19.12.12

ENTRETENIDO THRILLER CRIMINAL

DEADFALL. Estados Unidos, 2012. Un film de Stefan Ruzowitsky

El director vienes Stefan Ruzowitsky -cuya película The Counterfeiters (2007) obtuviera el Oscar al mejor film extranjero- realiza su primer film en Estados Unidos abordando un thriller que trata de apartarse de los cánones tradicionales en este tipo de género. El guión de Zach Dean considera tres historias separadas que confluyen a través del vínculo que se establece entre sus personajes y en donde las conflictivas relaciones familiares se van reflejando en cada una de las mismas.

El relato comienza con Addison (Eric Bana) y su hermana Liza (Olivia Wilde) que vienen escapando de la policía después de haber asaltado un casino y haberse apoderado de un suculento botín; en una desolada ruta nevada que los llevaría hasta la frontera canadiense, el coche sufre un descomunal vuelco y y cuando un policía caminero quiere prestarles ayuda Addison lo mata a sangre fría para evitar que el robo sea descubierto. En pocos minutos queda bien establecido el vínculo que une a estos dos hermanos, levemente sugiriendo la existencia de una relación incestuosa. En la segunda historia e Kay (Carlie Hunnam), un ex boxeador, sale de la cárcel por un delito cometido y al comunicarse telefónicamente con su madre (Sissy Spacek) ella lo invita para celebrar junto con su padre (Kris Kristofferson) –de quien se encuentra distanciado- el día de Acción de Gracias. La tercera trama presenta a Hanna (Kate mara) una joven oficial de policíal quien al servicio de su padre (Treat Williams), que es el sheriff local, se siente desdeñada porque él no la considera lo suficientemente apta para ocuparse en la investigación del asesinato que tuvo lugar en la ruta.

Eric Bana y Olivia Wilde

Aunque en líneas generales el guión es satisfactorio no todos los personajes se encuentran completamente desarrollados y hay ciertas situaciones no muy verosímiles: por ejemplo, resulta difícil imaginar que en tan solo 24 horas de haberse conocido, dos de sus personajes lleguen a enamorarse tan fuertemente como para que no haya fuerza del mundo que los llegue a separar. Pero las observaciones señaladas están más que compensadas por el buen suspenso de la trama y por exponer convincentemente la vulnerabilidad psicológica de sus personajes con sus sentimientos de amor y abusos de familia así como las contradictorias lealtades que los animan.

Los intérpretes son de primer nivel, destacándose entre ellos Bana como el malvado psicópata y celoso hermano, así como la joven y bella actriz Wilde quien es lo suficientemente dúctil para expresar en su personaje el perturbador amor fraternal hacia Addison; también impresiona favorablemente Hunnam en un papel sobrio pero a la vez demostrando energía cuando llega la ocasión. Entre los actores veteranos tanto Kristofferson como Spacek aportan envergadura dramática caracterizando al maduro y armonioso matrimonio que ha tenido que soportar los embates delictivos de su hijo. En los aspectos técnicos se destaca la magnífica fotografía de Shane Hurlbut que capta realísticamente el panorama de invierno de Michigan con sus gélidas tempestades de nieve, brindando así una excelente ambientación a la violenta historia descripta.

Conclusión: Un film muy bien interpretado que sin llegar a memorable logra un sostenido suspenso que se mantiene a lo largo de su metraje.   Jorge Gutman

FLOJA COMEDIA ROMANTICA

PLAYING FOR KEEPS. Estados Unidos, 2012. Un film de Gabriele Muccino

El director italiano Gabriele Muccino retorna a Hollywood para incursionar en una comedia romántica que además trata de reforzar los lazos familiares entre padre e hijo. El problema con esta producción es que no ofrece variante alguna sobre lo ya visto en otras oportunidades y que además está empañada con un guión poco coherente.

Gerard Butler
Gerard Butler anima a George Dryer un jugador de fútbol que veinte años atrás tuvo su momento de gloria pero que ahora sin la fama que lo rodeó decide retornar a Virginia donde viven su ex esposa Stacie (Jessica Biel) e hijito Lewis (Noah Lomax). Apretado por situaciones financieras que hasta le impiden pagar el alquiler donde vive, siente la imperiosa necesidad de buscar trabajo y la oportunidad se le presenta cuando el equipo de fútbol en el que Lewis participa requiere un experto entrenador para que los chicos que forman parte del mismo puedan llegar a convertirse en buenos deportistas.

De este modo, su ocupación hace que George tome diario contacto con su hijo lo que le facilita cimentar un más estrecho vínculo que pueda compensar la carencia afectiva del padre ausente durante largo tiempo. Más difícil es para George reconquistar el afecto de Stacie porque aunque la relación mantenida es civilizada y cordial, ella no puede perdonarle su actitud donjuanesca que fue lo que arruinó la relación de pareja y el abandono de hogar; además, ella está viviendo con su novio (James Tupper) con quien piensa casarse en poco tiempo más.

Lo que estropea al relato es la introducción de personajes femeninos que poco tienen que ver con el tema central propuesto. Con poca imaginación, el guión hace que George tenga que soportar el asedio de 3 mujeres que son madres de los chicos que juegan al fútbol y que aparecen aquí como explotadoras sexuales. Así se aprecia a Barb (Judy Greer), una llorosa divorciada que con poca sutilidad se arroja a los brazos de George, otra acosadora es Denise (Catherine Zeta-Jones) quien como locutora de televisión tratará de utilizar sus influencias para que el entrenador pueda ser contratado por el canal como comentarista de fútbol; finalmente se encuentra Patti (Uma Thurman) quien es la frustrada mujer del adinerado auspiciador del equipo (Dennis Quaid) que trata de encontrar en George lo que su marido no le brinda. De haber sido los mencionados personajes mejor desarrollados y no unidimensionales, es probable que el resultado habría sido más convincente, pero tal como aquí están presentados adquieren una dimensión caricaturesca.

