25.11.15

CINEMANIA: CINE CON GUSTO FRANCÉS

Desde romances prohibidos a temas políticos de palpitante actualidad estuvieron en la pantalla de la 21ª edición del festival de cine francés Cinemania, entre el 5 y 15 de noviembre pasado.

Crónica de Sergio Martínez

CINEMANIA se ha convertido en un importante festival de cine
francófono en el mundo
En una ciudad de mayoría francófona uno podría esperar una mayor presencia del cine originario de Francia y otros países europeos como Bélgica, Luxemburgo o Suiza donde el francés es también una de sus lenguas oficiales. No siempre es así, aparte de la presencia del cine hecho en la provincia de Quebec, lo cierto es que la mayoría de las pantallas en la ciudad ofrece más cine de Hollywood que de esos países (además en su inmensa mayoría las películas hollywoodenses son dobladas en francés lo que de partida les resta autenticidad). Ante esta carencia es pues importante la realización de Cinemania un evento que como su directora y fundadora  Maidy Teitelbaum señala en el catálogo de la edición de este año: “Todos los filmes presentados tienen subtítulos en inglés y son presentados por primera vez en Norteamérica, Canadá o Quebec”. Es decir, Cinemania cumple además un importante rol como puente entre las “dos soledades” lingüísticas de Montreal. Y por cierto se trata de un evento exitoso, al punto que ha devenido uno de los más importantes festivales de cine francófono en el mundo.

Entre los filmes que tuvimos ocasión de ver debemos destacar los siguientes:

L’ENQUÊTE (THE CLEARSTREAM AFFAIR): Vincent Gareng (Francia-Bélgica)
A nuestro juicio una de las mejores películas presentadas, en cierto modo un tributo importante al periodismo investigativo en la figura de Denis Robert (Giles Lellouche) que desafía a poderosos hombres de negocio y políticos en lo que fue un sonado escándalo en Francia en 2007, el que también alcanzó a figuras importantes en otros países de la Unión Europea.
El film se inicia con el momento en que Robert ve su casa allanada luego que algunos de los individuos envueltos en el escándalo de la Clearstream Corporation le han hecho juicio como una manera de acallar sus denuncias. La narración luego retrocede al tiempo en que la investigación periodística comienza y cómo—sorprendentemente—de un primer hilo se van descubriendo nuevas concomitancias con cada vez más poderosos sujetos envueltos en el escándalo.
Este es un film que oscila entre la narrativa documental y el thriller, manteniendo a la audiencia siempre interesada.

MARGUERITE ET JULIEN (MARGUERITE AND JULIEN): Valerie Donzetti (Francia)
Esta fue una de las películas en competencia en Cannes este año, basada en una historia renacentista, la directora optó por darle un carácter atemporal a la narración, un recurso que a nuestro juicio sólo funcionó a medias ya que por momentos pudo inducir a error a la audiencia o al menos hacerla perderse en un vano intento de situar la historia en un tiempo preciso (los hechos sobre los cuales se basa la película ocurrieron en el siglo 17 en Francia).
Escena de Marguerite et Julien 
Marguerite y Julien son hermanos, el niño es un poco mayor, ambos viven con sus padres en su casa de campo, la familia pertenece a un nivel  bajo de la aristocracia francesa. La cercanía afectiva y el amor fraternal de la niñez empiezan a tener algunas manifestaciones que la familia ve como inquietantes, especialmente un tío sacerdote, lo que hace que opte por enviar a Julien a estudiar a París. Pasarán varios años antes que ambos hermanos vuelvan a verse, a ese entonces Marguerite es una jovencita que ahora sí tiene claro qué quiere, simplemente ser la amante de su hermano. Por cierto el caso incestuoso rompe muchos moldes y en última instancia es considerado un crimen por el cual ambos deben pagar.
El tema tabú es tratado con sobriedad, aunque sin restringir las expresiones pasionales que la relación de los dos hermanos implica.

