuentro con Tiffani (Jennifer Lawrence), una joven viuda que también experimenta considerables problemas emocionales, hará que ambos se acompañen compartiendo el estado de salud y los remedios que los dos ingieren; además, ella se apresta a ayudarlo para hacerle llegar una carta suya a Nikki con la condición de que Pat la acompañe como pareja en un concurso de baile.

Bradley Cooper
De allí en más, el relato cambia de rumbo para convertirse en una comedia dislocada más el agregado del clima romántico que previsiblemente va surgiendo entre Pat y Tiffani; aunque nada de lo que se contempla resulta realísticamente plausible, eso no priva que un buen numero de situaciones resulten ciertamente hilarantes. Entre las ocurrencias absurdas, el público se divierte con el comportamiento adoptado por el supersticioso padre de Pat quien como apasionado fanático del equipo de fútbol local apuesta considerables sumas de dinero en base al resultado de los partidos.

Ciertamente, lo que al principio prometía considerar el modo en que la enfermedad mental puede afectar el grado de comunicación de las personas afectadas con el mundo que les rodea, el tema es dejado totalmente de lado para privilegiar en cambio el lado excéntrico de esta historia con personajes socialmente inadaptados.

Russell logró un film satisfactoriamente romántico respaldado por el excelente desempeño de Cooper y la versatilidad demostrada por la joven actriz Lawrence en los roles protagónicos; en los papeles secundarios De Niro se destaca confirmando que además de ser un excelente actor dramático, también goza y convence caracterizando a personajes ocurrentes.

Conclusión: Aunque la combinación de drama, romance y comedia excéntrica no siempre se conjuga armoniosamente, el ritmo fluido y ameno del film conduce a un relato de agradable visión.  Jorge Gutman

LA VIDA DE PI

LIFE OF PI. Estados Unidos, 2012. Un film de Ang Lee

Basado en el libro homónimo de Yann Martel publicado en 2001 que generó más de 9 millones de copias, tanto los lectores del mismo como quienes no han tenido oportunidad de leerlo, apreciarán el meticuloso trabajo de Ang Lee. Aunque la aventura que vive su protagonista adquiere ribetes mágicos, el film es un relato de sobrevivencia del hombre expuesto a la naturaleza así como una historia filosóficamente mística donde aspectos teológicos y de fe confluyen en la creencia que asume su principal personal.

El film comienza en Canadá con un desconocido escritor (Rafe Spall) -probablemente el alter ego de Martel- atentamente escuchando la historia que le cuenta Pi (Irrfan Khan), un hombre de mediana edad originario de India. Así, el espectador se impone de la singular y dramática experiencia que en su juventud atravesó en compañía de un salvaje animal.
Suraj Sharma

Tratando de enmarcar el relato de Pi dentro de una zona donde ficción y realidad llegan a confundirse, el guión de David Magee introduce a Santosh Patel (Adil Hussain) y su esposa (Tabu) operando un zoológico en Pondicherry, una antigua colonia francesa de la India. El menor de sus dos hijos es Piscine quien desde niño guardó una extraña reverencia por Dios.

Ya como adolescente adulto, Piscine –habiendo adoptado el nombre de Pi (Suraj Sharma) - a pesar de haber profesado el hinduismo, su afición por lecturas mitológicas hace que también se sienta inclinado por el cristianismo y la religión musulmana.

Cuando dificultades financieras motivan que los padres de Pi cierren su empresa y emprendan con toda la familia un viaje a Canadá –junto con algunos animales del zoológico- para iniciar una nueva vida, el barco carguero japonés que los transporta enfrenta una brutal tormenta zozobrando en medio del océano. A partir de ese momento el film adquiere el carácter de una aventura fantástica mostrando a Pi y a un feroz tigre de bengala (magníficamente logrado a través de imagen generada por computadora) como los únicos sobrevivientes de la tragedia.

Con el deslumbrante escenario de la soledad marina, Pi adquiere plena conciencia del estado errático y caótico que puede asumir la naturaleza; es allí, donde el film adquiere inusitada tensión en las estrategias que debe utilizar el adolescente para convivir con la bestia felina, cuyos naturales instintos asesinos la hacen difícil de domar. En esas secuencias el relato deja traslucir la relación que se crea entre el espiritual adolescente deseoso de sobrevivir y el factor divino interviniente para que resulte posible.

La decisión de Lee de rodar esta singular fábula en 3D confiere a las imágenes una especial riqueza visual, sobre todo en la casi hora de duración en que se contempla a los dos náufragos en medio de las aguas oceánicas enfrentando la majestuosidad y belleza de la naturaleza. Aunque no siempre el uso cada vez más generalizado de la tercera dimensión cumple con el propósito deseado, en este caso el formato empleado por el realizador proporciona positivos resultados artísticos.

Si bien esta historia de determinación, perseverancia y esperanza alcanza momentos de considerable valor espiritual, el film –indudablemente bien hecho- no logra suficiente impacto dramático, sobre todo en su última parte donde su alegoría religiosa no llega a satisfacer totalmente.

Con excepción de la breve participación de Gérard Depardieu animando el rol del cocinero en el buque carguero, no hay en el elenco nombres conocidos; con todo, cabe destacar la remarcable participación del debutante Suraj Sharma de 17 años de edad quien domina con su presencia todo el film brindando una convincente caracterización de un muchacho de naturaleza introvertida que se ve forzado a utilizar su máxima energía física al tratar de salvar su vida frente a un feroz animal

Conclusión: El tratamiento logrado por el realizador es encomiable teniendo en cuenta las dificultades que la novela ofrecía y que parecía casi imposible de ser filmada; en todo caso y aunque un poco larga, esta fantasía espiritual de supervivencia resulta convincente y no desmerece a la novela originalJorge Gutman