14.1.13

A LAS 12 Y MEDIA DE LA NOCHE

ZERO DARK THIRTY. Estados Unidos, 2012. Un film de Kathryn Bigelow

El dúo responsable de The Hurt Locker –que obtuvo el Oscar al mejor film de 2009- retorna triunfalmente con Zero Dark Thirty. Tanto la directora Kathryn Bigelow como el escritor Mark Goal han logrado superarse con este magnífico documento sobre la cacería y captura de Osama bin Laden, considerado el enemigo público número 1 de la historia de los Estados Unidos y por ende el hombre más buscado por espacio de una década.

Hay dos razones fundamentales por las que este film se distingue de muchos otros que se han referido a las consecuencias del 11 de septiembre de 2001. En primer lugar, Bigelow trató de brindar un trabajo desprovisto de sensacionalismo pero que al propio tiempo suministrara al público una idea más clara que las ofrecidas por los tradicionales medios de comunicación sobre el accionar del terrorismo internacional, los mecanismos de defensa empleados por los Estados Unidos y los métodos que fueron utilizados para lograr el fin perseguido. El otro factor importante es que Goal no se remitió a la elaboración de un guión simplista sino que como periodista dedicado a la investigación elaboró un libreto lo más fehaciente posible donde a través de diálogos y secuencias bien construidos se capta la esencia de la vida real de la gente que estuvo implicada en la operación; todo ello contribuye a que la ficción del relato adquiera en este film el carácter de un verídico documental.

Jessica Chastain

Aunque el film podría haberse sintetizado un poco en su primera parte, de todos modos es altamente loable al haber englobado en dos horas y media todos los dramáticos acontecimientos acaecidos en la última década así como deja que cada espectador juzgue u extraiga sus propias conclusiones sobre las connotaciones morales involucradas en la lucha ejercida contra el terrorismo.

Jessica Chastain interpreta a Maya, una joven reclutada por la CIA que en su primera misión es asignada a Afganistán a fin de formar parte del equipo que tiene a su cargo la captura de UBL (la sigla militar empleada para referirse a bin Laden). Al principio, con una inexperiencia natural de alguien que por primera vez está envuelta en una misión tan delicada, debe asistir a un brutal interrogatorio efectuado por uno de sus colegas (Jason Clarke) hacia un sobrino de UBL, donde las torturas que se le infligen para extraer la información le producen sentimientos conflictivos. Pero cuando con el paso del tiempo tienen lugar bestiales actos terroristas, -como el ataque en Arabia Saudita de 2004, las bombas en Londres en el verano de 2007, la destrucción de un lujoso hotel en Islamabad en 2008 con las consiguientes víctimas y el atentado suicida ocurrido en la base de la CIA en Afganistán de diciembre de 2009 que mató a 8 de sus agentes- va creando en la joven una determinación absoluta de no claudicar y de establecer los contactos necesarios a fin de ubicar a la persona que actúa como el correo de UBL.

Los últimos 45 minutos del relato, brindan una adecuada atmósfera de suspenso, a pesar de saber su desenlace. El despliegue del operativo que tiene lugar el 2 de mayo de 2011, a las 12 y media de la noche, donde se invade la fortaleza que cobija al líder asesino en Pakistán y culmina con su muerte, está magníficamente recreado y demuestra el dominio completo de Bigelow de cómo filmar con pulcritud y lograr el efecto deseado. También es destacable cómo la directora impregnó sobriedad a su relato evitando que el final de esta historia adquiriera un aire triunfalista o artificialmente patriótico.

Chastain ofrece una interpretación protagónica de gran profundidad como la joven que va dejando sus aprehensiones iniciales para convertirse en el factor clave que permitirá detectar al escurridizo terrorista. Sin afectación ni sobreactuación, la actriz llega a conmover, sobre todo en la última secuencia en que la cámara ubica su rostro empañado de algunas lágrimas -que no son precisamente de alegría sino de pena- por todo lo que tuvo que atravesar para llegar a ese dramático final.

En los renglones técnicos, la fotografía de Greig Fraser otorga una sensación de realidad única con las imágenes captadas y complementadas con impecables efectos visuales, en tanto que la música de Alexandre Desplat contribuye acertadamente con el clima dramático del relato.

Conclusión: Un thriller político de gran calidad debido a su estilística dirección, riguroso guión y notable actuación.   Jorge Gutman



TIERRA PROMETIDA


PROMISED LAND. Estados Unidos, 2012. Un film de Gus Van Sant

Un drama sobre un polémico tema es lo que ofrece Promised Land, la última película del realizador Gus Van Sant.

Proporcionando interesantes aspectos que reflejan la manera en que los valores culturales de Estados Unidos van evolucionando a través del tiempo, el guión escrito por Matt Damon y John Krasinski, quienes también son sus protagonistas, se refiere a la forma de obtener gas natural como fuente energética alternativa al petróleo perforando el suelo mediante el “fracking” o fractura hidráulica. Esta técnica consiste en inyectar a la tierra una combinación de arena, agua y componentes químicos para facilitar la liberación del combustible que se encuentra contenido en las rocas; ahora bien, los calurosos debates suscitados por este procedimiento se deben a que quienes se oponen al mismo aluden a los efectos secundarios del fracking produciendo la contaminación de las aguas potables y de otros daños colaterales atentatorios del medio ambiente.