L’ANTIQUAIRE (THE ART DEALER): François Margolin (Francia)
Esther Stegmann (Anna Sigalevich) enfrenta una difícil
tarea tratando de descubrir un 

misterio del tiempo de la guerra
Esther Stegmann (Anna Sigalevich) es judía y nieta de un coleccionista de arte cuyas obras fueron confiscadas por los nazis durante la Segunda Guerra cuando Francia fue ocupada; casada con un comerciante de obras de arte, casualmente llega a encontrarse con un cuadro que alguien ha encargado a su marido para su venta. El cuadro era uno de los confiscados a su abuelo. Esther inicia todo un arduo trabajo de investigación, para desentrañar el misterio de qué ocurrió con la colección de su abuelo. Pero no será tarea fácil, ni siquiera su padre tiene muchos deseos de ayudarla y aquellos en el círculo familiar o de los amigos de la propia comunidad judía tampoco tienen mucho interés en remover esos viejos temas. En asumir sobre sus hombros esa tarea la joven Esther también tiene que lidiar con intrigas y traiciones. Un interesante thriller inspirado en la historia real de Sophie Seligmann nieta de un comerciante de arte cuyas obras fueron confiscadas por los nazis. También con otra secuela real importante: el estado francés y los museos de Francia hasta ahora han sido muy renuentes frente a los reclamos de obras que están en su poder y que habrían sido confiscadas a coleccionistas o comerciantes judíos.

JE SUIS MORT MAIS J’AI DES AMIS (I’M DEAD BUT I HAVE FRIENDS): Guillaume Malandrin, Stéphane Malandrin (Bélgica-Francia).
Una comedia con una conexión canadiense, en efecto, la historia comienza en Bélgica donde un grupo de rockeros ya cincuentones se prepara para una gira a Estados Unidos. Un accidente sin embargo, causa la muerte de su vocalista pero sus fieles amigos, más quien era pareja del fallecido, deciden de todos modos hacer la gira y de paso llevar la urna con las cenizas de su amigo para esparcirlas en un sitio adecuado. Las cosas no resultan como habían planeado sin embargo, el avión sufre un desperfecto y se ve obligado a aterrizar de emergencia en Sept Iles, Quebec. Pensando que el tren de esa localidad los llevaría a Montreal, lo abordan sin saber que terminarán en Schefferville, en el norte de Quebec.
Es una historia bastante cómica, aunque también aborda el tema de la amistad como valor importante.

LES ANARCHISTES (THE ANARCHISTS): Elie Wajeman (Francia)
Hay una buena re-creación de la época en este film, pero su trama no es original: un agente policial encargado de infiltrar una célula anarquista a fines del siglo 19 que con el correr del tiempo empieza a sentirse atraído por una de las integrantes del grupo y—hasta cierto punto—desarrolla una cierta amistad y simpatía por el movimiento, aunque no es claro si ello es por una naciente conversión o por la relación que mantiene con la muchacha anarquista. No se trata de un gran film, pero mantiene adecuadamente interesada a la audiencia.

UN PLUS UNE: Claude Lelouch (Francia)
Este fue el film de clausura en Cinemania y ya habíamos tenido ocasión de verlo en el Festival Internacional de Toronto, donde el realizador estuvo presente. El amor está siempre presente en la filmografía de Lelouch, aunque por cierto nunca con esa emotividad y fuerza de su primera obra Un hombre y una mujer hecha en 1965. Esta vez el romance se traslada a India donde Antoine (Jean Dujardin) un renombrado compositor de música para el cine colabora en la más reciente realización de un director de ese país. Aunque poco tiempo antes de viajar Antoine ha iniciado una fogosa relación con una joven pianista, ello no le impide sentirse atraído por Anna (Elsa Zylberstein) la esposa del embajador francés. La historia es más o menos predecible, y además condimentada con demasiado sentimentalismo.

El festival Cinemania llegó a su fin con el anuncio de la entrega de galardones, el Gran Premio Mel Hoppenheim fue para la película Le goût des merveilles / The Sense of Wonder de Eric Bernard (Francia) y el Premio del Público TFO fue para Voyage en Chine/Journey Through China de Zoltan Mayer (Francia).


