23.8.07

Cine Agosto 2007

CINE EN LA PLAZA

Comentarios de Jorge Gutman
HAIRSPRAY. Estados Unidos, 2007. Un film de Adam Shankman
SUNSHINE. Estados Unidos, 2007. Un film de Danny Boyle
THE BOSS OF IT ALL. Dinamarca-Suecia-Francia-Italia, 2006. Un film de Lars von Trier
YOU KILL ME. Estados Unidos, 2007. Un film de John Dahl
NITRO. Canadá, 2007. Un film de Alain Desrochers
INTRODUCING THE DWIGHTS. Australia, 2007. Un film de Cherie Nowlan
HARRY POTTER AND THE ORDER OF THE PHOENIX. Estados Unidos, 2007. Un film de David Yates.
LICENSE TO WED. Estados Unidos, 2007. Un film de Ken Kwapis
RATATOUILLE. Estados Unidos, 2007. Un film de Brad Bird
EVENING. Estados Unidos, 2007. Un film de Lajos Koltai
THE SIMPSONS – THE MOVIE (LOS SIMPSON – LA PELÍCULA). Director: David Silverman (Estados Unidos, 2007)
SUNSHINE. Director: Danny Boyle (Reino Unido, 2007). Reparto: Rose Byrne, Clif Curtis, Chris Evans

DVD

MANUFACTURING DISSENT. (Mongrel, Metropol)

HAIRSPRAY. Estados Unidos, 2007. Un film de Adam Shankman
En el transcurso de los últimos años, el género musical experimentó altibajos. Si bien Moulin Rouge, Chicago y hace pocos meses Dreamgirls lograron el favor del público, los fracasos de Rent” y The Producers” dejaron dudas en cuanto a su aceptación por parte de la generación actual. Si uno se guiara por Hairspray sería lógico suponer que esta producción musical estimulará el interés de los espectadores hacia una expresión de cine que desde la década del 40 hasta fines de los años 60 gozó de considerable éxito.
Sin tratarse de un musical extraordinario, esta película –que tiene como antecedente la versión filmada en 1988 por su creador John Waters y la adaptación musical de 2002 llevada a Broadway-, ha encontrado por parte del coreógrafo director Adam Shankman un tratamiento que, aunque convencional, encuentra sus méritos en su carácter nada pretencioso y por recrear con acierto un clima juvenil refrescante que jamás llega a desentonar con la incorporación de las canciones.
Cuando Waters escribió el libro cinematográfico hubo dos hechos que habrían de inspirarlo. En primer lugar, las experiencias que le tocó vivir en Baltimore en los primeros años de los 60 donde la segregación racial aún estaba vigente. El otro aspecto era la importancia de defender el derecho a ser diferente, sin que ello constituyera un obstáculo para llegar a tener éxito en lo que uno se propone. Ambos elementos trascienden en el film pero lo que interesa resaltar es que su trama ha sido convertida en un musical de ritmo fluido y con una buena dosis de humor que arroja como saldo una experiencia placentera.
El comienzo no puede ser más prometedor. La adolescente Tracy Turnblad (Nikki Blonsky) comienza un nuevo día y se prepara para irse a la escuela. Con brío y gran ímpetu entona el primer número musical Good Morning Baltimore que constituye un lindo saludo a una ciudad que también empieza una nueva jornada; la música es pegadiza, la letra funcional y el modo en que Tracy se va desplazando hasta llegar a destino constituye una nota optimista frente a la alegría de vivir que ella despliega.
Proveniente de un hogar de clase media baja, la chica, con gran inclinación por la danza y el canto, es muy querida y sobreprotegida por su madre Edna (John Travolta) y por su padre (Christopher Walken); éste último la estimula en lo que más ambiciona: llegar a actuar en el programa juvenil de televisión The Corny Collins Show para demostrar sus condiciones vocales y poder bailar ante el público. ¿Podrá tener éxito a pesar de que es regordeta y no guarda la presencia física adecuada para que la televisión la llegue a aceptar? Su constancia y entusiasmo elimina ese inconveniente, llegando no solamente a ocupar un puesto dentro del grupo de jóvenes del programa sino que además obtiene un triunfo resonante. A partir de allí, Tracy habrá de recorrer un camino plagado de las envidias que su éxito genera a terceros, no faltarán prejuicios sociales que deberá afrontar, además de los esfuerzos que emprenderá a favor de la integración de negros y blancos, poco antes de la proclamación de los Derechos Cívicos.

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El guión de Leslie Dixon, no llega a poseer la sutilidad subversiva de Waters, pero en líneas generales es satisfactorio; si los aspectos raciales no logran un tono dramático de mayor profundidad, esto se debe en parte a que la música lo atenúa, y porque además la discriminación que sufría la población negra no tiene hoy día la misma resonancia que hace 40 años.
En lo estrictamente musical, el film incluye 20 números con música de Marc Shaiman y letra de Scott Wittman y Shaiman donde la mayoría de las canciones proviene de la obra musical, con algunos agregados especiales para esta ocasión. Las diferentes canciones son agradables de oír, pero hay muy pocas que logren el impacto de Good Morning Baltimore” y/o You Can’t Stop the Beat; de cualquier forma eso no desmerece al conjunto, pero se está muy lejos de asistir a la extraordinaria magia que Benny Andersson y Bjorn Ulvaeus volcaron en la música de Mamma Mia cuya versión fílmica está anunciada para 2008.
A pesar de tratarse de un musical, lo más importante del film descansa en la interpretación. Los dos roles más laudatorios son los de Blonsky y Travolta. Blonsky es una maravilla dando vida a Tracy; es imposible no dejarse seducir por su gran simpatía evidenciada desde las primeras escenas; tierna, emotiva, chispeante y entusiasta, ofrece una vitalidad sorprendente ya sea cantando, bailando o interactuando con los personajes que le toca en suerte.
Según afirma el material de prensa, la tradición requiere que el papel de la mamá de Tracy, sea interpretado por un hombre. Más allá de discutir si eso tiene o no mayor sentido, lo cierto es que Travolta sorprende con la caracterización que logra de esa encantadora y obesa matrona; a través del encomiable trabajo efectuado por el maquillador Tony Gardner, la transformación del actor en Edna es extraordinaria al punto tal de que al principio resulta difícil creer de que se trata de la misma persona que en su carrera le tocó interpretar papeles rudos o recios (recuérdese su participación en Pulp Fiction de Tarantino); su trabajo transmite a la perfección todos los matices físicos y emocionales de la señorona que vive para dar lo mejor de sí misma a su hija y marido.
Otras buenas actuaciones de apoyo son ofrecidas por Amanda Bynes animando a la mejor amiga de Tracy que está enamorada de un muchacho negro (Elijah Kelley), Zac Efron como el joven que se siente cautivado por la gracia de Tracy, y James Mardsen como el carismático conductor del programa de televisión..
De los nombres bien consolidados, Queen Latifah está correcta como una mujer negra que lucha por la integración e igualdad racial, en tanto que Michelle Pfeiffer caracteriza acertadamente a la gerente del canal de televisión que difunde el show juvenil y que manifiesta cruelmente su oposición a cualquier tipo de cambio social. Finalmente, Walken está demasiado blando y no muy convincente como el padre de Tracy.
En líneas generales, el film no revoluciona la comedia musical pero logra su objetivo esencial como es el de ofrecer un espectáculo muy agradable y de sana diversión, recreando el tono de los inolvidables espectáculos musicales de los años 60.
Jorge Gutman (J.G.)
PPP

SUNSHINE. Estados Unidos, 2007. Un film de Danny Boyle
Danny Boyle es un realizador de gran versatilidad al haber abarcado en su filmografía géneros de diferente índole. En el caso de Sunshine se acerca a la ciencia ficción tratando de alcanzar un adecuado equilibrio de cordura científica con creatividad fantástica. Los resultados no son óptimos pero tampoco desechables; en todo caso, lo mejor que se puede decir sobre este film es que se trata de un gran esfuerzo de producción con una primera parte bien lograda; sin embargo, sus últimos 47 minutos causan desilusión porque la historia planteada además de ir perdiendo fuerza, adopta la forma de un relato de horror sin mucho sentido, contradiciendo su seriedad inicial.
Boyle apeló al guión preparado por el novelista británico Alex Garland para contar una historia que marcha a contrapelo con el calentamiento que padece nuestro planeta. La hipótesis es sobre qué pasaría si acaso el Sol, centro de nuestro sistema planetario, estuviera desfalleciendo.
La historia se ubica en 2057 en momentos en que el Sol se está extinguiendo; es necesario efectuar lo imposible para evitar su extinción; para evitar el enfriamiento global de la Tierra, la última esperanza de sus habitantes es el envío de una nave espacial –el Icaro II- cuya tripulación de 8 hombres y mujeres tiene como misión lanzar un artefacto nuclear que pueda reavivar a la más brillante y calorífica estrella del firmamento. Cuando la nave ya ha perdido contacto con la Tierra, los tripulantes oyen una señal de auxilio que parece provenir de la nave predecesora, el Icaro I, que siete años atrás había despegado para cumplir una misión similar pero que terminó desapareciendo sin dejar rastro alguno. Ese es el punto de partida para que los astronautas se encuentren forzados a tomar la primera de las decisiones que finalmente los llevará a sufrir tensiones físicas y psicológicas; como consecuencia de ello, resulta inevitable las fricciones producidas en el grupo, en especial cuando algunas medidas a adoptar involucran decisiones morales y sacrificios humanos.
Hasta aquí, el guión despierta interés debido a la buena tensión generada; además, tanto las buenas interpretaciones de un elenco prácticamente desconocido –con la excepción de Cillian Murphy- integrado por actores occidentales y asiáticos, más los muy buenos efectos especiales logrados por imágenes digitalmente computadorizadas, generan expectativas favorables para lo que habrá de seguir. Sin embargo, y a medida que la nave va acercándose al Sol, el guión comienza a perder terreno; eso sucede cuando un grave accidente pone en peligro el objetivo central del Icaro II y los astronautas tratan de salvar sus vidas y su estado mental para proseguir la misión. De allí en más, la seriedad del relato se desmorona para convertirse en una mediocre muestra de horror que echa por la borda la interesante hipótesis sobre la supervivencia de la Tierra.
Con sus más y sus menos, Boyle ofrece un film moderadamente entretenido pero que no llega a alcanzar el nivel de otros del mismo género, como “2001” (Stanley Kubric), “Alien” (Ridley Scott), y sobre todo ese poema de profunda meditación y belleza que es “Solaris” (Andrei Tarcovsky).
J.G.
PP½

THE BOSS OF IT ALL. Dinamarca-Suecia-Francia-Italia, 2006. Un film de Lars von Trier
Aguardando aún la tercera parte de su trilogía americana que comenzó con Dogville y continuó con Manderlay, el provocativo director del cine danés Lars von Trier decidió dejar por ahora el drama para abordar la comedia con The Boss of it All. Aunque la película no llegue a ser memorable, la leve trama urdida por su realizador posee un humor seco y poco convencional, para terminar conformando un pasatiempo entretenido.
La historia gira en torno a Ravn (Peter Gantzler), el dueño de una pequeña empresa de informática que debido a su naturaleza insegura y para evitar tener que enfrentar inconvenientes frente a decisiones impopulares adoptadas, hace creer a su personal que la firma pertenece a una persona que vive en América del Norte y que se comunica con él a través del correo electrónico.
Cuando Ravn decide vender su compañía a un islandés (Fridrik Thor Fridriksson) de fuerte temperamento, sigue adelante con la patraña urdida pero se encuentra con el inconveniente de que el comprador sólo desea tratar con el dueño de la firma. Para obviar el obstáculo, Ravn decide contratar a Kristoffer (Jens Albinus), un actor desocupado, para que adopte el ficticio rol de presidente de la empresa.
Aunque original, la premisa no deja de ser absurda; con todo, el público se deja llevar de la mano del director que lo prepara de antemano al advertirle que lo que está contemplando en pantalla es una comedia y por lo tanto no debe profundizar demasiado.
Siguiendo con la historia, la incorporación de Kristoffer en el escenario abre el camino para que los hechos posteriores que tienen lugar no sigan el rumbo previsto; el supuesto dueño no imaginó que debería vérselas con los empleados frente a la alternativa de un eventual despido; además, la situación se vuelve más descabellada cuando aparece la abogada de la parte compradora, que no es otra persona que la ex-mujer de Kristoffer (Sofie Grabol). Frente al desarrollo de los acontecimientos, el desolado actor comienza a adquirir conciencia de que él no es más que una simple pieza de ajedrez de esta comedia equívoca y es ahí donde su condición moral es puesta a prueba.
Aunque el relato se complica en forma innecesaria y sus personajes adoptan un tono cercano a lo caricaturesco, los actores participantes insuflan la energía y el talento necesarios como para que el film no llegue a fatigar, sobre todo con algunas situaciones bien graciosas que se producen en el momento de la firma del contrato de venta entre el comprador islandés, Ravn y Christopher y la presencia de un traductor que debe obviar el inconveniente de que las partes hablen idiomas diferentes.
Hilando fino, el relato podría motivar la reflexión sobre los mecanismos de poder que se producen en una empresa cuando se produce su venta y los trabajadores corren el peligro de perder sus puestos; además como elemento anecdótico se podría destacar la animosidad de los islandeses con los daneses por razones de carácter histórico. Pero como ya quedó dicho, no hay que hurgar demasiado porque en el fondo sólo se trata de una película que trata de provocar la sonrisa del espectador y nada más. El propósito está logrado.
J.G.
PPP