En función de lo que antecede, el relato presenta a Steve Butler (Dammon), un representante de ventas de Global, una corporación industrial gasífera dedicada al fracking. Junto con su colega Sue Thomason (Frances McDormand) visitan una pequeña comunidad rural de Iowa, a fin de persuadir a sus habitantes para que vendan sus terrenos a Global con el propósito de explotar el gas natural y lograr de este modo la revitalización de la economía local. Lo que en principio parecería para Steve un objetivo fácil de lograr, no lo es así al encontrar obstáculos por parte de un respetado profesor de ciencias (Hal Holbrook) quien en una asamblea vecinal explica claramente sus objeciones al proyecto. Un contratiempo aún más considerable se produce con la llegada de Dustin Noble (Krasinski), un acérrimo activista del medio ambiente, que lanza una audaz campaña en contra de Global demostrando a través de volantes y afiches diseminados en diferentes lugares del pueblo cómo el empleo del fracking por parte de esa compañía ha producido la polución del aire y del agua así como la muerte de ganado por la contaminación producida.

A través del relato se aprecian las buenas intenciones de este film donde ni Steve ni Dustin son presentados como santos o demonios. Aunque sus intereses se oponen, cada uno de ellos trata de convencer a la gente de la comunidad con argumentaciones que en principio parecen genuinas o al menos impregnadas de buena fe. Lo que sucede es que para quedar bien “con Dios y con el diablo” el relato adopta una inesperada vuelta de giro que cuestiona seriamente la honestidad de sus personajes principales; por esta razón, el film pierde su fuerza inicial al diluir el impacto del debate planteado, llegando a un desenlace ambiguo, un poco frustrante y no muy convincente.

Como una nota marginal que nada tiene que ver con el tema principal del film, el guión introduce un matiz romántico con la presencia de una atractiva maestra local (Rosemarie Dewitt) que ha sabido ganarse el afecto simultáneo de Steve y Dustin.

Matt Damon y John Krasinski
Las observaciones precedentes no afectan el desempeño del elenco donde todos los actores cumplen muy bien con los roles asignados. Cabe también mencionar que Van Sant ha sabido captar la forma de vida de una pequeña comunidad que trata de resurgir económicamente.

Conclusión: A pesar de que se lo sigue con interés, este bien intencionado relato enfrentando el progreso económico con los peligros potenciales para el medio ambiente, no logra enteramente satisfacer.   Jorge Gutman

11.1.13

A ROMA CON AMOR

TO ROME WITH LOVE. Italia-Estados Unidos, 2012. Dirección y guión de Woody Allen. Distribución: Sony Pictures Home Entertainment (2013)

Esta nueva comedia de Woody Allen no se encuentra entre las más destacadas de su filmografía pero de todos modos se defiende por la ingeniosidad de sus diálogos y por un relato que aunque no del todo parejo llega a entretener lo suficientemente como para no decepcionar al público adicto a sus filmes.

Sin disimular el carácter de tarjeta postal que dedica a la ciudad eterna donde no faltan  las típicas vistas de Piazza Spagna, la Fontana di Trevi, Trastevere, el Coliseo así como otras atracciones que embellecen a Roma, Allen estructuró su film en torno a 4 breves historias que allí tienen lugar. Las mismas no están vinculadas entre sí ni tampoco transcurren en igual período de tiempo, pero sirven como excusa para ilustrar algunas de las preocupaciones y obsesiones que le son caras a Allen.

De sus episodios, el más logrado por sus gags visuales y por la hilaridad que emana de algunas situaciones espontáneas es aquél en que Allen anima a Jerry, un director de ópera ya retirado que junto con su esposa psiquiatra (Judy Davis) viajan a Roma para conocer al novio italiano (Flavio Parenti) de su hija (Alison Pill). Cuando Jerry llega a encontrar al padre de su futuro yerno (Fabio Armiliato) descubre que tiene una hermosa voz de tenor que solamente se aprecia cuando canta bajo la ducha.

En otro segmento, se contempla a John (Alec Baldwin), un arquitecto que visita Roma y que después de conocer a Jack (Jesse Eisenberg), un joven estudiante de arquitectura que vive en pareja con Sally (Greta Gerwig), por imperio de las circunstancias se convierte en su imaginario amigo.

Un tercer capítulo presenta a Antonio y Milly (Alessandro Tiberi, Alessandra Mastronardi), una pareja de recién casados que llegan a Roma para visitar a los familiares del novio. Cuando ella decide ir a la peluquería y Antonio decide aguardarla en la habitación del hotel, inesperadamente éste recibe por equivocación la visita de una prostituta de lujo (Penélope Cruz) quien lo confunde con un cliente.

Roberto Benigni
La restante historia es una sátira al culto de la celebridad, donde Roberto Benigni anima a un hombre de familia que súbitamente se convierte en una popular figura de la televisión.

En forma global, los cuatro episodios se prestan para que el realizador recurra sin innovar a temas que ya consideró en otras oportunidades pero con el talento y la chispa que lo caracteriza. De este modo salen a relucir sus frustaciones con  el psicoanálisis,  el adulterio, los sentimientos de culpa, la vacuidad de la celebridad y otros temas afines, todos ellos tratados en forma liviana y sonriente. El film no está exento de algunos clichés pero los mismos están compensados por  sus brillantes diálogos, las referencias intelectuales que como de costumbre el realizador suele deslizar en sus filmes y la inclusión de algunos extractos de ópera (arias de I Pagliacci de Leoncavallo y Turandot de Puccini) confirmando la pasión que siente el director por el género lírico.

Como de costumbre, el elenco que Allen reúne en sus filmes es inobjetable, hecho que nuevamente se constata aquí donde su participación como actor permite que el  público tenga oportunidad de divertirse con su presencia.   

El video ha sido editado en los formatos Blu-ray y DVD. Audio: Inglés y Francés. Subtítulos opcionales en varios idiomas, incluyendo el francés, inglés y español.  Jorge Gutman