13.9.17

PELÍCULA CHILENA SE LLEVÓ PRIMER PREMIO EN FESTIVAL DE CINE DE MONTREAL

De pronto el amanecer de Silvio Caiozzi ganó el Grand Prix des Amériques en tanto que el Premio del Jurado fue para Dear Etranger de Yukiko Mishima (Japón). The Return de Chul Heo (Corea del Sur) obtuvo el Zenit de Oro como mejor primera obra.

Crónica de Sergio Martínez

La película chilena que ganó el primer premio en el Festival de Filmes del Mundo de Montreal cuenta en una forma de relatos paralelos—pasado, presente y desarrollo de lo que va siendo la construcción de la novela que escribe el personaje central—la historia de Pancho Veloso (Julio Jung) quien decide regresar al pueblo donde había nacido y crecido, en Chiloé, en la Patagonia chilena. Hacía 40 años que había salido de allí, habiéndose trasladado a Santiago, la capital, donde había llegado a ser un periodista de cierto renombre, aunque su verdadera aspiración es escribir una novela que efectivamente lo consagre como un autor serio.
Sergio Hernández y Julio Jung en el film
De pronto el amanecer de Silvio Caiozzi

El viaje a su pequeño pueblo tiene pues esos elementos de nostalgia, búsqueda de los días de infancia y juventud, y sobre todo, el recuerdo de quien fuera su gran amor de juventud. Por cierto ya nada de eso está allí, y el personaje debe enfrentar esta dualidad existencial de buscar algo que ya no existe más sino sólo como memoria, pero que aun aspira encontrar. Eso es además lo que debe ser la fuente inspiradora de la novela en la cual está trabajando. Esto último no siempre sienta bien con su mejor amigo que en algún momento le reprocha que lo que él busque en sus amigos sea “inspiración” más que el valor de la amistad y su reencuentro.

El director chileno Silvio Caiozzi
durante la entrega de premios 







Un bien merecido galardón, se trata de un film bien logrado tanto en las imágenes como en la solidez de la actuación y sobre todo, una excelente creación del ambiente del pequeño pueblo, desde su paisaje natural al entorno social y humano, donde reinan factores ambivalentes de solidaridad y habladurías, de lealtades y de pequeñas traiciones. El golpe militar de 1973, aunque no es el foco central de la historia, sí va a tener un importante efecto sobre las decisiones que el entonces joven Veloso va a tomar.

El Premio del Jurado (segundo premio) fue para el film japonés Dear Etranger de Yukiko Mishima. El título deliberadamente mezcla una palabra inglesa con una francesa, indicando la suerte de ambigüedad en las que se va a mover el personaje principal. Él es un padre casado en segundas nupcias con una mujer que tiene dos hijas, una que empieza su adolescencia y otra chiquita. Por su parte él también tiene una hija de su primer matrimonio, también iniciando su adolescencia. Lo interesante del film es el tratamiento del tema del “padrastro” y su relación con los hijos o hijas en este caso, de su pareja. Un tema poco explorado y que en particular en este caso, y probablemente por factores propios de la cultura familiar japonesa, adquiere rasgos más conflictivos y problemáticos que en otras sociedades.
Premio del jurado para 
el film japonés
Dear Etranger

El premio a la mejor dirección fue para Maciej Sobieszczanski por el film La Réconciliation (Zgoda) de Polonia. También un premio merecido para un director que logró con acierto describir de un modo descarnado lo que en su país debe ser todavía un tema delicado, si no tabú: el tratamiento que al finalizar la guerra los polacos dieron a los alemanes capturados y polacos colaboradores, un tratamiento que estuvo marcado por la brutalidad que desata el afán de venganza.

El premio a la mejor actriz fue para Irena Kovacevic por su  actuación en el film Les Bases de Meurtres  (Družinica)  de Jan Cvitkovic (co-producción de Eslovenia y Serbia).

Escena del film checo A Prominent Patient










El premio al mejor actor fue discernido a Karel Roden protagonista del film A Prominent Patient  (Masaryk) de Julius Ševcík (co-producción República Checa-Eslovaquia). El actor personifica de un modo muy realista los rasgos contradictorios de quien fuera una notable figura política en Checoslovaquia durante el período entre las dos guerras mundiales.