El desenlace del film no ofrece sorpresa alguna. Todo es previsible desde el comienzo y de este modo se verá que en forma milagrosa George finalmente logra el objetivo que se ha propuesto, o sea llegar a convertirse en una persona más madura, fortaleciendo el cariño y afecto de su hijo y consiguiendo que Stacie le brinde una segunda oportunidad amorosa.

No hay mucho que se pueda hablar sobre el nivel del elenco. Frente a las limitaciones del guión, los actores hacen lo que pueden; a pesar de todo, Gerard Butler logra destacarse brindando vulnerabilidad, sensibilidad y afecto en la caracterización de su personaje.

Conclusión: Un film que aunque se deje ver es en última instancia prescindible y fácilmente olvidable  Jorge Gutman

SUNTUOSA VERSION DE UNA POPULAR NOVELA

ANNA KARENINA. Gran Bretaña, 2012. Un film de Joe Wright

La celebrada novela Anna Karenina de Leo Tolstoy escrita en 1877 cobra nueva vida en la pantalla a través de la visión del director Joe Wright quien se valió de la adaptación hecha por el renombrado dramaturgo Tom Stoppard para aportar algo diferente de lo que hasta ahora se ha visto en las numerosas versiones ofrecidas tanto por el cine como la televisión.

Keira Knightley
Para transmitir esta historia de amor el director ubica la acción en un escenario teatral para posteriormente proseguir su desarrollo fuera del mismo y en forma intermitente recordar al espectador que está asistiendo a una obra teatral. El recurso, si bien ingenioso, en ciertos momentos distrae al ver a actores en escena representando sus respectivas partes en vez de apreciar a personajes que cobran vida real. Más allá de esta innovación, la presente versión caracterizada por un lujo impresionante y por su elegancia visual, resulta emocionalmente fría y distante sin alcanzar a transmitir plenamente el drama que atraviesa su protagonista.

La adaptación de Stoppard es fiel al contenido de la novela original. El año es 1874 y estamos en la ciudad de San Petersburgo de la Rusia imperial. Ahí vive la joven y bella Anna Karenina (Keira Knightley) gozando de un excelente nivel económico y social al estar casada con Karenin (Jude Law), un funcionario de gobierno de importante jerarquía. El matrimonio que tiene un pequeño hijo funciona más por inercia que por la existencia de un verdadero amor. El día en que Anna viaja a Moscú a pedido de su donjuanesco hermano Oblonsky (Matthew Macfadyen) a fin de que le ayude a evitar de que su matrimonio con Dolly (Kelly Macdonald) zozobre, cuando el tren llega a la estación de destino conoce a Vronsky (Aaron Taylor-Johnson) un oficial de caballería e hijo de una distinguida condesa (Olivia Williams). El flechazo amoroso entre ellos es fulminante y al poco tiempo Anna se convierte en su amante, transgrediendo de ese modo las convenciones de la sociedad en que ella se desenvuelve.

Si hay un rasgo importante que justifica el paso impropio cometido por Anna es que Tolstoy concibió a su heroína como un ser vulnerable consumido por una inconmensurable pasión; es en ese aspecto que radica el vínculo o empatía que el lector o bien en este caso el espectador debería sentir por la protagonista; sin embargo, en este film, esa pasión está ausente. Hay dos razones importantes por la que la fuerza emocional de esta tragedia romántica queda diluida: en primer lugar, Anna es aquí descripta no como la mujer vulnerable a quien el destino le deparó un amor irresistible que la conduce a la infidelidad matrimonial, sino más bien la presenta como una persona mimada, caprichosa, neurótica que difícilmente logra ganar la simpatía del público; otro factor importante es la falta de química existente entre los amantes, donde uno no alcanza completamente a consustanciarse con la gran atracción que Vronsky despierta en Anna y su consecuente affair que destruye su vida conyugal y la aparta del hijo que tanto quiere.

El mayor mérito del film descansa en el suntuoso toque de distinción que el director brinda a esta historia. Visualmente, lo que se observa es irreprochable y uno se siente tentado de participar de la magnificencia de los bailes de salón magníficamente coreografiados y bellamente fotografiados; así también la pintura de época y las costumbres de la alta sociedad están bien reflejadas.

A nivel de interpretación Law es el que más se destaca como el herido cónyuge que por razones de dignidad de ninguna manera puede consentir que el adulterio de su esposa persista. Knightley colabora por tercera vez (Atonement, Pride and Prejudice) con el realizador con lo que se supone la existencia de una verdadera sintonía entre ambos; sin embargo, su actuación aunque correcta no logra expresar totalmente los sentimientos entremezclados de pasión, culpa y desesperación que Greta Garbo (en 1927 y 1935) y/ Vivien Leigh (en 1948) tan bien brindaron en sus respectivas caracterizaciones de la romántica heroína. Finalmente, la participación de Aaron Taylor-Johnson como Vronsky está completamente fuera de tipo al ofrecer una interpretación unidimensional y anodina.

Conclusión: Joe Wright ofrece una producción ambiciosa cuya frialdad impide transmitir el impacto emocional de la novela original; con todo llega a atraer por su elegancia y exuberante riqueza visual.    Jorge Gutman