NITRO. Canadá, 2007. Un film de Alain Desrochers
Proveniente de Quebec llega Nitro, un film de acción y a la vez un entretenimiento sólido destinado al gran público.
En cierto modo, el ritmo vertiginoso de su relato hace recordar al film alemán Run, Lola Run (1999) de Tom Tykwer, aunque sin llegar a su nivel de excelencia. Lo que en cambio esta película tiene en común con aquélla otra es su alta carga de adrenalina, capaz de crear la excitación necesaria como para retener la atención de la audiencia durante los 100 minutos de metraje.
El relato presenta a Max (Guillaume Lemay-Thvierge), un individuo que después de haber estado envuelto en actividades delictivas durante un buen número de años, ha resuelto asentarse y formar una familia con Alice (Myriam Tallard), la mujer de su vida, y su pequeño hijo Théo (Antoine DesRochers). Sin embargo, su felicidad está empañada porque ella está gravemente enferma y necesita con urgencia un transplante cardíaco; como una larga espera puede producirle su muerte, decide adquirir ese valioso órgano esquivando el camino legal y los procedimientos vigentes del sistema de salud que imperan en la provincia de Québec. Revelar cómo obtiene el ansiado corazón sería estropear el interés del potencial espectador, pero puede señalarse que la forma de haberlo logrado es altamente cuestionable.
Esa circunstancia lo vincula nuevamente con la gente de su turbio pasado que estará pisándole los talones, originando un extraordinario despliegue de persecuciones automovilísticas, corridas, saltos y todo el frenesí que implica una desenfrenada cacería humana.
Aunque la mayoría de sus escenas vertiginosas no diferencia a esta película de un típico producto hollywoodense, cabe admitir que, al menos, Desrochers y su guionista Benoit Guichard imprimen un poco de sustancia a sus personajes y evitando que los mismos se conviertan en unidimensionales. Además de la buena actuación de Lemay-Thvierge cabe destacar la participación de Lucie Laurier, encarnando a la ex amante de Max, y de Martin Mattte como el villano de turno.
En resumen, he aquí un producto comercial moderadamente aceptable que si no se destaca por su originalidad absoluta, al menos está bien realizado y tiene suficiente combustible para ofrecer un ritmo febril y contagiar a un público ávido de aventura y acción.

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J.G.
PP½


INTRODUCING THE DWIGHTS. Australia, 2007. Un film de Cherie Nowlan
El proceso de crecimiento y madurez de un muchacho en el final de su adolescencia y el desesperado apego que su madre siente por él, son dos temas que plantea Introducing the Dwights del realizador australiano Cherie Nowlan, en un relato que oscila entre la comedia y el drama sin llegar completamente a definirse.
Brenda Blethyn interpreta a Jean, una mujer oriunda de Inglaterra donde había trabajado como una actriz en una carrera de continuo ascenso. Ahora viviendo en un barrio humilde de Sydney y estando divorciada, trata de llevar adelante su hogar integrado por sus hijos Tim (Khan Chittenden) de 20 años, y Mark Richard Wilson), menor que su hermano y afectado de un leve retardo mental. El ex marido (Frankie J. Holden), que trabaja como un agente de seguridad, está ausente del hogar y sin responsabilidad alguna, lo que hace que todo recaiga sobre los hombros de Jean. Para afrontar las necesidades financieras del núcleo familiar, durante el día trabaja en la cocina de una cafetería y de noche se las ingenia para participar como artista de varieté en clubes nocturnos de baja categoría, empleando parlamentos vulgares de naturaleza sexual con chistes supuestamente graciosos.
Dentro de este contexto, Jean es presentada como una mujer que maneja a sus hijos con mano férrea aunque los quiera a su manera. Su inseguridad personal es disimulada a través de un desenfado exterior cuya manera de comportarse la torna insoportable y que se agrava aún más por su afición al alcohol. Tim, como hijo obediente y extremadamente sumiso se siente altamente influido por su madre, al extremo tal de no darse cuenta de la asfixia emocional que ella le produce; eso obviamente le impide lograr la madurez propia de una persona que entra a la etapa adulta de la vida.
El nudo dramático se produce cuando el joven se enamora de Jill (Emma Booth), una chica más independiente y madura que él, y Jean percibe que esa relación puede producir el alejamiento de su hijo, derrumbando la frágil estabilidad del hogar; de allí que no resulte extraño la hostilidad marcada que siente y demuestre a la joven, obligando a que Tim deba optar entre su madre o su novia.
Si bien el relato ofrece algunos momentos afectivos entre madre e hijo, no alcanza para compensar la poca credibilidad de las situaciones planteadas. Así se torna inaceptable la imperturbabilidad del muchacho frente a la humillación que recibe de su madre en presencia de Jill; tampoco es posible concebir que se sienta intimidado en el acercamiento sexual con la chica que quiere, pensando en cuál sería la reacción de su madre frente al hecho, y menos aún que Jill pueda aceptar esa insólita situación prosiguiendo una relación sentimental con alguien tan dominado por su madre. Todo ello conduce a una historia poco convincente, aún más agravada por un desenlace apresurado y manipulador.
En resumen, a pesar de sus buenas intenciones este film no se caracteriza por su originalidad y además es frustrante en más de una ocasión. Con todo, hay que reconocer la excelente interpretación de Blethyn en el rol protagónico, lo que podría justificar su visión siempre y cuando se pueda pasar por alto las observaciones señaladas.
J.G.
PP ¼


HARRY POTTER AND THE ORDER OF THE PHOENIX. Estados Unidos, 2007. Un film de David Yates.
Grandes han sido las expectativas por ver en pantalla el quinto capítulo del personaje literario más famoso del mundo. Con el estreno de Harry Potter y la Orden del Fénix, las mismas han sido ampliamente satisfechas para los millones de seguidores fieles al tan querido aprendiz de brujo.
Por la excepcional promoción realizada antes de su estreno, ya se anticipaba que el presente segmento era más lúgubre y complejo que los apreciados en El Prisionero de Azkaban y El Cáliz de Fuego. Efectivamente, así es; no solo se está frente a un relato más denso sino también más tenebroso y con metáforas políticas asociadas a acontecimientos que se viven actualmente en diferentes regiones del mundo; de allí que el film permita una lectura más amplia que la de un simple relato mágico.
El nuevo director, David Yates (un hombre proveniente de la televisión británica), y su actual guionista Michael Goldenberg tuvieron que eliminar acontecimientos incidentales del libro más extenso de la serie a fin de trasladar a la pantalla la esencia del mismo; aunque ese esfuerzo en última instancia valió la pena, lo cierto es que ha sido hecho al precio de que muchos de los personajes desarrollados y juzgados previamente, pasan aquí prácticamente desapercibidos, obligando a que el público deba prestar mayor atención a un relato mucho más concentrado.
En el presente capítulo el joven mago atraviesa la etapa crítica del crecimiento, con un marcado cambio en su carácter y personalidad a medida que tiene que enfrentar situaciones más difíciles que le impulsan a actuar con firme determinación. A punto de ser expulsado de la escuela de Hogwarts por haber ejercido actos de magia en público para defender su vida del ataque de dos espectros, Harry (Daniel Radcliffe) logra ser disculpado por la indiscreción cometida gracias a la ferviente defensa realizada por el noble rector Albus Dumbledore. quien –al igual que aquél- tiene la certeza de que el diabólico Lord Voldemort (Ralph Fiennes) está de regreso. Eso provoca una gran resistencia por parte del Ministro de Magia (Robert Hardy) quien al no creer en el retorno del siniestro personaje, aprovecha la oportunidad para socavar la autoridad del rector. Para ello nombra a Dolores Umbridge (Imelda Staunton) como la nueva profesora en la cátedra de Defensa contra las Artes Oscuras, quien hará todo lo posible para dejar a sus alumnos desprotegidos de las fuerzas siniestras que amenazan a los magos. Como respuesta, Harry, junto con sus dos leales amigos Hermione (Emma Watson) y Ron (Rupert Grint), toma cartas en el asunto y convoca a un pequeño grupo de jóvenes estudiantes para formar el Ejército de Dumbledore, y prepararlos para luchar contra las huestes funestas de Voldemort.

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A través de dos horas y quince minutos de metraje, se asiste a una producción realzada por sus efectos especiales y diseños de producción acorde con el último estadio de la tecnología actual y que afortunadamente no alienan al público. Impresionan favorablemente la presencia de monstruos espectrales (dementors), un gigante impresionante, un viaje grupal a escoba –muy bien coreografiado- a través de Londres, y otro similar con caballos voladores. Pero más allá de su riqueza visual, interesa su contenido; así, el film no solamente se limita a una confrontación entre las fuerzas del bien contra las fuerzas externas del mal, sino también expone las conspiraciones, sediciones, rebeldías y luchas intestinas que tienen lugar en la escuela, cuando personajes dictadores asumen el poder asfixiando las libertades existentes.
Dentro del marco general de tensión nerviosa, el relato permite un breve momento de respiro romántico cuando Harry saborea el placer de su primer beso con su compañerita de curso Cho Chang (Katie Leunge), y además ofrece algunas escenas cálidas en la entrañable relación establecida entre el muchacho y su querido padrino (Gary Oldman) quien le enseña que en la vida siempre es necesario saber adoptar riesgos cuando se lucha por una causa noble.
Finalmente, la mayor emoción del film queda reflejada en el enfrentamiento de Harry con el Señor de las Tinieblas acompañado de sus Death Eaters donde nuevamente los efectos especiales son utilizados con mesura.
A nivel de interpretación, Staunton descuella con la excelente caracterización que realiza de una autócrata persona quien con artificial dulzura destila maquiavélicamente su tiránico poder. Entre otros rostros que hacen su primera aparición figuran la de Evanna Lynch animando a una alumna que se incorpora a Hogwart y Helena Bonham Carter en un personaje maléfico. Del trío central, Radcliffe, Grint y Watson aparecen más maduros como actores. El resto del elenco nuevamente incluye lo mejor del cine y teatro británico como es el caso de Gambon, Fiennes, la gran Maggie Smith, Emma Thompson, Garry Oldman, Alan Rickman, Brendan Gleeson, Fiona Shaw, Robbie Coltrane, David Thewlis y Julie Walters; lástima que tengan una efímera participación, impidiendo apreciar sus talentos.
En resumen, “La Orden del Fénix” sigue siendo un entretenimiento atractivo, con un desarrollo dramático que sin ser remarcable es bueno, y donde el aura de magia de los primeros capítulos ha ido perdiendo terreno par ser reemplazado por un relato de contenido mucho más adulto y maduro.
J.G.
PPP
YOU KILL ME. Estados Unidos, 2007. Un film de John Dahl
Sin mayores pretensiones, You kill me es el tipo de película que partiendo de una situación absurda, es consistente a lo largo del camino provocando una sonrisa complaciente. De naturaleza liviana y sin ofrecer espacio para ningún tipo de reflexión mayor, el film de John Dahl propone otra nueva historia sobre las odiseas de un asesino a sueldo; sin embargo, sus improbables giros conducen a que su relato se desvíe de los caminos usualmente transitados.
Su protagonista es Frank (Ben Kingsley) que se siente cómodo como matador profesional al servicio de su mafiosa familia polaca de Búfalo. Todo marcharía sobre rieles si no tuviese una marcada adicción a la bebida, hecho que le impide cumplir con eficiencia las ejecuciones que debe llevar a cabo, como ha sido el caso reciente de haberse quedado dormido cuando tenía que asesinar un mafioso de la competencia. De allí que es enviado para San Francisco, a fin de participar en las reuniones de Alcohólicos Anónimos para solucionar su problema y poder retornar a su trabajo habitual.
Afortunadamente, el film reúne mínima violencia y en cambio abunda en un humor seco que en gran parte es debido al cuidado de Dahl en hacer creer que lo que el guión ofrece encaja en un perfecto realismo.
La lograda composición de Kingsley permite que el público pueda simpatizar con el personaje que anima, a pesar de su repulsiva ocupación. El inteligente actor, a través de una actuación contenida pero convincente, transmite su incomodidad en las primeras reuniones de AA que asiste al prestar atención a las declaraciones y a las discusiones que tienen lugar entre los participantes allí presentes; todos están allí para rehabilitarse, excepto que en el caso de Frank, su recuperación física estará asociada con la habilidad de volver a matar por encargo. Ese hecho que lentamente lo va angustiando está expuesto en una muy buena secuencia, cuando valientemente confiesa a su grupo las razones de encontrarse en ese lugar y su ocupación profesional, causando estupefacción en los oyentes.
Otros elementos que nutren de material al relato están vinculados con la presencia de un afable miembro de AA (Luke Wilson) que brinda su apoyo a Frank y la relación romántica que entabla con Laurel (Téa Leoni), una joven que aceptándolo tal como es, influirá para que madure y cambie de actitud sobre cómo encarar su futuro.
De tanto en tanto, el relato se traslada a Búfalo para ilustrar las actividades de una banda de malhechores irlandeses complicando la existencia y los negocios de la familia mafiosa de Frank. Aunque esas secuencias resultan innecesarias al desarrollo central de la historia, de ninguna manera alcanzan a desdibujar los logros de esta pequeña comedia negra, excéntrica y refrescante, bien dirigida y con un guión original.
Además de la lograda interpretación de Kingsley, el elenco reúne a Leoni, Wilson, Bill Pullman, Phillip Baker Hall y Dennis Farina quienes se desempeñan correctamente en papeles de apoyo.
J.G.
PPP