El premio al mejor guión fue adjudicado a Hosein Namazi por el guión de su film Appendix (Iran). En tanto que el director del film chino The Hidden Sword,  Xu Haofeng, ganó el premio a la mejor contribución artística.

En la competencia de Primeras Obras, el Zenit de Oro (Primer Premio) fue adjudicado al film sudcoreano The Return  (Dolaonda) de Chul Heo. El Zenit de Plata fue para Sweet Parents de David Bly  (co-producción Canadá-EE.UU.) y el Zenit de Bronce fue para Les Éléphants Perdus de Claude Andrieux (Francia).

¿Y EL FUTURO DEL FESTIVAL?
Como ya se ha venido sintiendo desde hace unos años, el Festival de Filmes del Mundo de Montreal cada vez se encuentra con mayores problemas derivados de su falta de financiamiento. Problemas que su vez  repercuten en una notable desorganización, aunque decimos esto sin desmerecer el esfuerzo hecho por los voluntarios que manejaron casi todos los aspectos prácticos del evento. Sin embargo, sólo un día antes en conferencia de prensa, su director Serge Losique y el principal accionista de Quebecor, Pierre Karl Péladeau, anunciaron que este último consorcio se haría cargo de la deuda que arrastraba el histórico Cine Imperial, lo cual dio un cierto respiro para asegurar la continuidad de la sala del Festival. Los detalles de ese acuerdo entre Losique y Péladeau no se han dado a conocer y no es claro si el apoyo económico se extenderá al festival mismo.

En cualquier caso, Serge Losique en la ceremonia de clausura volvió a mostrarse desafiante y anunció la fecha de la 42ª edición del evento que deberá tener lugar entre el 23 de agosto y el 3 de septiembre de 2018. Losique incluso anticipó la fecha de la edición de 2019. Además—por si alguien tuviera algunas dudas—aseguró que su estado de salud es bastante bueno (Losique tiene 84 años, pero se mantiene alerta y con la voluntad—otros dirán porfía—por seguir sacando su festival adelante).

Por cierto el tema tiene muchas aristas, pero hay cosas que no se pueden negar: Losique tiene muchos enemigos, tanto en los medios como en  las agencias gubernamentales que son las que financian la mayor parte de estos eventos: Telefilm Canada a nivel federal, y SODEC a nivel provincial. Los medios en general han ignorado el festival, la emisora local de la CBC no le dio ni un minuto de tiempo de pantalla aun cuando esa estación a veces ha cubierto hasta los pequeños festivales de barrio, sin contar otras coberturas triviales, la prensa escrita viene hostigando a Losique desde hace tiempo, el año pasado Brendan Kelly, un comentarista de The Gazette, llamó de un modo muy duro a que Losique matara su festival, los periodistas de medios francófonos han sido igualmente duros en culpar a Losique por el estado del festival. Aunque como en todas las cosas, hay también otro lado de la historia. Fundamentalmente que si bien Losique puede ser todo lo autoritario que se quiera, por otro lado los burócratas a cargo de Telefilm Canada y SODEC no lo son menos. Estos burócratas hace ya tiempo que decidieron matar el Festival de Filmes del Mundo, en 2005 incluso levantaron un evento paralelo (Festival Internacional de Cine de Montreal) que fue un fiasco, duró un solo año y costó millones de dólares a las dos agencias gubernamentales que lo financiaron. (¿Alguien les pidió cuenta por ese malgasto de fondos de todos los contribuyentes?)