La 22ª edición de Cinemania tendrá lugar del 3 al 13 de noviembre de 2016.

5.10.15

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE TORONTO: GANADORES, SORPRESAS Y PERDEDORES

Crónica de Sergio Martínez

El Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF, por su sigla en inglés) llegó a su fin con sus tradicionales fiestas por toda la ciudad y la entrega de premios. El TIFF sin embargo no es un festival competitivo (el único en Canadá es el Festival de Filmes del Mundo de Montreal), pero eso no impide al TIFF entregar algunos premios—algunos de ellos proporcionado por otras organizaciones o corporaciones. En general sin embargo, el Festival de Toronto es más un escaparate de la producción, especial pero no exclusivamente de los grandes estudios, y una plataforma para los nuevos cineastas de todo el mundo, antes que un evento competitivo.

El TIFF es una celebración del cine

De todos los premios, probablemente, la que genera más expectativa es el dado por el público: los espectadores pueden emitir su voto al término de cada película y toman este papel con mucho entusiasmo. El Premio Popular Grolsch fue para Room (La sala) película de Lenny Abrahamson. Contada a través de los ojos de Jack, un niño de cinco años de edad, Room es una emocionante y emotiva historia que celebra la capacidad de resistencia y el poder del espíritu humano. Para Jack, la habitación es el mundo... Pero mientras que es el hogar de Jack para su madre en verdad es una prisión. A través de su feroz amor por su hijo, ella ha logrado crear una infancia para él en su espacio de 3 por 3 metros.

La Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) otorgó dos premios, en la categoría Discovery (primer largometraje) el galardón fue para Eva Nova de Marko Škop, y en la categoría Presentaciones Especiales para Desierto de Jonas Cuarón. La Red para la Promoción del Cine Asiático distinguió la película The Whispering Star de Sion Sono. El premio de nueva creación, el Premio Plataforma Toronto, fue otorgado a Alan Zweig por su película Hurt.

Los cineastas canadienses también recibieron distinciones especiales: el Premio Ciudad de Toronto para la Mejor Primera Película Canadiense fue para Sleeping Giant de Andrew Cividino, mientras que el Premio Canada Goose para Mejor Largometraje Canadiense fue para Closet Monster de Stephen Dunn.  El jurado también concedió una mención de honor a Philippe Falardeau por My Internship in Canada (Mi Pasantía en Canadá) por "su inteligencia destreza e ingenio cinematográfico" (esta película cuyo título francés es Guibord s'en va-t-en-guerre se ha estrenado en Montreal).

Y no podemos terminar este comentario del festival de cine más grande del país sin algunas referencias a otras películas exhibidas durante los diez días del evento. Empezamos por algunas de las mejores, como fue el caso de The Man Who Knew Infinity (El hombre que conocía el infinito) dirigida por Matthew Brown (Reino Unido), una deliciosa película basada en la historia real de Ramanujan (Dev Patel), un autodidacta genio de las matemáticas de la India que en 1913 asistió al Trinity College, donde trabajaría con el excéntrico profesor G.H. Hardy (Jeremy Irons), que después de algunas vacilaciones se convirtió en su mentor. Ramanujan tiene que enfrentarse a los prejuicios y algunos otros problemas tanto en casa como en Inglaterra. Sus logros sin embargo, son hoy parte de la matemática moderna. La película es un muy buen retrato del periodo de tiempo en el que la historia se desarrolla.

Emma Watson y Daniel Brühl en Colonia
Otra película que muy probablemente se exhibirá en Montreal es "Colonia", dirigida por Florian Gallenberger con Emma Watson y Daniel Brühl en los papeles principales. La historia está basada en hechos reales: después del golpe militar en Chile en 1973 en una zona solitaria hay un asentamiento de alemanes integrantes de una congregación religiosa dirigida por Paul Schaffer (Michael Nyqvist) la que se utiliza como centro de detención y tortura de presos políticos. Daniel (Daniel Brühl) un joven activista alemán que vive en Chile en ese momento, es arrestado y llevado al siniestro campo. Lena (Emma Watson), su novia, decide unirse a la secta con el fin de ver a Daniel y tratar de escapar de la colonia. Un thriller político que mantiene al público interesado todo el tiempo.