LICENSE TO WED. Estados Unidos, 2007. Un film de Ken Kwapis
Robin Williams agrega otro título a la lista de dudosos proyectos en que últimamente ha participado porque, ciertamente, License to Wed no habrá de enriquecer su currículum. Con un criterio demasiado indulgente se podría decir que se está frente a una malograda comedia; pero en rigor de verdad se trata de un producto comercial patéticamente desechable. Además de una historia sin sentido alguno y credibilidad nula, lo más cuestionable es la falta de visión del director Ken Kwapis para lograr el ritmo requerido por una comedia y haber recurrido a un guión insulso con personajes irritantes que contribuyen a aumentar la frustración del público.
Mandy Moore y John Krasinski animan a Sadie y Ben, dos jóvenes que se conocen en un café urbano, simpatizan de inmediato, se enamoran y deciden formar un hogar lo antes posible. Este amable comienzo queda sepultado por el desastre que se avecina. El descarrilamiento comienza cuando Sadie desea que la ceremonia religiosa de la boda se realice en la iglesia de la familia cuyos servicios están a cargo del Reverendo Frank (Robin Williams). En la sesión de consulta, el pastor comunica a los novios que para que los pueda casar, ellos deberán seguir un curso prenupcial para que estén bien preparados para afrontar la vida conyugal. A pesar de que una de las reglas establece la prohibición de mantener relaciones sexuales hasta el día de la boda, ese inconveniente no es tan importante si se lo compara con las clases descabelladas que deben tolerar, las tareas extravagantes que tienen que realizar, más otras medidas que en vez de armonizar la convivencia de una relación marital logran el efecto opuesto.
Las situaciones insostenibles siguen su rumbo, y como si se tratara de un film de terror, se observa al sacerdote transformarse de una persona gentil en un individuo psicópata que acosa e invade la intimidad de sus alumnos; así y sin ningún tipo de escrúpulos, Frank decide instalar micrófonos ocultos en el domicilio de Ben y Sadie para seguir sus conversaciones y asegurar que mantienen perfecta castidad. Para colmo de males, el insoportable sacerdote cuenta con la ayuda de un niño (Josh Flitter) extremadamente antipático que actúa como su asistente y que se regocija imponiendo órdenes a los futuros esposos como si los estuviera castigando.
Para tratar de provocar la risa del espectador, el guión apela a chistes gastados y a recursos calamitosos, como provocar peleas forzadas de la pareja, o a servirse de muñecos de goma con dispositivos especiales que asemejan a verdaderos bebés para así acostumbrarse a lo que sucederá con los hijos que vendrán.
Aunque no está claro para donde se inclina el film, su conclusión es ciertamente predecible. Lo dramático de esta película es que sus responsables no se hayan dado cuenta del disparate mayor en que estaban participando.
A pesar de la buena química entre los personajes de Krasinski y Moore, la misma se va diluyendo debido a la ausencia de un relato con mínima solidez que la pueda sostener. De la actuación de Williams, solo resta comentar lo penoso que resulta ver a este buen actor malgastando sus energías en producciones desestimables como la presente.
J.G.
P

RATATOUILLE. Estados Unidos, 2007. Un film de Brad Bird
Bajo cualquier óptica analizada, Ratatouille constituye un film de gran entretenimiento. Pixar, su equipo responsable, ha utilizado la fórmula que conduce a un producto de calidad combinando imaginación sorprendente, diálogos brillantes, y un rigor de excelencia ya demostrado en proyectos anteriores (Toy Story, A Bug’s Life, Finding Nemo, The Incredibles).
Uno de los aspectos distintivos de este relato es que los personajes humanos que coexisten con los de los animales alcanzan un nivel de comunicación más desarrollado y sofisticado que el logrado en otros filmes del mismo género. Además, su historia ofrece la oportunidad de incursionar en un campo difícilmente imaginable para un film de animación –la alta cocina- saliendo airoso del compromiso asumido; este aspecto hace que la gente adulta disfrute del film de manera similar que la población menuda, aunque por diferentes razones. También es necesario resaltar que el marco donde transcurre la acción es París, uno de los centros neurálgicos del arte culinario, donde el realizador Brad Bird supo captar de manera realista la magnificencia de esta bella ciudad rindiéndole de este modo un merecido homenaje.
El personaje central de la historia concebida por Bird es tan ambicioso como el film en sí mismo. Se trata de Remy (Patton Aswalt), un simpático roedor dotado de un refinado paladar que vive en la campiña francesa y cuya máxima aspiración es la de convertirse en un renombrado chef internacional de cocina. Sensible y culto, se diferencia del medio familiar que lo rodea ya que su padre no ve con buenos ojos el afán de superación que motiva a su hijo, en tanto que su hermano Emile representa su perfecta antítesis. Un desafortunado hecho motiva que todos los ratones sean desalojados del lugar donde habitan y es así que Remy llega a París por accidente, completamente separado de su familia. Su afición a la buena cocina lo lleva al restaurante del famoso legendario chef Auguste Gusteau (Brad Garrett), una persona que siempre idealizó cuando solía ver sus programas culinarios de televisión

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. Aunque Gusteau ya está muerto, la fama del establecimiento subsiste. Frente a sus posibilidades prácticamente nulas de trabajar en el lugar, la suerte está de su lado cuando llega a toparse con Linguini (Lou Romano), un joven que trabaja en el restaurante pero que no sabe cocinar. Ahí se produce una alianza entre ambos donde Remy actuará como cocinero de aquél. Al poco tiempo el ratoncito logra satisfacer las expectativas de una exigente clientela, entremezclando ingredientes con sabores de especias de diferente naturaleza que originan comidas sofisticadas que están aderezadas con salsas apetitosas, mientras que Linguini alcanza celebridad por las mismas ya que el público ignora que Remy es el verdadero responsable del suceso obtenido.
Otros personajes de esta original aventura incluyen a una cocinera de fuerte carácter llamada Charlotte (Janeane Garofalo), y a Skinner (Ian Holm), el villano de turno y codicioso empresario del restaurante que envidia a Linguini por su inesperado suceso. También está Anton Ego (excelente el tono de voz adoptado por Peter O’Toole) quien es un severo crítico de restaurantes, cuyo comentario desfavorable causó el infarto mortal de Gusteau y que ahora le brinda una nueva oportunidad al establecimiento saboreando con placer la comida preparada por Remy.
Probablemente sin proponérselo, el realizador brinda a la audiencia algunos mensajes positivos como el valor de los lazos familiares, los rasgos esenciales de la amistad, y la virtud de la perseverancia para llegar a triunfar en la vida. No menos importante es que el espectador va imponiéndose de ciertas características propias de la cocina comercial y las presiones naturales a que están sujetos los trabajadores gastronómicos de prestigiosos restaurantes.
En líneas generales, Bird sabe cómo narrar una historia manteniendo un ritmo ágil y fluido, y cuidando de no llegar a un frenesí que pueda llegar a fatigar. Técnicamente, el film goza de un excelente esplendor visual.
Por las razones expuestas, Ratatouille constituye un plato cinematográfico de deliciosa degustación.
J.G.
PPP

EVENING. Estados Unidos, 2007. Un film de Lajos Koltai
Como es bien sabido la literatura ha servido en múltiples ocasiones como fuente de inspiración para el cine aunque con variada suerte; mientras que en algunos casos, la adaptación de un libro para la pantalla tiene éxito, en otras ocasiones no llega a cumplir su cometido como ocurre con Evening que está basado en el best seller de Susan Minot. No obstante, queda como gratificación contemplar a un conjunto de óptimas actrices que tratan de realzar un relato de gravitación limitada.
El guión de Michael Cunningham y la autora del libro presenta a Ann Lord (Vanessa Redgrave), una anciana en su lecho de muerte y rodeada por sus dos hijas, la soltera Nina (Toni Collette) y la casada Constance (Natasha Richardson); ambas, tratan de brindarle el confort y apoyo espiritual necesario para tan difícil ocasión. La mente de Ann comienza a divagar y sus recuerdos la desplazan medio siglo atrás, cuando es una agraciada y bella joven (Claire Danes) pasando un largo fin de semana en la casa de la familia de su amiga Lila (Mamie Gummer) para asistir como dama de honor a su casamiento. Allí conoce a Harris (Patrick Wilson), un joven médico amigo de la familia, de quien se siente inmediatamente atraída; curiosamente, ese mismo sentimiento es compartido por la propia novia y su hermano Buddy (Hugh Dancy), un alcohólico empedernido y oveja negra de la familia.
En líneas generales, el film no logra un desarrollo dramático que haga trascender lo que el relato intenta destacar y sus interludios románticos no llegan a cobrar vuelo. Los problemas que manifiesta Lila al sentir que no quiere al hombre con el que se va a casar porque prefiere a Harris, no resulta convincente; menos aún puede comprenderse que la tragedia familiar ocurrida después de la boda, genere en Ann un gran remordimiento a lo largo de toda su existencia y que pueda gravitar en sus últimos minutos de vida. En los hechos que se desarrollan en el tiempo presente, las diferencias que separan a las hijas de Ann con respecto a sus respectivas formas de vida tampoco resultan persuasivas.
La historia podría haberse prestado a una reflexión sobre las oportunidades desaprovechadas durante la juventud, a un análisis exhaustivo sobre una vida matrimonial incompletamente realizada, a los sentimientos de culpa indebida, y/o bien a la vulnerabilidad que acarrea la mortalidad con el paso del tiempo; sin embargo, debido a las limitaciones del guión y a una dirección no muy imaginativa de Lajos Koltai, el film no llega a fructificar satisfactoriamente.
En el lado positivo, el relato resplandece en algunas secuencias gracias a su atractivo elenco. Hay un encuentro íntimo entre Meryl Streep, animando a la madura Lila, y Redgrave que llega a emocionar, confirmando la grandeza interpretativa de ambas actrices; no menos destacable es la de otra emotiva escena reuniendo a Redgrave con Richardson, su hija en la ficción y también en la realidad, así como la de Redgrave y Collete cuando Nina le confiesa que espera un hijo. También son apreciables las prestaciones de Glenn Close y Eileen Atkins en papeles de apoyo.
En última instancia queda como resultado un film bien intencionado pero decididamente fallido.
J.G.
PP¼

THE SIMPSONS – THE MOVIE (LOS SIMPSON – LA PELÍCULA). Director: David Silverman (Estados Unidos, 2007)
Grandes expectativas había despertado la adaptación al cine de la serie que la revista Time ha considerado como “el mejor programa televisivo del siglo 20”. Por cierto ello también colocaba una gran responsabilidad sobre los hombros de quienes emprendieran la tarea.
Uno de los aspectos más relevantes de la película es la habilidad que ha tenido tanto su director, David Silverman, como su excelente equipo de animación en sacar partido de la pantalla grande de manera muy creativa. Algo poco común en adaptaciones de la televisión al cine. Silverman y su gente en este caso aprovecha muy bien el espacio que la gigantesca pantalla le ofrece para utilizar planos generales con muchos personajes – como por ejemplo cuando la muchedumbre del pueblo de Springfield avanza amenazante con intenciones de linchar a Homer o en aquellos en que muestra la totalidad del pueblo – aprovechando las posibilidades del dibujo animado, como los grandes creadores del género siempre han entendido que debe hacerse.
El color y el juego de luces y sombras, esto último no tan notorio en el caso de la televisión, tiene toda la atención de los animadores en este caso, así como el cuidado por los detalles que hace pensar en lo más clásico del cine de animación, el de los grandes maestros.
No por casualidad, un indirecto homenaje a Disney es incluido en una escena donde Homer y Marge están en una aislada cabaña y los animales del bosque concurren a ayudarlo del mismo modo como lo hacen en Blancanieves, aunque, guardando el tono irónico, lo que Homer y su mujer se aprestan a hacer no es una inocente limpieza del hogar…

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Cabe por último preguntarse sobre si la película es realmente buena o no. Si como sostenía Aristóteles la tragedia se desarrolla al nivel del pensamiento, la comedia lo hace al nivel de la acción, y si es por esta, Los Simpson, especialmente al comienzo ofrece una vertiginosa acción. El riesgo en adaptaciones de la televisión con su tiempo circunscrito, al cine que dispone de mucho más de él, es que arriesga estirar un simple elemento y hacer una suerte de episodio televisivo en dos horas, lo que a su vez resulta repetitivo y a la postre aburrido. Ello sin embargo no ocurre aquí. La historia, creada por un equipo de once guionistas bajo la experta conducción de James L. Brooks y el propio creador de los personajes, Matt Groening, se sostiene bien a lo largo de la duración del film, desarrollándose de un modo convencional pero bien estructurado.
Homer decide adoptar un cerdito que a la larga será la causa de un desastre mayor, pasando por la agudización del conflicto en este caso con el pueblo de Springfield y con las propias autoridades del gobierno de Estados Unidos (el presidente es Arnold Schwarzenegger) con muy malos resultados para Homer. Sin embargo, hasta su resolución, se observa una consistencia en los personajes (Homer es consistentemente estúpido, aunque también actúa con emotividad).
Aunque no hay un nivel parejo de calidad, por lo que no diríamos que el film es extraordinario, ciertamente se trata de un film grato de ver y de gozar.
Algunas de la bromas de carácter político pueden tener menos efecto fuera de Estados Unidos, al comienzo del film Hillary Clinton es compañera de fórmula del ratón Itchy que ha sido elegido presidente, el ya mencionado Schwarzenegger – actual gobernador de California – ha sido elegido presidente (“he sido elegido para liderar, no para leer” dice en un momento cuando su diabólico jefe de la agencia de protección ambiental le presenta diversas opciones para lidiar con la catástrofe ecológica en Springfield). En suma, Los Simpson han hecho una buena transición de la pantalla chica a la grande, lo que habla particularmente bien de su director y del equipo de animación que entendió perfectamente las posibilidades que el cine le otorgaba en términos de la utilización de planos y enfoques variados, con la misma riqueza que se aplicaría al trabajo de cámara en una película con actores de carne y hueso.
Sergio Martínez (S.M.)
PPP