Más allá de quien tiene razón, lo cierto es que ha sido gracias a Losique y al Festival de Filmes del Mundo que por lo menos el cine latinoamericano se ha dado a conocer en Montreal. Antes de que este festival empezara a mostrar los filmes de Subiela, Lombardi, Littin, Caiozzi, entre muchos otros,  nadie en Montreal o en Quebec había oído hablar de cine de América Latina. Y lo mismo vale para el cine español, africano, chino, etc. Esto hace entonces pensar que el afán de Telefilm Canada y SODEC simplemente refleja uno de los males de las políticas culturales en Canadá en general y en particular en Quebec: el que se deje el poder decisorio en manos de burócratas que toman partido de acuerdo a sus propias simpatías e intereses en esto de adjudicar fondos a tal o cual evento. Se dirá que en esto no hay alternativa, que peor sería que las decisiones las tomaran los políticos (ministros u otros designados por el partido del gobierno de turno). Puede ser, pero al  menos los políticos en tanto funcionarios electos, tienen que responder a la ciudadanía y si su desempeño es incompetente, arbitrario o derechamente corrupto, al menos hay la posibilidad de removerlos en la próxima elección. Los burócratas en cambio son prácticamente inamovibles y no responden a persona alguna.

Serge Losique ya anunció la fecha de la próxima
 edición del Festival de Filmes del Mundo en 2018
Tampoco es cierto como dicen algunos cronistas como el ya citado de The Gazette, que otros festivales como el Festival del Nuevo Cine (FNC) o Fantasia puedan pasar a ocupar el puesto del Festival de Filmes del Mundo. Mientras el FNC como su nombre lo indica se orienta principalmente a mostrar el cine de corte más de avanzada y experimental centrado primeramente en Norteamérica y Europa, con algunas incursiones limitadas en el cine latinoamericano y asiático, y Fantasia es un festival dedicado al género del cine fantástico, horror y de ciencia-ficción, el Festival de Filmes del Mundo tiene un mandato diferente como lugar de encuentro de las cinematografías de todo el mundo y con una diversidad de géneros, estilos y aproximaciones (convencionales o exploratorias). Montreal ofrece un espacio para todos ellos y debe continuar siendo así, aunque los burócratas culturales en su limitado o interesado horizonte perceptivo no lo conciban de esa manera.

Por nuestra parte, esperamos que llegado agosto del próximo año tengamos nuevamente el Festival de Filmes del Mundo con nosotros, porque de no ser así sería una pérdida para Montreal y para quienes apreciamos el cine proveniente de todas partes del mundo. Después de todo no es sólo en Hollywood donde se hacen películas.

12.5.17

“SLAVA’S SNOWSHOW”: UNA SUTIL BELLEZA

Comentario de Sergio Martínez

Habíamos visto uno de sus espectáculos hace unos años en el marco del festival Just For Laughs / Juste Pour Rire el evento anual dedicado al humor y la comedia que se celebra en Montreal cada verano. Slava ha estado de regreso en estos días ofreciendo nuevamente un espectáculo de gran calidad y que—la verdad sea dicha—es difícil de catalogar.

Los personajes en escena son payasos, pero el espectáculo no es propiamente circense, tiene humor pero no es comedia, en los hechos parte de la música y algunos de los varios sketches tienen más bien un aire melancólico, no hay diálogos aunque sí sonidos y una de sus canciones (“Blue Canary”) es entonada con una letra mayormente ininteligible al estilo de Chaplin cantando “Titina” en “Tiempos Modernos”. En los hechos se trata fundamental de un espectáculo de pantomima que a uno le puede rememorar algunas de las mejores creaciones del cine mudo. Pero también contiene elementos modernos en la forma de efectos, tanto de sonido como de luz y movimientos de la escenografía que, como señalamos, hace difícil de situarlo en un género específico.
 



Todo eso para finalizar de un modo muy lúdico y facilitando la interacción con el público que es sujeto a una “nevazón” con trozos de papel y luego a la irrupción de gigantescos globos. En suma, una presentación de alta calidad artística, entretenida, apta para todo público, excepto para niños muy pequeños, y que a su término a uno le ha levantado el espíritu.

El espectáculo ha sido concebido y es puesto en escena por el artista ruso Slava Polunin y ha sido galardonado con el Drama Desk Award por su Experiencia Teatral Única y ha sido nominado para el Tony Award como Mejor Evento Teatral Especial.