Luego las sorpresas: una primera película del director belga Robin Pront The Ardennes (Las Ardenas) es otro tipo de thriller con alguna reminiscencia de la antigua leyenda de Caín y Abel. Dos hermanos de bandidos, uno recién salido de prisión, y el otro con ganas de escapar de su pasado criminal, forman un triángulo amoroso potencialmente explosivo con la ex novia del ex convicto. Esperamos que esta película llegue a Montreal también. Luego, otra pequeña joya, Girls Lost, una película sueca encantadora dirigida por Alexandra Teresa Keining con la historia de tres niñas Kim, Bella y Momo, que son intimidadas en la escuela y que un día encuentran una semilla misteriosa que en muy poco tiempo se convierte en una planta. Desconcertadas por la extraña flor de la planta, deciden beber de su néctar que tiene la propiedad mágica de transformar temporalmente a las niñas en varones. El contraste entre el mundo de los muchachos y muchachas adolescentes es explorado por la película que también nos permite descubrir más aspectos de la personalidad de las chicas.

Y por último las perdedoras, las películas que no vale la pena que lleguen aquí o a cualquier otra parte: El Apóstata es una película española dirigida por Federico Veiroj que nos cuenta la historia de "un joven que debe navegar por la desconcertante burocracia de la Iglesia Católica cuando trata de renunciar formalmente a su fe”. La historia está demasiado llena de referencias locales que hacen que sea irrelevante para los espectadores no españoles (aquí en este país la gente simplemente deja de ir a la iglesia, no hay necesidad de un retiro formal de ella). La otra opción desafortunada era una película mexicana, Te prometo anarquía dirigida por Julio Hernández Cordón, que en primer lugar no tiene nada que ver con la política (el título es pues engañoso), sino más bien con una idea más vaga de la anarquía, lo que de hecho se podría llamar la anomia o el caos moral. La película es sobre todo una sucesión de escenas de sexo sin una trama coherente para dar algún sentido a las secuencias. Miguel y Johnny ganan dinero mediante la venta de sangre, un día ellos piensan que han hecho un gran negocio, pero las cosas no salen como esperaban.

La 40ª edición del Festival Internacional de Cine de Toronto ha terminado y, como siempre, ha dejado un sinfín de recuerdos para los cineastas y estrellas, pero sobre todo para un entusiasta público que se reunía todos los días delante de los teatros para conseguir billetes o para ver a sus estrellas favoritas. Pero también y sobre todo, es un evento que permite examinar algo de lo mejor del cine mundial en la actualidad.

28.9.15

Festival Internacional de Cine de Toronto: Celebridades y mucho más

Crónica de Sergio Martínez

El Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF en inglés) ha sido descrito generalmente como un evento que sirve como plataforma de lanzamiento para los posibles ganadores de un Oscar y un lugar de reunión para las estrellas. Las celebridades estuvieron en todas partes esos días en Toronto. Sin embargo, para ser justos, esa no es toda la historia. De hecho, el TIFF también ofrece una perspectiva interesante sobre otros aspectos de la cultura del cine. Es decir, algo más que las celebridades caminando sobre la alfombra roja o posando delante de la pared TIFF en la entrada de la sede del festival en la calle King West.
Toronto estuvo de fiesta con la nueva
edición del Festival Internacional de Cine (TIFF)

Por supuesto, la presencia de celebridades también contribuye a la repercusión internacional del TIFF que es considerado el segundo festival de cine más importante del mundo después de Cannes. En nuestra opinión, las celebridades, en este caso los actores y actrices, agregan al cine ese elemento de fácil popularidad aunque, después de asistir a muchas conferencias de prensa, en general, ellas no son personas particularmente interesantes. O, mejor dicho, los personajes que interpretan en la pantalla son los interesantes, no ellos como personas reales. Alfred Hitchcock decía que en realidad los actores son sólo el material con el que un director pone en pie una película. En eso tiene razón, no importa qué tan popular o incluso buen actor o actriz podrían ser sus intérpretes, si la película es mala, nadie podrá salvarla...