SUNSHINE. Director: Danny Boyle (Reino Unido, 2007). Reparto: Rose Byrne, Clif Curtis, Chris Evans
El director Danny Boyle y el guionista Alex Garland, quisieron hacer aquí una película que abarcaba muchos géneros: la ciencia-ficción parece ser el más obvio, pero de pronto se introduce el análisis psicológico de personajes bajo condiciones límites, y el horror. En definitiva Sunshine no será memorable más que por su excelente despliegue de efectos especiales.
La historia no deja de ser interesante: en cincuenta años más, el sol está muriendo, por causas que no se explicitan. Apoyándose en su tecnología, los seres humanos han decidido hacer algo, para ello envían una gigantesca estructura espacial con la misión de arrojar en un punto clave de la estrella moribunda, un explosivo nuclear que se espera va a reavivar al sol. El Ícaro II lleva una tripulación de ocho personas de diversas capacidades y calificaciones que conviven de modo más o menos rutinario hasta que súbitamente captan una señal de una primera nave, el Ícaro I, de la cual se había perdido contacto siete años antes. A partir de ahí la historia toma un nuevo tono, con elementos psicológicos y hasta metafísicos, sin olvidar tampoco el elemento de horror. Es aquí también donde la historia tiende a desrielarse, haciéndose confusa y su trama se torna difícil de seguir.
La presencia de un misterioso asesino introduce el factor terror en la historia, pero agrega aun más a la confusión anterior, al no haber claridad respecto de sus motivos. En definitiva, una historia interesante, efectos especiales de primera calidad, pero malogrados por el exceso y la confusión en el desarrollo dramático.
S.M.
PP
DVD

MANUFACTURING DISSENT. (Mongrel, Metropol)

Debbie Melnyk y Rick Caine son dos documentalistas canadienses de ideología liberal que dicen gustar de los filmes de Moore. Sin embargo cuando ellos no lograron entrevistarlo en el documental que sobre él estaban realizando, resolvieron cambiar de giro, hurgando y cuestionando sobre la metodología y táctica de trabajo utilizada por el popular director. El resultado de esa investigación está contenido en Manufacturing Dissent.
El aspecto más importante del documental radica en afirmar de que en su primer film Roger and Me, Moore ocultó material filmado de Roger Smith, a pesar de que allí se aclara que el presidente de la General Motors se había negado a ser entrevistado. Esa grave aseveración quitaría sentido al film mencionado ya que todo gira en ese detalle esencial. El hecho de que hace pocas semanas Moore haya señalado de que efectivamente él entrevistó al Smith pero años antes de que el documental mencionado comenzara a ser elaborado, contradice lo señalado por Melnyk y Caine. ¿A quién creer?
En líneas generales, Manufacturing Dissent despierta interés por su tono provocativo. Sin embargo se puede objetar que el material presentado carece de un foco preciso al referirse a hechos completamente innecesarios, como los vinculados al pasado de Moore, en ocasión de haber sido despedido de la revista Mother Jones ¿A qué viene eso? La intención es describir a un hombre oportunista y hábil en el arte de manipular la verdad al ocultar lo que no le conviene mostrar.
El film deja la sensación de que sus responsables adoptan una actitud de represalia hacia este cineasta al haber alcanzado el status de celebridad mediante las denuncias efectuadas en sus filmes. Al así hacerlo, el documental pierde de vista el objetivo propuesto ya que sus realizadores critican lo que ellos también están realizando; bien podría aplicare el dicho de “la paja en el ojo ajeno”.
Lo cierto es que podrá dudarse de la metodología de Moore admitiendo que una verdad incompleta o decorada de elementos exagerados, es una verdad a medias y por lo tanto de dudosa rigurosidad. Sin embargo, yendo al fondo de lo que Moore denuncia (trasfondos del 11 de septiembre que el público desconocía, el negocio de las armas de Colombine, y/o el lamentable sistema de salud de los Estados Unidos favoreciendo el interés y la codicia de las compañías aseguradoras en detrimento de la salud de la población), se podrá concluir que más allá de sus defectos o del cuestionamiento de su integridad periodística, hay una voz potente que trata de despertar la conciencia del hombre americano frente a algunos graves males que padece su sociedad.
El DVD se presenta en su versión original inglesa y también doblado al francés.

23.7.07

Cine Julio 2007

CINE EN LA PLAZA

Comentarios de Jorge Gutman

SICKO. Estados Unidos, 2007. Un film de Michael Moore
A MIGHTY HEART. Estados Unidos, 2007. Un film de Michael Winterbottom
CHACUN SON CINEMA. Francia, 2007. Un film dirigido por 35 directores internacionales
OCEAN’S THIRTEEN. Estados Unidos, 2007. Un film de Steven Soderbergh
VITUS. Suiza, 2006. Un film de Fredi M. Murer
KNOCKED UP. Estados Unidos, 2007. Un film de Judd Apatow
ONCE. Irlanda, 2007. Un film escrito y dirigido por John Carney
MR. BROOKS. Estados Unidos, 2007. Un film de Bruce Evans


DVDs
BREACH (Universal)
EL CENTENARIO DE KATHARINE HEPBURN (Warner Home Video)
THE ITALIAN. (Sony Pictures)
CAN-CAN (Fox Film)


Calificación de La Plaza:
PPPP Excelente, a no perdérsela por motivo alguno
PPP Buena, a verse
PP Aceptable, con algunos méritos
P Mediocre
Ò Mala, a evitar, no vale le pena ni el tiempo ni el dinero

SICKO. Estados Unidos, 2007. Un film de Michael Moore
Después de haber incursionado en el mercado de las armas con “Bowling for Columbine” y lanzado sus máximas críticas al gobierno del Presidente George W. Bush en “Fahrenheit 9/11” (Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2004), el polémico documentalista Michael Moore decide abordar con Sicko el sistema de salud de los Estados Unidos, ya no considerando exclusivamente a los 45 millones de personas que no están protegidas porque no pueden afrontar los costos del seguro, sino al resto de la población que experimenta el sufrimiento de un sistema que, según lo expuesto en este documental, les está defraudando.
La película que constituye una dramática incriminación a la deshumanización del sistema, recurre a documentación de archivos, fotografías, clips, y fundamentalmente entrevistas personales, para tratar de probar lo que Moore desea destacar. Es posible que en algunos casos, el cineasta se muestre oportunista o exagerado con los casos que expone pero eso no excluye el hecho de que mucho de lo que señala y acusa está bien fundamentado y de ningún modo podría argüirse que lo ilustrado ha sido orquestado con el propósito de manipular a su audiencia; hoy día, el público es lo suficientemente inteligente como para distinguir cuánto debe aceptar o tomar como beneficio de inventario de lo que Moore le brinda. De todos modos, hay algo que resulta indiscutible: el sistema de salud americano está gravemente enfermo (SICK) y prácticamente enloquecido (SICK+O). Entre el material presenciado resulta escalofriante escuchar las declaraciones de un matrimonio de edad madura que cayó en bancarrota y se vio obligado a vender su casa para afrontar los costos de salud; no menos impactante resulta constatar la situación de jóvenes a quienes se les niega la posibilidad de cobertura médica aduciendo razones ridículas, y más surrealista es la situación de gente que con buena fe y creyendo que su salud está bien protegida, a la hora de la verdad constata que las compañías de seguros rechazan los reclamos argumentando razones técnicas.

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En tal sentido estas compañías consideran que un reclamo aceptado constituye una pérdida para las mismas y es por eso que aleccionan a su personal para que desentierren “condiciones preexistentes” de enfermedad de los pacientes a fin de justificar la negación del mismo. Entre los hechos más audaces figura el testimonio de una ex directora médica de la compañía Humana que confesó que para que su carrera avanzara ella tenía que ahorrar gastos a su empresa y que por lo tanto estaba obligada a implementar los sucios métodos de la firma.
Con alusión al panorama político, Moore se refiere al modo en que el Presidente Nixon abrió las puertas a la medicina privada y cómo la poderosa industria vinculada con la salud invirtió más de 100 millones de dólares para defenestrar el sistema de salud propuesto por el Presidente Clinton durante su mandato.
El astuto realizador quiere comparar el sistema de salud de su país con el de otros rincones del mundo y para ello realiza una serie de viajes que lo llevan a Canadá, Francia e Inglaterra. No puedo juzgar si la realidad imperante en Francia e Inglaterra es exactamente igual a lo expuesto pero en cambio puedo afirmar que Moore presenta una visión bastante rosada sobre la realidad canadiense. Sin embargo, y a pesar de que admite –fuera del film- que en Canadá no es oro todo lo que reluce, él señala que por lo menos aquí existe una medicina universal que requiere de más financiamiento para funcionar mejor, mientras que en Estados Unidos no existe el concepto de universalidad.
Las situaciones de mayor impacto quedan reservadas hacia el final. Moore se refiere a los voluntarios trabajadores del 11 de septiembre de 2001 que arriesgaron su vida para salvar al prójimo. Estos abnegados individuos de la Zona Cero, quienes fueron reconocidos como héroes en su oportunidad, hoy día –habiendo sido afectados por los gases tóxicos de la operación de rescate- no pueden recibir tratamiento médico gratuito. Con el propósito de solucionar el problema, Moore alquila en Miami una embarcación para llevarlos al Hospital Naval de Guantánamo que –según parece- es el único lugar de Estados Unidos donde la medicina es realmente gratuita y al servicio de todos los prisioneros políticos allí alojados que la necesiten. Cuando las autoridades del lugar impiden al grupo ingresar, la embarcación se desvía hacia a Cuba donde en un hospital de La Habana todos los enfermos terminan recibiendo el tratamiento necesario sin costo alguno. Moore se pregunta cómo es posible que eso sea factible en Cuba y no lo sea en su país.
Más allá de las discusiones que el film genere, cabe señalar que este inteligente documentalista aparece más tranquilo y menos apasionado que en sus otros filmes. Sin embargo lo que siempre conserva es su espíritu provocador, el humor cáustico que invade a todo el metraje y la seriedad de su mensaje humanitario; después de todo, se trata de una válida denuncia contra las codiciosas corporaciones médicas y farmacéuticas y las poderosas compañías aseguradoras de su país que actúan inmoralmente atentando contra el derecho que sus conciudadanos tienen en proteger su salud mediante una legítima cobertura médica.
El film está excelentemente editado, mérito de Dan Swietlik, Geoffrey Richman y Chris Seward; no menos importante es destacar los buenos efectos visuales compuestos en forma digital por Andy Mastrocinque.
Jorge Gutman (J.G)
PPP

A MIGHTY HEART. Estados Unidos, 2007. Un film de Michael Winterbottom
Michael Winterbotton, un director cuya filmografía está nutrida por un considerable número de filmes políticos de ficción con estilo documental, retorna con A Mighty Heart ofreciendo un sólido drama basado en la odisea sufrida por Danny Pearl (Dan Futtterman) en Pakistán. Este periodista americano del Wall Street Journal había llegado a Pakistán a principios de 2002 acompañado por su esposa embarazada Mariane (Angelina Jolie), después de que ambos cubrieron el bombardeo de los Estados Unidos en Afganistán como consecuencia de los episodios de Septiembre de 2001. En esta oportunidad, el propósito de Danny era investigar y producir un informe sobre el terrorista Richard Reid. El film dramatiza con máxima contención y sobriedad su secuestro y ejecución posterior y aunque no llegue a tener el máximo impacto emocional deseado, es lo suficientemente inteligente para conformar las exigencias de un público selectivo interesado en el tema.
Winterbottom hace buen uso del guión de John Orloff -en base al libro escrito por Mariane Pearl- para recapitular los eventos del 23 de enero de 2002 y los hechos que sobrevendrían en las semanas subsiguientes. Ese día, Daniel deja a su esposa para encontrarse con un hombre que debía proporcionarle información confidencial sobre Reid. Las pistas sobre su paradero finalizan cuando el taxi que lo conduce lo deja en un restaurante del camino; a partir de ese momento Mariane no tiene más contacto con su marido.
De allí en más, el libreto se concentra principalmente en las personas que tratan de ayudar a Mariane para brindarle el confort necesario frente a la dramática situación, y al propio tiempo ilustra los esfuerzos realizados para determinar la identidad de los captores y procurar la liberación del periodista. Entre dichas personas figuran Asra Nomani (Archie Panjabi) quien es colega y una amiga de larga data de Danny, un diplomático estadounidense experto en seguridad (Will Patton), un representante del Wall Street Journal (Denis O’Hare) y un agente de seguridad local experto en actividades antiterroristas (muy buena composición de Irrfan Khan) que se empeña por liberar a Danny y no permitir que el lamentable episodio perjudique internacionalmente la imagen de su país.
A medida que transcurre el relato y hasta el momento en que se conoce la suerte corrida por Danny poco se sabe de él. Solo después de cinco semanas de enervante suspenso, acompañado de un verdadero frenesí por parte de los medios de comunicación, los malhechores quedan identificados y entre ellos figura Omar Saeed Sheikh (Alyy Khan), un militante islámico preparado para secuestrar extranjeros y quien fue el que tendió la trampa a Danny al señalarle que le habría de suministrar la información que buscaba.
En última instancia el film más se centra en Mariane, exponiendo la entereza de una mujer que trata de disimular la angustia ante la incertidumbre del paradero de su marido, exponiendo una integridad y fortaleza a toda prueba.
Adoptando un particular y dificultoso acento que denota haber vivido y educada en Francia, Jolie ofrece una magistral interpretación. Me atrevería a afirmar que es la mejor de su carrera y/o sólo comparable a la de “Interrupted Girl”. Resulta sorprendentemente positivo observar su presencia sin el glamour que la caracteriza y que la convierte en una de las estrellas de cine más populares de los Estados Unidos. Sin ningún tipo de histrionismo pero con notable autenticidad, Jolie anima a la devota esposa de Danny. Cuando el 21 de febrero de 2002 se entera de su asesinato, se encierra en su pieza y con un estremecedor grito de rabia y desesperación vuelca su máximo dolor, proporcionando de este modo la escena más emotiva del film. Un detalle adicional sobre la excelente caracterización de Jolie queda reflejado cuando al ser entrevistada en un programa de televisión, admite que su marido fue uno de los tantos hombres que fueron raptados, torturados y asesinados y que por lo tanto también merecen la atención y conmiseración del público; esa escena describe claramente la dignidad y humanidad de su personaje.
En los renglones técnicos, la fotografía de Marcel Zyskind es otro de los méritos del film al haber captado con precisión las imágenes de una ciudad superpoblada, revuelta y en plena ebullición como lo es Pakistán.
J.G.
PPP½

