Comentario de Sergio Martínez
Las dictaduras militares en América Latina, como otros sucesos
políticos marcados por la detención arbitraria y el eventual asesinato de
opositores —el período del nazismo, por ejemplo—, pueden ser una buena fuente
para historias en las que el horror —el real, producido por causas exteriores a
la conciencia de uno— se entrelaza con aquel que a veces emerge desde la propia
imaginación. Es el caso de la experiencia que vive Raúl (Néstor Cantillana) en
este film escrito y dirigido por Diego Figueroa. Aunque el film es chileno y
ciertamente se inspira en la experiencia de la dictadura de Augusto Pinochet,
el director no sitúa la trama en su país, sino que la propone más bien como un
suceso que podría haber ocurrido bajo cualquiera de las dictaduras militares que
golpearon a algunos países latinoamericanos en la década de los 70.
Raúl es un personaje misterioso y extraño. Su trabajo consiste
en diseñar y elaborar maquetas de edificios u otras instalaciones, las que hace
por encargo del ejército, al mismo tiempo, hace figurines que complementan
algunas de sus miniaturas. Él vive con su madre enferma y muestra un escaso
nivel de comunicación, por lo que podría caracterizarse como autista. El reducido
mundo de relaciones que Raúl mantiene se limita a su amistad con Laura (Blanca
Lewin), quien, junto a su hermana, atiende una tienda de ropa en el vecindario.
Es justamente cuando ocurre ese involucramiento de Raúl y
Laura en los sucesos que acaecen en la casa vecina, cuando la narrativa del
film adopta lo que podría ser su rasgo más distintivo: el juego entre lo real y
lo alucinante, el terror real y el producido por la imaginación de los personajes.
Una interacción de planos de la realidad que sólo se revela en las escenas
finales, lo que, en todo caso, deja al espectador con cierta duda sobre qué
acción tomará el otro personaje importante, identificado únicamente como “Chacal”
(Juan Cano), quien aparece primero en la película.
un enfoque
diferente sobre lo que fueron esos tiempos de represión. Hay, sin embargo,
algunos cabos sueltos en el desarrollo de la historia: Raúl tiene una herida de
bala en una pierna, lo cual no queda claro en qué circunstancias le fue
causada; en otro momento, ya más involucrado en los sucesos que rodean la
misteriosa casa vecina, intentará una acción ingeniosa para ayudar a una probable
víctima de la represión, sin que haya mayor seguimiento, aunque evidentemente en
las escenas siguiente uno descubre su resultado.
En suma, sin embargo, es una película que recomendamos
por la buena combinación del género del thriller, con el trasfondo político del
drama. Tanto Cantillana como Lewin entregan, además, sólidas y creíbles
actuaciones.
Duración: 108 min.





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