El público de Montreal tiene todavía la oportunidad de ver este extraordinario espectáculo hasta el 20 de mayo en el Teatro Saint Denis (1594 St. Denis, Metro Berri-UQAM)

Fotos                                                                     
Arriba: Los payasos en escena durante su     interpretación de Blue Canary                             
Al centro: La escenografía y el marco musical hacen de Snowshow un espectáculo de sutil belleza   A la derecha: La "nevazón" sobre el público                
                                                                                                        

22.4.17

¡A su salud señora Robinson! 50 años del icónico The Graduate (El Graduado)

Afiche del icónico film de 1967
Comentario de Sergio Martínez

Llenó las fantasías de legiones de jóvenes espectadores de cine en 1967, cuando fue estrenada. También tocó el tema de las relaciones extramaritales con un enfoque no prejuiciado, tal vez incluso de celebración. Y, por supuesto, representaba a la emergente clase media alta suburbana de Norteamérica de una manera más cínica pero realista. The Graduate (El Graduado), dirigida por Mike Nichols con Dustin Hoffman y Ann Bancroft en los papeles principales, es una de esas películas icónicas de los años 60, por un lado, retrata de manera muy incisiva a la sociedad norteamericana de ese período y al mismo tiempo sigue siendo relevante para el público actual. Es por eso que como una forma de marcar el 50º aniversario de su estreno, se proyecta estos días como parte de la selección de películas clásicas de Cineplex. Una excelente oportunidad para que los jóvenes espectadores lo vean en la gran pantalla con una banda sonora mejorada, y para un público más maduro la ocasión de revivir algunos de esos momentos especiales. La señora Robinson (Ann Bancroft) sentada en la cama y la cámara en un primer plano, enfocando justo bajo su pierna erguida enmarcando a Ben Braddock (Dustin Hoffman) debajo. Un confundido Ben pronunciando torpemente esa línea famosa: "Sra. Robinson - está tratando de seducirme ... ¿No?"

Hoffman, entonces un joven actor, lanzó su carrera con su versión del recién graduado que está de vuelta en casa y es el centro de una fiesta que su padre ha lanzado para celebrar los logros académicos de su hijo. Otro diálogo memorable desde ese momento apunta a un desarrollo que sería demasiado cierto. Mientras caminaba por la orilla de la piscina, el Sr. McGuire (Walter Brooke), un amigo de la familia aconseja a Ben:
"Plásticos", le aconseja un amigo de
la familia al reciente graduado
"Sr. McGuire: Sólo quiero decirte una palabra, sólo una palabra.
Ben: Sí señor.
Sr. McGuire: ¿Estás escuchando?
Ben: Sí lo estoy.
Sr. McGuire: "Plásticos".
Ben: Exactamente, ¿qué quiere decir?
Sr. McGuire: Hay un gran futuro en los plásticos. Piénsalo. ¿Lo pensarás?

Desde las omnipresentes botellas de plástico para los refrescos, hasta las imágenes de la vida marina sofocada por la basura plástica, cincuenta años más tarde somos muy conscientes de lo que significó ese gran futuro.

La seducción
Sin embargo, lo más interesante es la situación en la que Ben se encuentra después de someterse a sus deseos por la sexy seductora y su repentino descubrimiento de un interés amoroso por la hija de la Sra. Robinson, Elaine (Katharine Ross), y las consecuencias de su dilema. 

El dilema entre la sexy Sra. Robinson y la joven Elaine
(Recuerdo las conversaciones con otros jóvenes espectadores de ese tiempo acerca de si Ben preferiría a la sexy y atractiva señora Robinson o a la inocente pero más bien desabrida Elaine. En ese momento todos tomamos partido por la sexy seductora, cincuenta años después -y con la añadida experiencia que se supone que tenemos, tal vez nuestra preferencia sería totalmente diferente).

The Graduate es una de esas películas clásicas que merecen ser vistas en la gran pantalla. Uno cómodamente sentado en un teatro con el sonido llenando el espacio, sobre todo con las letras pegadizas de Simon y Garfunkel: "And here's to you, Mrs. Robinson /  Jesus loves you more than you will know / Wo Wo Wo…"  ("A su salud Sra. Robinson / Jesús te ama más de lo que sabrás / Wo Wo Wo ...")

Últimas presentaciones de El Graduado, domingo 23 de abril a las 12:55 en los cines Scotiabank Cinema, Cineplex Odeon Brossard & VIP Cinemas, and Coliseum Kirkland Cinemas en Montreal.