CHACUN SON CINEMA. Francia, 2007. Un film dirigido por 35 directores internacionales
Como ya lo mencionara en la edición del 1 de junio, uno de los acontecimientos del festival de Cannes fue la presentación del film Chacun Son Cinema, algo que en español podría traducirse “A cada uno su estilo de cine”. Su productor Gilles Jacob, quien es también el presidente del festival, solicitó a un grupo de 35 realizadores de prestigio mundial y provenientes de 25 países, que creasen en sólo 3 minutos alguna historia que estuviese vinculada con el cine, y/o más específicamente con la sala donde se proyecta un film. Cada uno de ellos cumplió su cometido, entregando sus cortos –rodados con cámara digital- a Jacob quien fue el encargado de montarlos, sin que ninguno de los directores estuviesen informados sobre el lugar que ocuparían en la edición final.
Al hacer una evaluación de este trabajo colectivo es necesario tener en consideración que un corto metraje es siempre más difícil de concebir que un film de largo metraje por la restricción del tiempo, y en este caso el desafío fue mayor por cuanto nadie podía excederse de los tres minutos reglamentarios. Como suele suceder con los filmes colectivos, y este caso no es la excepción, hay unos trabajos que merecen distinción, otros que guardan un nivel de corrección y unos pocos que indudablemente tropezaron en el intento. Los géneros empleados por los directores son variados y así lo risueño alterna con la nostalgia, el drama, la política, la sátira, y el género musical. Lo que casi todos ellos tienen en común es lo que significa estar viendo una película en la oscuridad de la sala.
Me referiré a los cortos que más me han impresionado y en tal sentido el de Walter Salles (“A 8.944 Km. de Cannes”) es el mejor. A través de un animado y vertiginoso número musical interpretado por dos paisanos frente a un cine rural de Pernambuco ubicado -nordeste de Brasil- que presenta “Los 400 Golpes” de Truffaut, Salles rinde en forma jocosa un excelente tributo al Festival, a la ciudad que lo aloja, a algunos de los filmes que ganaron la Palma de Oro e incluso a Gilles Jacob; he aquí, el ingenio expuesto en su máxima expresión.
Los hermanos Coen también se lucieron con un corto (“Cine Mundial”) muy gracioso donde un vaquero americano parado frente a un cine arte que presenta dos títulos artísticos importantes, sin saber cuál elegir.
También humorístico e imaginativo es lo que Manoel de Oliveira (“Encuentro Único”) concibió sobre un hipotético encuentro de Nikita Khrushchev con el Papa Juan XXIII donde a pesar de la divergencia ideológica que los separa, descubren que tienen algo en común.
Conmovedor es lo que Alejandro González Iñárritu (“Anna”) imaginó con la historia de una joven ciega que se emociona viendo “El Desprecio” de Jean Luc Godard.
Drama y nostalgia se funden en el episodio de Theo Angelopoulos (“Tres Minutos”) donde el renombrado director griego rinde homenaje a Marcelo Mastroianni en una reunión de la gran actriz Jeanne Moreau con el inolvidable actor italiano con Jeanne Moreau.
Claude Lelouch ofrece la nota tierna y emotiva con su corto (“Cine de Boulevard”) dedicado a sus padres, desde el día en que se conocieron al presenciar juntos una película musical de Ginger Rogers y Fred Astaire, ilustrando después cómo el cine gravitó en el período de embarazo de su madre, la pasión que desde niño Lelouch sintió por el cine hasta el momento en que su película triunfa en Hollywood donde “Un hombre y una mujer” obtiene dos Oscares: al mejor film extranjero y al mejor guión en 1967.
Román Polansky (“Cine Erótico”) apela a un humor bien absurdo pero efectivo al imaginar a un matrimonio de edad media que no puede presenciar tranquilamente el film erótico que están viendo en la sala debido a los gemidos de un espectador.
Muy tierno es también el segmento de Zhang Yimou (“Noche de Cine”) donde en una zona rural de China los niños del lugar se reúnen para asistir a una función cinematográfica.
Lars von Trier (“Ocupaciones”) logra también destacarse apelando a un humor negro y sangriento en un relato donde un espectador decide acabar con el que está sentado a su lado después de que éste no lo deja ver con tranquilidad la película que se está proyectando.
Finalmente incluyo en mi lista de cortos preferidos al de Ken Loach (“Final Feliz”). En el mismo, un padre y un hijo se encuentran en la fila de espera de un complejo de cines para comprar las entradas sin saber por cuál película decidirse; al no haber ninguna que les satisfaga, optan por ir a presenciar un partido de fútbol. Sin duda, Loach lanza sutilmente sus dardos al cine comercial donde no hay nada atractivo para contemplar.
Chacun son Cinema está dedicado al gran director italiano Federico Felllini.
J.G.
PPP

OCEAN’S THIRTEEN. Estados Unidos, 2007. Un film de Steven Soderbergh
Este film no necesita de comentario crítico. Quienes han visto los dos primeros segmentos de esta serie ya saben a qué atenerse. Más allá de que la historia sea sólida o floja, aquí lo que interesa es el nombre de sus intérpretes y no cabe duda que George Clooney, Bradd Pitt y Matt Damon se encuentran en la cima de la popularidad, atrayendo por lo tanto a un público que desea verlos más a ellos que a los personajes que interpretan. Steven Soderbergh por su parte trata de alternar su cine de de autor con productos comerciales aplicando en este caso una fórmula ganadora que incluye los mismos ingredientes pero aderezados diferentemente. ¿Es este capítulo superior, igual o inferior a sus predecesores? Difícil responder a la pregunta porque todo depende del modo en que cada persona saboreó las historias anteriores, pero en todo caso no es arriesgado afirmar que el brillo, espectacularidad, colorido y toda la gama de aspectos visuales que Soderbergh imprime a la película satisfarán a quienes busquen sano entretenimiento.
En este capítulo escrito por Brian Koppelman y David Levien, Danny Ocean (George Clooney) y su lugarteniente Rusty Ryan (Brad Pitt) convocan a los muchachos de la banda para planear una venganza e implementarla en el momento oportuno. El malvado de turno es Willy Bank (Al Pacino), un megalómano dueño de una importante cadena de hoteles, quien ha defraudado inescrupulosamente a Ruben Tishkoff (Elliott Gould) al dejarlo fuera de la sociedad que juntos habían formado para un monumental casino de Las Vegas. Como consecuencia del disgusto, Tishkoff sufre un infarto cardíaco que casi lo lleva a la tumba y es por esa razón que la pandilla acude en defensa de su querido mentor; para ello el grupo concibe un plan astuto que tiene como propósito demoler a Bank y reintegrar a Tishkoff el monto por el cual ha sido estafado, más una buena parte del producido que arrojará la operación que se habrá de realizar. A partir de allí el relato se ocupa de describir minuciosamente la acción desarrollada por cada uno de los miembros de la banda para llegar a sabotear la inauguración del casino y humillar a su dueño haciendo que su inmensa fortuna quede dilapidada en manos de los apostadores de juegos.
El nutrido elenco incluye a los muchachos de siempre como es el caso de Don Cheadle, Carl Reiner, Casey Affleck y el viejo adversario Andy García que ahora se convierte en aliado del grupo por razones de conveniencia personal. Aquí ya no están Julia Roberts ni tampoco Catherine Zeta.Jones, dejando el espacio femenino a Ellen Barkin; animando a la secretaria de Pacino, ella dista de tener la sofisticada prestancia y la atracción que caracterizaron a las dos populares actrices.
¿Algunas objeciones? Hay que admitir que el relato se torna lánguido en ciertas ocasiones con algunas repeticiones que pudieron ser evitadas; sin embargo, la excelente edición y las imágenes captadas por Soderbergh así como los diseños de producción de Philip Messina contribuyen a disimular esos inconvenientes.
Para resumir se puede señalar que dentro de los cánones previsibles la película constituye un agradable divertimento para los espectadores, como lo es también para su realizador y el conjunto de entusiastas actores que se las pasan jugando y disfrutando con cada una de las situaciones en que intervienen y que incluyen algunas referencias a sus vidas privadas; sin duda, eso lo contagian a su público que –como antes dije- poco le importa si la historia es o no plausible.
J.G.
PP½

VITUS. Suiza, 2006. Un film de Fredi M. Murer
El título más adecuado para este film sería “Retrato de infancia de un niño prodigio” ya que es ése el propósito del humano relato que el director Fredi M. Murer ofrece con Vitus.
Por lo general, cuando los padres comprueban que sus hijos tienen una inteligencia superior o son superdotados, sienten una necesidad compulsiva de dirigir y administrar sus vidas. Es natural que todo padre desee cultivar el talento de sus vástagos, pero es poco saludable si en ese accionar se les priva del espacio de libertad necesario para que puedan gozar de la infancia, un período esencial que deja marcas indelebles en el futuro crecimiento y madurez de una persona. Este film aborda el tema en un relato de dimensión universal a través de Vitus, un niño que a la temprana edad de 6 años ya demuestra condiciones de ser un virtuoso del piano, con un sentido de la audición muy sensible, predispuesto a la lectura de enciclopedias y, naturalmente, con un IQ muy superior a los chicos de su edad. Eso lo convierte en el tesoro mimado de sus padres quienes sienten la necesidad de explotar sus condiciones excepcionales para anticiparle un brillante futuro; lástima que olviden que es aún un niño y que su desarrollo mental superior no implica que necesariamente posea el mismo nivel de madurez emocional.
Eso contribuye para que Vitus sea aprensivo con sus padres al sentirse poco confortable por el trato recibido en su condición de genio; de allí que dentro de su entorno familiar busque el refugio que su abuelo le brinda en su taller; este hombre actúa como contrapeso de los deseos paternales y es por eso que la afinidad que existe entre ambos hace que Vitus le preste atención a sus consejos y que comience a fantasear con la idea de ser aviador.
El film no aspira al drama sino a una amable pintura de caracteres que capta la simpatía de la gente adulta y de los menores espectadores en edad de comprender el problema que aflige a Vitus. Otra de las personas con quien el chico se siente feliz es su joven guardiana, de quien llega a “enamorarse”. Cuando en la segunda parte del film el niño ya tiene 12 años, se lo ve convertido en un renombrado concertista de piano. Para no seguir siendo diferente a los demás acude a un singular artificio donde debido a una caída finge quedar inconsciente y haber perdido la condición de genio.
El film cuenta con un reparto de actores que contribuye a resaltar la simpatía y el placer que surge del relato. Fabrizio Borsani de seis años de edad anima al personaje central con total naturalidad; Teo Gheorghiu es el Vitus casi adolescente y se podría afirmar que se interpreta así mismo por cuanto él también es en la vida real un eximio pianista; Julika Jenkins demuestra sobriedad como la madre sobre protectora, mientras que Urs Jucker no desentona como el padre inventor con prácticos diseños para el futuro de su hijo. Bruno Ganz, uno de los mejores actores europeos, no requiere mucho esfuerzo para transmitir con soltura la imagen cálida y tierna del excéntrico abuelo que mantiene una buena química con su nieto.

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Afortunadamente este film jamás se convierte en condescendiente ni tampoco ofrece sensiblerías o impactos dramáticos que conmocionen. Su ritmo tranquilo, amable y afectivo junto con una historia capaz de llegar a todo público, permiten que se lo llegue a disfrutar con plenitud.
J.G.
PPP

KNOCKED UP. Estados Unidos, 2007. Un film de Judd Apatow
Con general aprobación de la crítica especializada y un considerable éxito de boletería, Knocked Up supera al promedio de las tontas comedias para adolescentes que suelen estrenarse en esta época del año aunque eso no la convierte en algo remarcable.
El propósito que guía al director Judd Apatow es analizar los elementos que dinamizan los vínculos de la pareja moderna dentro del marco de la cultura popular. El inconveniente mayor es su punto de partida; si uno lo acepta es posible avenirse a lo que vendrá después, pero si en cambio la resistencia es mayor habrá siempre objeciones a hacer, como ocurre conmigo al reflexionar sobre este film. Es posible que una relación romántica entre dos personas pueda subsistir a pesar de la disparidad de edad, existencia de religiones y/o razas distintas, o bien la diferencia de clases sociales; sin embargo es muy difícil de imaginar que esa relación pueda funcionar cuando existe una marcada grieta en materia de inteligencia. Eso es lo que acontece en este relato donde la astucia, nivel cultural y educacional de una de las partes se opone radicalmente a la pobreza mental y estupidez de la otra.
Alison (Katherine Heigl) es una bella y animada joven de 26 años con chispa, cordura, talento y madurez. Esos atributos le permiten distinguirse en su carrera profesional y así logra una importante promoción como periodista de televisión. Para festejar el acontecimiento sale a festejarlo con su hermana Debbie (Leslie Mann) en un club nocturno.
Ben (Seth Rogen) es un joven regordete de 23 años, de aspecto nada atractivo y con las características propias de un vago empedernido que vive y comparte sus momentos con un grupo de amigos de su mismo tipo. Viéndolos actuar, uno rememora el refrán “Dios los cría y ellos se juntan”. El grupo combate su holgazanería, entre otras cosas, viendo películas pornográficas a fin de reunir material femenino de celebridades importantes para ser incorporarlo a un sitio de internet. Cuando Ben no ve televisión, destina su tiempo disponible para intercambiar conversaciones banales y vulgares con sus energúmenos compinches, o bien para fumar marihuana.
Quiere la coincidencia de que Ben se encuentre en el mismo lugar y a la misma hora en que Alison está festejando su ascenso; por caprichos del guión –de lo contrario no existiría este film- Alison le presta atención a Ben y a los pocos minutos después de haber compartido algunos tragos, los efectos de la borrachera conjunta los conducen a hacer el amor. Cuando a la mañana siguiente despiertan, ella no puede concebir que se haya acostado con un individuo tan tonto que le inspira un considerable grado de lástima que no puede disimular. Cuando 8 semanas más tarde descubre que está embarazada por esa aventurilla nocturna, decide comunicarse con Ben para transmitirle la novedad. La reacción es completamente opuesta a la que Alison y el público esperaría ya que el muchacho acepta la paternidad y está dispuesto a acompañarla en todos los pasos del período de embarazo.

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De allí en más el relato ilustra las marchas y contramarchas de una pareja despareja, exponiendo los esfuerzos de Ben por complacer a Alison y la manera en que ésta va gradualmente reemplazando el desprecio inicial por un incipiente cariño. Todo eso origina algunas situaciones de humor como cuando Alison conoce a los amigos de Ben y comprueba la forma desenfadada y grosera en que se comunican. Como todo suena a verdadero y natural, se hace muy difícil suponer que una mujer racional y sensata como Alison pueda tolerar la presencia del padre de la criatura que está engendrando.

Aparte de las situaciones de humor y diálogo crudo, que afortunadamente no llega a sobrepasar el nivel de lo tolerable, hay momentos de tierna dulzura que permiten simpatizar con Ben, como por ejemplo cuando él le pregunta a su padre cómo se hace para madurar en forma rápida o cuando le propone matrimonio a Alison tratando de entregarle un cofre pero sin el anillo de compromiso porque por el momento no tiene dinero para comprarlo.
Además de una reflexión sobre la maternidad no deseada, el film considera las relaciones de pareja de la juventud actual con consideraciones que incluyen cómo enfrentar la llegada de un hijo en forma imprevista, la forma de asumir el compromiso de la paternidad, las dificultades de convivencia en un vínculo matrimonial -ejemplificado en la relación problemática de Debbie con su marido a pesar gozar de una buena situación económica y tener dos agradables hijas-, y los efectos de una adolescencia tardía.
Aunque loable en su intento, el propósito del film se resiente por la dificultad de aceptar a sus personajes; si bien están bien descriptos y muy bien interpretados por Rogen y Heigl, eso aún torna más inconcebible que exista comunicación entre dos personalidades tan disímiles; ¿cómo imaginar que un muchacho con una mentalidad y formación de un niño de 5 años pueda madurar en solo 7 meses para ponerse a tono con su pareja? A pesar del final feliz por el que el Apatow trata de exaltar valores tan importantes como la unión familiar, la premisa básica del film es irrealista.
Queda como balance, un relato demasiado largo y medianamente hilarante como comedia; a pesar de lo expuesto se deja ver en virtud de sus acertados diálogos y de una muy buena interpretación de conjunto.
J.G.
PP¼

ONCE. Irlanda, 2007. Un film escrito y dirigido por John Carney
En los últimos años se ha discutido mucho sobre la suerte de las películas musicales. Si bien el género constituyó uno de los grandes éxitos de Hollywood entre la década del 40 hasta mediados de los años 60, hoy día parecería que las películas musicales no mantienen el mismo nivel de atracción. Por lo tanto resulta reconfortante descubrir que una producción irlandesa hecha con máxima sencillez y sin recurrir a danzas o a efectos visuales deslumbrantes, llegue a ganar el favor del público.
¿Cuál es el secreto de que Once haya logrado el premio de la audiencia en el último Festival de Sundance y que ahora, en oportunidad de su estreno en Norteamérica, reciba críticas unánimemente elogiosas? Es posible que eso se deba a que John Carney haya optado por un agradable escenario como telón de fondo y una historia genuina donde el relato va incorporando canciones capaces de agradar a la generación actual. Además, aquí se agrega la feliz circunstancia de que tanto Carney como director, y Glen Hansard y Marketa Irglova animando a los dos personajes centrales, son músicos que no solo tocan sus respectivos instrumentos sino que también escriben las letras de las canciones que componen; de ese modo los principales responsables de este proyecto están íntimamente vinculados con el motivo principal que lo alienta.
El relato es bien escueto y está inspirado en las experiencias vividas por Carney. El personaje masculino (Glen Hansard) es un músico ambulante que toca e interpreta canciones con su guitarra en las calles de Dublín. Su contraparte femenina (Marketa Irglova) es una pianista inmigrante mucho más joven que él, recién llegada a la ciudad. Cuando pasa por el lugar donde él toca, se inicia una relación que fundamentalmente está nutrida por el amor que ambos sienten por la música. Los dos se complementan y ayudan mutualmente; así, mientras que ella contribuye a que él supere su inseguridad interna respecto a sus condiciones naturales de artista, también va recibiendo de él todo el apoyo necesario para que como joven madre en una ciudad desconocida pueda transitar por el sendero correcto para reorientar su vida.
La relación amistosa deviene al poco tiempo en un verdadero amor no confesado por las partes pero que queda bien reflejado en los sentimientos expresados a través de sus rostros. Es probable que ese amor platónico se deba a que él aún añore a su novia que se mudó a Londres, y que ella haya dejado en Praga a su marido esperando que Dublín le ofrezca a su pequeña hija un futuro mejor.
Es posible que la juventud actual se sienta extrañada por una relación romántica que no termina de concretarse físicamente; sin embargo es indudable que se sentirán contagiados por las actitudes de sus personajes por el entusiasmo que vuelcan en la composición de sus canciones y en el resultado positivo finalmente obtenido por los esfuerzos desplegados.
Los actores no tienen mayor experiencia. Hansard actuó brevemente en el film de Alan Parker “The Commitments”, mientras que Irglova debuta aquí como actriz. Sin embargo, ese factor no constituye un inconveniente porque la química existente entre ambos es total y el modo en que se desenvuelven hace suponer que uno está asistiendo a un documental antes que a un film de ficción, debido a la vívida sensación de realidad y frescura que el relato destila.
Los quince agradables números musicales entremezclando el folclore con el rock, fueron compuestos - con excepción de uno solo- por Hansard e Irglova y además cantados por ellos; esa música incorporada naturalmente a los diálogos que mantienen sus personajes, contribuye a realzar la vitalidad de lo que se está presenciando.

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Así como la pasión por la música es capaz de unir a sus protagonistas, la sana emoción y espontaneidad que irradia el film constituye la clave de su encanto.
J.G.
PPP

MR. BROOKS. Estados Unidos, 2007. Un film de Bruce Evans
Desafortunadamente este film es un thriller psicológico completamente fallido. Aunque su planteo inicial resulta de interés al considerar la doble personalidad de una persona, a los quince minutos de metraje el relato comienza a perder sustancia por las situaciones descabelladas que va incorporando y que nunca terminan cuajando.
Mr. Brooks (Kevin Costner) es el ejemplo del buen padre de familia, marido ejemplar y excelente empresario, pero al mismo tiempo un asesino serial que se siente angustiado cuando despierta su necesidad de matar motivada por un alter ego (William Hurt) que actúa como su doble maléfico. La trama escrita por el realizador Bruce Evans y Raynold Gideon impide que el suspenso propuesto cristalice satisfactoriamente porque en lugar de compenetrarse en la personalidad de un individuo torturado por la imposibilidad de eliminar sus mórbidos deseos, la historia se bifurca en situaciones risibles, como por ejemplo: a) un fotógrafo que es testigo de los asesinatos de Mr. Brooks y que desea emularlo en su tarea, b) una detective policial (Demi Moore) que además de querer identificar al criminal, enfrenta otros problemas cuando un temible homicida serial huye de la cárcel, o bien cuando debe lidiar con problemas personales creados por su ex-marido, c) la hija de Mr. Brooks que parece heredar el instinto asesino de su progenitor.
La película pareciera pedir desesperadamente que un buen guionista la rescate del apuro pero como eso no es posible, el público se siente defraudado al concluir la proyección. Costner y Defoe son dos actores respetables, pero rinden poco frente a un mediocre libreto y a personajes pobremente elaborados; por su parte, Demi Moore está totalmente deslucida con una actuación bastante anodina.
En resumen, un film para el olvido que no merece comentario adicional ni tampoco justifica el precio de la entrada.
J.G.
½P

DVDs
BREACH (Universal)

A cuatro meses de su estreno ya se encuentra editado el DVD de Breach, un buen film que aborda la singular historia de Robert Hanssen, un funcionario del FBI quien durante 22 de los 25 años de servicio profesional actuó como espía para Rusia, suministrándole secretos militares y estratégica información reservada de Estados Unidos. Su carrera culminó cuando en Febrero de 2001 fue apresado y acusado por haber actuado como “doble agente”.
El film está impecablemente realizado, magníficamente escrito y cuenta con una interpretación magistral de Chris Cooper, quien proporciona todas las características y facetas de una figura contradictoria y compleja como la del individuo en cuestión.
Cuando presencié el film por primera vez, mi observación mayor fue que a pesar de que la personalidad de Hanssen está descripta minuciosamente, faltaba el elemento clave que permitiera entrever sus motivaciones para convertirse en traidor de su patria. Con el DVD esos elementos quedan un poco más esclarecidos y además el relato original permite una segunda reflexión debido a la incorporación de los extras.
En los agregados que ofrece la copia que esta semana se lanzó al mercado existen escenas de aproximadamente 15 minutos de duración que no están contenidas en la versión original que permiten identificar otros elementos que incrementan la intriga sobre la personalidad del extraño y reservado individuo. Los extras también incluyen el punto de vista de Cooper sobre la manera en que encaró a su personaje, los comentarios del director y escritor Billy Ray para abordar el relato, y las observaciones de Eric O’ONeill, el ex funcionario del FBI quien tuvo a su cargo la responsabilidad de demostrar la culpabilidad del espía; como es sabido, ese rol fue interpretado por Ryan Phillippe. Finalmente, como complemento se añade una edición de Dateline denominada “The Mole” (El Informante) que fue televisada a las pocas semanas de la captura de Hanssen, en donde se descubren otras increíbles facetas de su persona que despiertan curiosidad por la sorprendente inteligencia empleada para no dejar rastro alguno de la actividad delictiva ejercida durante tanto tiempo.
Su presentación es en su versión original inglesa, doblada al francés, y también con subtítulos en inglés, francés o español.

EL CENTENARIO DE KATHARINE HEPBURN (Warner Home Video)

Katharine Hepburn ha sido una actriz excepcional y bien conocida internacionalmente puesto que sus filmes llegaron al mundo entero. Con una personalidad única, su vida fue una leyenda y persiste aún después de su muerte que tuvo lugar en 2003. Su nombre constituye un icono de la cultura americana y aún no existe alguna otra personalidad que la haya podido reemplazar. Nadie como ella ha podido reunir ese carácter independiente, indomable, rebelde pero sobre todas las cosas, triunfadora en todos sus actuaciones.
Con motivo de haberse celebrado en mayo pasado el centenario de su nacimiento, la Warner Home Video decidió compilar seis de sus películas editadas por primera vez en DVDs, en una colección denominada Katharine Hepburn. 100TH ANNIVERSARY Collection.
El primer título del conjunto es “Morning Glory” (1933) por el cual ella se hizo acreedora al primero de los cuatro Oscares de su carrera como mejor actriz. Aquí anima a una inocente chica que viaja de Vermont a la ciudad de Nueva York con la esperanza de obtener fama y fortuna en el mundo de la escena teatral. Los comienzos son difíciles pero después de un tiempo y gracias a los buenos oficios interpuestos por un joven dramaturgo (Douglas Fairbanks Jr.) que cree en el talento de la joven, un importante empresario (Adolphe Menjou) de Broadway la llega a contratar; a partir de allí comienza el camino hacia la fama que, no obstante, habrá un precio que pagar por ella. La película se distingue por la muy buena interpretación de Hepburn pero su una narrativa es desigual.
Siguiendo un criterio cronológico, la segunda película es “Sylvia Scarlett” (1936), dirigida por su director favorito George Cukor. Aquí trabaja por primera vez con Cary Grant, con quien volvería a aparecer en otros filmes. Hepburn interpreta a una joven que huérfana de madre, se siente obligada de acompañar a su padre a Inglaterra, porque éste ha cometido un desfalco en el lugar en que trabaja. Para evitar sospechas asume la identidad de un hombre y en Londres, padre e hija se unen a un truhán (Grant) muy especial donde al principio timan a inocentes transeúntes y posteriormente forman un elenco teatral. Este film fue altamente controversial en su momento y constituyó en su momento un doble fracaso de crítica y de boletería. El paso del tiempo habría de cambiar un poco esa desfavorable impresión. La película es mediocre aunque permite disfrutar de la frescura de Hepburn y el talento de el talento de Grant, quien con el paso de los años llegaría el comediante más distinguido de Hollywood.
En “Dragon Seed (1944), basado en una novela de Pearl S. Bucks, Hepburn encarna a una heroica campesina china que juntamente con otros habitantes de la aldea se afrontan a resistir la invasión japonesa que tiene lugar en una pequeña aldea durante la Segunda Guerra Mundial. Transcurre en China y sus personajes son poco creíbles debido al absurdo maquillaje de los actores para que aparenten tener rasgos orientales. Este film extremadamente largo y aburrido no ofrece rasgo distintivo alguno como para ser recordado.
“Without Love” (1945) reúne por tercera vez a Hepburn y Spencer Tracy. Se trata de un relato romántico que transcurre en Washington D.C. durante la Segunda Guerra. La artista es una viuda que se casa por conveniencia y sin amor con un científico (Tracy) en busca de alojamiento donde vivir. La relación entre ambos, en un matrimonio no consumado, se transformará en amistad y finalmente en verdadero amor. Aunque la historia es anodina, el film se valora por la buena actuación y simpatía que despiertan ambos actores.
En “Undercurrent” (1946) el director Vincent Minelli brinda un relato de logrado suspenso en una historia que revive el clima de “Rebeca” de Alfred Hitchcock, sobre un personaje misterioso que gravita en la vida de los protagonistas. Hepburn anima a una esposa muy enamorada de su encantador marido (Robert Taylor), y que a los pocos días de su casamiento ve su felicidad perturbada por los efectos del odio que éste siente por su hermano ausente (Robert Mitchum). El romanticismo inicial de la historia va adquiriendo características de thriller psicológico y cuenta con un desenlace que satisfará a los amantes del género. A mi juicio, este film es el mejor de la serie.
El conjunto de discos se completa con “The Corn is Green” (1979), un film producido para la televisión. Hepburn, ya con 72 años de edad, es dirigida por décima vez por George Cukor. Basado en la novela de Emily Williams, su trama gira en torno de una abnegada profesora británica que llega a una pequeña población minera de Gales con el firme propósito de educar a los niños que trabajan en las minas; allí establece una escuela y comienza su noble tarea tratando de atraer a los más jóvenes del trabajo duro que realizan para ofrecerles un futuro mejor. Ella entabla una relación particular con uno de sus estudiantes (Ian Saynor) más capaces al prepararle para que pueda lograr una beca de estudios en Oxford. Este telefilm es un drama sentimental bien actuado y dirigido donde, como es habitual, se presencia a una Hepburn carismática y capaz de despertar emoción.
Globalmente considerada, la colección no incluye los títulos más importantes de esta incomparable artista, sin embargo su sola presencia otorga distinción a las películas que que Warner incluyó en esta colección, con la sola excepción de “Dragon Seed” que no debió haber formado parte de la misma.
Todos los filmes son presentados en su versión original inglesa con subtítulos en inglés y francés, con excepción de “The Corn is Green” que además está subtitulado en portugués.
Los agregados de esta colección no tienen relación alguna con los filmes incluidos y no despiertan mayor interés.

THE ITALIAN. (Sony Pictures)
Inspirado en hechos reales, este primer film del director ruso Andrei Kravchuk enfoca el drama de la infancia abandonada y de la adopción ilegal. En las primeras imágenes un matrimonio procedente de Italia llega a un orfanato ubicado en una ciudad provincial rusa con el propósito de adoptar un niño. Después de elegir a Vanya (Kolya Spiridonov) de 6 años de edad, el niño es apodado “el italiano” (de allí el nombre del film) por los otros huérfanos del establecimiento debido a que en dos meses se trasladará a Italia para vivir con sus padres adoptivos. Sin embargo, Vanya, que siempre albergó la esperanza de que su madre biológica pudiera ubicarlo, decide abandonar el lugar donde se hospeda para partir en su búsqueda, dando comienzo a una arriesgada y audaz aventura.
Además de la ternura que despierta el niño y la buena descripción de casi todos los personajes brindando convicción a sus acciones, el film constituye una sutil denuncia de la degradación moral de algunos estratos de la sociedad rusa. Así, la explotación de niños vendidos ilegalmente por organizaciones corruptas, sin que las inocentes criaturas puedan defenderse, proporciona un cuadro de una realidad que en algunos momentos puede compararse con ciertos dramáticos relatos de Charles Dickens. Kravchuk imprime una gran humanidad al relato describiendo con gran sensibilidad la necesidad de un niño de llegar a conocer a su madre y resolver el problema de su identidad.
El DVD es presentado en su versión original rusa con subtítulos en español, francés o inglés.

CAN-CAN (Fox Film)
Completamente restaurado y adaptado para su edición en DVD, la versión fílmica de Can-Can de Walter Lang realizada en 1960 no logra el mismo impacto que obtuvo anteriormente la misma comedia musical en Broadway. Su mayor inconveniente reside en la dirección y en el endeble libro cinematográfico. Con todo, y si se dejan de lado las comparaciones, el filme es más que aceptable.
Los factores positivos radican en primer lugar en su bella música y en tal sentido Cole Porter ha dejado como legado canciones que se han convertido en clásicas como es el caso de “C’est magnifique”, “Can-Can”, “I love Paris”, “You do something to me”. El otro aspecto a tener en cuenta es un elenco de lujo integrado por Frank Sinatra, Shirley MacLaine, Maurice Chevalier y Louis Jourdan.
La historia es sencilla y una excusa para los temas musicales incluidos. Transcurre a finales del siglo 19 en Montmartre; allí MacLaine anima a Simone, la dueña de un café-cabaret donde todas las noches se baila la danza prohibida del can-can, sobornando a los policías de turno; ella se encuentra amparada por François, un excelente abogado animado por Sinatra que es también su amante pero que no quiere convertirse en su marido. Cuando un inflexible e insobornable juez, interpretado por Jourdan, toma cartas en el asunto y llega a enamorarse de Simone proponiéndole matrimonio, habrá llegado el momento en que François deberá decidir entre perder a Simone o casarse con ella.
El entusiasmo de los actores, las bellas melodías de Porter más su buena coreografía hacen de este film un espectáculo agradable a pesar de que tenía potencial para ser mujcho mejor de lo que finalmente resultó.
La forma en que se abordó esta comedia musical, ciertos aspectos de la vida y obra de Cole Porter y las referencias sobre Burrows, el autor del libro de “Can Can”, son algunos de los agregados que están incorporados en un disco adicional.
Este DVD puede ser apreciado en su versión original inglesa, doblado al francés o al español, como también está subtitulado en inglés, y en español.

24.6.07

Cine Junio 2007

CINE EN LA PLAZA
Comentarios de Jorge Gutman

WAITRESS. Estados Unidos, 2006. Un film de Adrienne Shelly
AWAY FROM HER. Canada, 2006. Un film de Sarah Polley
CIVIC DUTY. Estados Unidos, 2006. Un film de Jeff Renfroe
SPIDER-MAN 3. Estados Unidos, 2007. Un film de Sam Reimi
BLACK BOOK. Holanda, 2006. Un film de Paul Verhoeven

DVDs
AN INCONVENIENT TRUTH (Paramount)


WAITRESS. Estados Unidos, 2006. Un film de Adrienne Shelly
Aunque no se trate de una obra maestra, este film es una pequeña joya que irradia encanto y simpatía a lo largo de su proyección. En lo que puede considerarse como una mezcla de comedia del absurdo, con drama realista y con tintes de fantasía humana, Waitress trae recuerdos de “Como agua para chocolate”, con la diferencia de que el realismo mágico del film mexicano de Arau, es aquí reemplazado por las situaciones agridulces proporcionadas por Adrienne Shelly, la realizadora y autora del guión; en este caso, las tartas dulces elaboradas por el personaje central del relato constituyen la metáfora de una felicidad difícil de alcanzar.
Como una página extraída de la “American Way of Life”, el guión escrito por Shelly ilustra el lugar de trabajo de Jenna (Kerry Russell), donde ella ve transcurrir sus diarias jornadas en su doble función de camarera y de buena pastelera, preparando y horneando deliciosos postres que endulzan el paladar. Aunque en el trabajo encuentra afecto y apoyo de dos compañeras amigas, Becky (Cheryl Hines) y Dawn (Adrienne Shelly), su vida personal deja mucho que desear al estar infelizmente casada con Earl (Jeremy Sisto), un hombre inmaduro que parece haber surgido de las cavernas y que suele abusar físicamente de ella.
Al comenzar el relato, Jenna descubre que está embarazada, y a pesar de no estar entusiasmada con su incipiente maternidad debido a su dificultosa vida conyugal, decide continuar su embarazo; su médico es el Dr. Pomatter (Nathan Fillion), un ginecólgo recién llegado al lugar. Al poco tiempo comienza a mantener con él una relación sentimental que reviste características excéntricas y poco convencionales desde una visión estrictamente romántica. Curiosamente, el adulterio pasajero –generado por ambas partes, ya que él es también casado- no tiene características dramáticas, dado que ninguno de ellos sale herido de esa experiencia: además, es en la aventura amorosa donde surgen espontáneamente los momentos sonrientes del film.

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En ciertas ocasiones, el tono del relato bordea el “sitcom” televisivo, pero antes de caer en el mismo, logra estabilizarse ofreciendo transparencia y calidez; en todo caso, su característica distintiva es la frescura vital que destila permitiendo la gratificación del espectador. Es de notar que su apreciable liviandad no lo torna complaciente; por el contrario, la realizadora quiere probar como en casos excepcionales, un adulterio –a pesar de ser éticamente inconveniente- puede proporcionar la fortaleza necesaria para que una persona –como Jenna- madure y adopte decisiones que orienten su vida hacia un futuro mejor.
La solidez del film descansa en gran parte en la notable interpretación de Russell cuya espontaneidad y franqueza permite que el público, -en especial el femenino- logre una gran empatía con su personaje. Con todo, el resto del elenco jamás desentona, incluyendo a Sisto cuyo personaje brutal e infantilmente primitivo proporciona las instancias más dramáticas e inconfortables de la trama.
El mensaje vital y optimista de este buen film se ve empañado por un factor lamentable que nada tiene que ver con la ficción sino con la realidad. En efecto, uno experimenta un sabor amargo al enterarse de la trágica muerte de su directora acaecida en noviembre del año pasado por haber sido asesinada; el hecho criminal impidió que Shelly pudiera ver su film proyectado en Sundance cuando tuvo lugar su estreno mundial en enero de este año, y además priva al espectador de gozar de otros proyectos cinematográficos de similar calidad que seguramente habría concretado de haber seguido con vida. J.G
PPP

AWAY FROM HER. Canada, 2006. Un film de Sarah Polley
Si hasta hace poco, Sarah Polley era considerada como la mejor actriz canadiense de su generación, hoy día sus cualidades de intérprete se ven complementadas en su condición de eximia directora. No es muy frecuente encontrar realizadores que en su primera experiencia detrás de la cámara puedan exhibir tanta madurez y seguridad como Polley lo hace en Away from her. Pero aún más importante y sorprendente es que con sólo 27 años haya sido capaz de analizar, saber ubicarse y asumir el dolor que aqueja a quienes en edad más avanzada sufren de graves enfermedades, como la que aborda en esta emotiva historia.
En un hondo y sensible drama escrito por ella que lo adaptó del cuento “The Bear Came Over the Mountain” de la renombrada escritora canadiense Alice Munro, el relato considera los efectos que el mal de Alzheimer causa en un matrimonio maduro, pero recorriendo caminos diferentes a los ya transitados por otros filmes sobre el mismo tema. La veterana actriz Julie Christie anima a Fiona, una mujer casada con Grant (Gordon Pinset) durante 44 años. La vida conyugal que hasta ese momento transcurrió en convivencia aceptablemente armoniosa, a pesar de las inclinaciones donjuanescas de Grant, se ve alterada cuando ciertas actitudes extrañas de Fiona comienzan a manifestarse; lo que en principio parecía mera distracción, la cruel realidad confirma los primeros indicios del Alzheimer y con el transcurso de los días y semanas los funestos síntomas de su enfermedad se van intensificando inexorablemente. En un momento preciso de total lucidez, Fiona le pide a su esposo que la ubique en un hogar especializado para enfermos de esa naturaleza. A pesar de la resistencia de Grant, él finalmente accede a complacer su deseo, cumpliendo las normas del centro de reposo que impide durante los primeros 30 días cualquier visita, contacto o comunicación de familiares o amigos con el paciente alojado.
En esta primera parte, Polley capta con gran ternura y sensibilidad el drama de la pareja con sorprendente mesura, evitando escenas de desborde emocional; al propio tiempo, sale airosa de la difícil prueba de expresar el contenido literario de Munro en cautivantes fotogramas. Con todo, lo más destacable de este film está por llegar. En el transcurso de su primera visita, Grant se sorprende con la cortesía distante con que Fiona lo recibe como si se tratara de alguien extraño a ella; para peor, debe digerir el ambivalente sentimiento de dolor, enojo y celos al ver como ella departe con familiaridad inusual con otro compañero residente (Michael Murphy) igualmente enfermo. A pesar de todo, Grant no se amilana y va a verla diariamente, aunque comprobando que el cambio de residencia de Fiona va produciendo repercusiones desgarradoras en su relación conyugal.
Dado que el cuento de Munro es relativamente breve, Polley extrajo el máximo partido al enfatizar en las personalidades de sus dos protagonistas y en el intercambio que realizan, sin que eso vaya en desmedro del buen desempeño de los actores secundarios que les rodean. Para ello, la directora contó con actores brillantes como Christie y Pinsen. Christie no ha perdido ninguna de las condiciones que la convirtieron en una excelente intérprete desde la década de los 60; aquí logra una intensidad dramática depurada que sin grandes histrionismos, conmueve con un personaje que transmite un feminismo resplandeciente que incentiva los celos humanos de su marido. Pinsen, sin embargo, carga sobre sus hombros el mayor peso; él debe animar, y lo hace excelentemente, al personaje cuerdo que de repente enfrenta la rara situación de comprobar que su amada esposa enferma escapa a sus afectos después de medio siglo de vida conjunta. ¿Cómo puede un hombre responder a tal situación? Es ahí donde se produce la simbiosis perfecta entre los actores y su directora dando como resultado un film de calidad.

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El talento natural de Polley le ha permitido describir con profunda sensibilidad a la gente mayor sin apelar a ningún tipo de estereotipos o clisés, para llegar en forma natural al corazón del espectador.
Por lo que antecede sólo queda expresar mi gran respeto a Polley como cineasta y mis ansias de ver pronto su próximo proyecto exhibido en pantalla. J.G.
PPPP

CIVIC DUTY. Estados Unidos, 2006. Un film de Jeff Renfroe
Los efectos del 11/9/2001 se siguen sintiendo, al menos en cine, en un buen relato de suspenso psicológico que mueve una vez más a la reflexión sobre la atmósfera de terror y pánico que los medios de comunicación han creado en la población de los Estados Unidos. Cualquier persona puede ser sospechosa pero si por añadidura es árabe y responde al prototipo perfilado por la prensa, no es difícil que sea objeto aún más de desconfianza y recelo por parte del hombre común americano. Ésa es la premisa de la cual parten el director Jeff Renfroe y su guionista Andrew Joiner en un documento de ficción que obviamente responde a situaciones análogas ocurridas en los últimos cinco años.
La acción que transcurre poco tiempo después del fatídico 11 de septiembre presenta a Terry Allen (Peter Krause), un típico estadounidense corriente, que se encuentra perturbado por haber perdido su empleo de contador; además se manifiesta preocupado por el cúmulo de noticias que le proporciona la televisión sobre la obligación cívica que todos los ciudadanos deben emprender para derrotar al terrorismo. Viviendo con su esposa Marla (Kari Matchett) en un pequeño complejo de departamentos que da a un patio central exterior, observa los pasos de Gabe Hassan (Khaled Abol Naga), un nuevo vecino que físicamente responde al perfil del terrorista según el estereotipo concebido por los medios de comunicación. A través de su ventana sigue sus movimientos y muy gradualmente comienza a sospechar de él al creer que es árabe y que está realizando ciertas actividades extrañas. El paso siguiente es denunciar su inquietud al FBI.
Uno de los méritos del film es el modo en que va construyendo la atmósfera del relato y la forma en que la paranoia se apodera de Terry. De individuo aceptablemente normal, va convirtiéndose en un ser totalmente alienado y delirante al tener la convicción de que el hombre al que espía es terrorista. Esa percepción no compartida por su esposa, crea fracturas en su relación de pareja, y cuando Marla lo deja temporalmente, él redobla sus esfuerzos detectivescos hasta que su alteración mental le conducen a una situación sin salida.
Sin duda, el tema del film –al margen de su suspenso- es altamente controversial por cuanto deja las puertas abiertas para combatir el terrorismo por medios legítimamente dudosos; lo que el film se propone decir es que el clima de terror y angustia que se va transmitiendo a un individuo puede influir en su actitud mental creando prejuicios peligrosos, despertando sentimientos racistas y finalmente induciéndolo a la violencia.
Las interpretaciones son muy buenas, especialmente la de Krause que logra posesionarse con su personaje mostrando hasta donde puede llegar el grado de locura de una persona pacífica.
Un nivel de mayor sutilidad no habría venido mal a lo expresado por Renfroe; con todo, la realización acierta con la creación de un clima de tensión en los pocos escenarios en que transcurre la acción, sin llegar a “asfixiar” al espectador. El buen guión de Joiner reserva una coda final para que la ambigüedad prevalezca al concluir el relato. J.G..
PP½

SPIDER-MAN 3. Estados Unidos, 2007. Un film de Sam Reimi
Más allá de cualquier comentario crítico, el éxito popular de esta saga está asegurado. Aunque este segmento no supere al capítulo precedente, el gran público quedará satisfecho.
El director Sam Raimi debió ingeniárselas para que la historia que nutre al relato pueda seguir manteniendo interés en la platea. Para ello los autores del libro cinematográfico (Raimi, su hermano Ivan Raimi y Alvin Sargent) han introducido nuevos personajes a los anteriormente conocidos y además varias historias secundarias que no siempre convergen, aunque al final todo parece adecuarse en forma conveniente. Lo más destacable y original es por cierto el lado sombrío que el guión decidió dotar al personaje central, al convertirlo en una víctima de su orgullo.
Aunque al comenzar el relato la tranquilidad parece reinar en la ciudad de Nueva York, las cosas no habrán de durar mucho con la aparición de tres villanos que harán imposible la vida de Peter/Hombre Araña (Tobey Maguire). Uno de ellos es Flint Marko (Thomas Haden Church), quien parece haber sido el responsable de la muerte del tío de Peter y ha escapado de la cárcel para convertirse en el monstruoso “Sandman” (Hombre de Arena) como resultado de un experimento de fusión molecular. El segundo hombre malo es Eddie Brock (Topher Grace), un agresivo fotógrafo rival de Peter que por imperio de las circunstancias se llega a transformar en el diabólico y siniestro personaje Venom. El tercer adversario es Harry Osborn (James Franco) quien fuera su gran amigo pero que al estar convencido de que Peter es el culpable de la muerte de su padre decide vengarse adoptando la identidad de su progenitor al convertirse en New Goblin (Nuevo Duende).
Como se señalara más arriba, la atormentada personalidad de Peter queda aún más expuesta cuando una masa de gelatina proveniente del espacio se adhiere a su piel y vestimenta negra convirtiéndolo en un personaje con facetas negativas inesperadas; así, el introvertido y sencillo muchacho cede lugar a un altanero y vengativo individuo que debe luchar contra sí mismo hasta el momento en que logra desembarazarse de la pegajosa sustancia negra que lo afecta. Una vez más, los responsables del film acuden a un artificio original al resaltar la parte humana y conflictiva de un superhéroe que adquiere conciencia de las facetas oscuras de su personalidad.
Simultáneamente a estos hechos, el romance entre Peter y Mary Jane (Kirsten Dunst) sigue inalterable aunque en este capítulo esté sujeto a malentendidos causados por Gwen (Bryce Dallas Howard), una compañera de estudios de Peter que gusta de él y que provoca los celos de su novia. A ese hecho se agrega las desventuras que Mary Jane experimenta después de los tropiezos sufridos como artista de comedia musical, lo que la convierte en una persona vulnerable.
Ciertamente, el relato de esta tercera parte no logra la misma resonancia que la precedente, ni tampoco la relación de Peter y Mary Jane alienta el romanticismo de los capítulos anteriores; sin embargo, globalmente considerado, el film tiene dinamismo, su superhéroe sigue manteniendo un considerable interés humano que lo diferencia de los otros héroes de historietas conocidos, y sobre todo perdura el espíritu del comic book concebido por Stan Lee y Steve Ditko.
Visualmente, los efectos especiales son irreprochables permitiendo algunas secuencias de vertiginosa acción que el gran público habrá de celebrar con entusiasmo; a ello se agregan algunas situaciones humorísticas que se complementan satisfactoriamente.
En resumen, Spider-Man 3 configura un buen entretenimiento popular que sin llegar a la excelencia de su segunda parte, de ninguna manera habrá de defraudar las expectativas de quienes aguardaron su estreno con ansiedad. J.G.
PPP

BLACK BOOK. Holanda, 2006. Un film de Paul Verhoeven
Después de haber estado 20 años ausente de su país natal, Paul Verhoeven retorna a Holanda para ofrecer un muy buen drama de suspenso ambientado durante la Segunda Guerra. El relato que para algunos revestirá un carácter revisionista puede que permita cierta controversia; en todo caso, según declaraciones del director, está basado en hechos reales y la ambigüedad moral que se vislumbra de ningún modo llega a herir la sensibilidad de los sobrevivientes del holocausto.
El guión escrito por el director conjuntamente con Gerard Soeteman ofrece un material sólido que mantiene interés durante sus casi dos horas y media de duración, y además posee valores artísticos que caen dentro de lo que se considera “cine-arte”. El personaje central de la historia es la cantante judía Rachel Stein (Carice van Houten) quien en 1944 viviendo en Holanda logra sobrevivir milagrosamente al ataque de una patrulla alemana que intercepta el bote en que viajaba con su familia para huir de los nazis. Habiendo quedado sola en el mundo inmediatamente es reclutada por las fuerzas de la resistencia en La Haya, y al poco tiempo le es encomendada una delicada y arriesgada misión en donde debe infiltrarse en los cuarteles de la Gestapo. Es allí donde adopta la identidad de Ellis de Vries, logra seducir a Müntze, un oficial nazi (Sebastian Koch) de alto rango, para finalmente llegar a ser su secretaria y amante.
El complejo argumento presenta varios giros de vuelta que de ningún modo resultan prefabricados. Las inesperadas sorpresas van configurando una tensión que se hace palpable en la mayor parte de esta historia donde uno de sus aspectos más importantes reside en sus planteos éticos. Resulta audaz por parte de Verhoeven describir a sus personajes más allá del estereotipo que uno acostumbra a ver en este tipo de relatos; así, el heroísmo de la resistencia holandesa es puesto a prueba cuando se descubre que dentro de sus filas milita un personaje traidor; además, puede resultar desconcertante de que el encumbrado personaje de la Gestapo se enamore de una chica que no es aria y que además sus nobles intenciones persistan al enterarse de su condición de judía, arriesgando de este modo su carrera y aún su propia vida.
Como film, lo que interesa aquí es que se está frente a una producción ambiciosa y lograda, muy bien resuelta y que además expone la carencia moral de ciertos individuos. Como en una caja de Pandora, Verhoeven expone el variado espectro de las contradicciones humanas con sus miserias, venganzas, lealtades y traiciones, y el injusto revanchismo que se produce después de que el conflicto bélico llega a su fin.
Van Houten caracteriza cabalmente a una perseverante heroína que no deja abatirse o permitir que sus emociones la traicionen; se trata de una interpretación sensual y visceral, completamente convincente en un personaje de considerable complejidad. No menos atractivo es el animado por Koch cuya personalidad escapa a la de un mero villano nazi. El elenco que los acompaña logra eficiencia similar, debido en parte a la muy buena descripción de caracteres que permite que sus criaturas alcancen múltiple dimensión, con sus virtudes y falencias. Por último, la fotografía de Karl Walter Lindenlaub merece ser destacada al recrear magníficamente la época en que transcurre la acción. J.G.
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DVDs

AN INCONVENIENT TRUTH (Paramount)
Ganador del premio Oscar al mejor documental del año pasado, este film despertó un gran interés en oportunidad de su estreno y hoy día, en el que el DVD llega al mercado, tiene la misma resonancia que hace un año. Como es bien sabido, An Inconvenient Truth tiene como propósito alertar al mundo sobre el peligroso recalentamiento terrestre que va produciendo alteraciones en la atmósfera, hecho que se intensificó en forma alarmante durante el transcurso de los últimos 15 años. En una excelente presentación multimedia que incluye gráficos, cuadros, diapositivas, fotos de material de archivo y un pequeño corto animado, el ex presidente Al Gore va ilustrando y demostrando las causas del fenómeno nocivo que perturba al sistema climático produciendo desarreglos meteorológicos de gran dimensión. Gore señala que el malestar que aqueja a nuestro planeta no es un asunto de naturaleza política sino un aspecto moral que atañe e involucra a todos los que vivimos en él; lo que se precisa es una disposición de buena voluntad para revertir la gran amenaza que la humanidad está enfrentando.
La aparición de este DVD coincidió con la celebración que tuvo lugar el pasado 22 de abril conmemorando el día mundial de la Tierra y que congregó a millones de personas alrededor del mundo participando en diferentes actos vinculados con el tema que el documental aborda. El DVD contiene como material adicional una actualización del problema por parte de Gore refiriéndose a las perturbaciones atmosféricas que tuvieron lugar el año pasado, después de que el film fue realizado; también contiene oportunos comentarios del director Davis Guggenheim y de los productores del documental, así como la música video “I need to wake up” de Melissa Eheridge con imágenes reflejando los disturbios señalados.
Este instructivo DVD es presentado en versión panorámica en su versión original con subtítulos en español, francés e inglés.