Escena de The Martian
Vamos entonces a hablar de los filmes comenzando con un éxito de taquilla potencial: El marciano, dirigido por Ridley Scott tiene todos los méritos de una producción muy bien hecha y sin excesos innecesarios, de hecho adaptado de una muy popular novela, sigue estrictamente el presente conocimiento científico sobre Marte. Durante una misión tripulada al planeta rojo, el astronauta Marcos Watney (Matt Damon) es dado por muerto después de una tormenta de arena feroz y es abandonado por su tripulación. De hecho, Watney aunque herido por un trozo de la antena, sigue vivo, y ahora tiene que sobrevivir por sí mismo en un ambiente hostil. Su conocimiento de la botánica le ayuda a improvisar un mini-huerto donde siembra papa. Su principal preocupación, sin embargo cómo ponerse en contacto con la Tierra usando el equipo básico dejado en la base. Una vez que él es capaz de establecer contacto, se lanza una frenética carrera para tratar de salvarlo. Aunque eso no es siempre una cosa segura: el burócrata principal de la NASA tiene algunas dudas acerca de si tal misión sería posible. 

La película pronto será estrenada comercialmente. Es una buena historia presentada de una manera realista.

Michael Moore estuvo en Toronto también presentando su más reciente documental: Where to Invade Next? (¿Adónde invadir la próxima vez?) un título irónico que apunta a la tendencia estadounidense de invadir países para afirmar su dominio sobre el mundo. Esta vez sin embargo, la invasión a la que Moore nos lleva es amable: Italia, Eslovenia, Portugal, Francia, Alemania, Islandia y Noruega son los países "invadidos" por Moore, pero no con el propósito de eliminar algún gobierno o tomar algo de ellos por la fuerza, sino por el contrario, como una manera cordial de tomar de ellos algo que esos países están haciendo bien y que por lo tanto sería bueno tenerlo en Estados Unidos, así, los derechos de los trabajadores incluyendo un período de vacaciones decente de cuatro semanas se "toman" de los italianos, la educación universitaria gratuita de los eslovenos, una política muy racional hacia las drogas de Portugal, un almuerzo escolar muy saludable y delicioso de Francia, una actitud más respetuosa de las corporaciones hacia los empleados, incluyendo una importante representación de los trabajadores en su juntas de directores de Alemania, un moderno sistema de rehabilitación de presos de Noruega y un papel significativo para las mujeres en la política y en los negocios de Islandia. 

Michael Moore conversando después de la proyección
En una fiesta después de la proyección, Moore se explayó sobre algunos de estas ideas: "Es necesario contar con más mujeres en posiciones de poder como en el consejo de administración de las empresas", dijo, "pero no una sola que es token, ni dos, el número debería ser de tres hacia arriba para tener un efecto".

El director francés Claude Lelouch estuvo presente con su película Un plus une precisamente cincuenta años después de que él hiciera el clásico Un hombre y una mujer. El tema es el amor, por supuesto, aunque en nuestra opinión, en este caso Lelouch fue demasiado lejos en dar una versión azucarada en el tratamiento del tema.

Dos películas latinoamericanas interesantes que habían ganado premios en otros festivales estuvieron aquí también: El Club, del director chileno Pablo Larraín, que fue distinguida en el Festival de Berlín, y que describe la vida cotidiana de cuatro sacerdotes que han sido separados de sus parroquias a causa de diversas faltas graves. Una película que toca una situación acuciante hoy en la Iglesia Católica. Se nos informó que esta película se proyectará en Montreal en el Festival de nouveau cinéma en octubre. La otra película latinoamericana fue Desde allá, recientemente distinguida en el Festival de Venecia y dirigida por el cineasta venezolano Lorenzo Vigas la que narra una historia interesante de un hombre que busca jóvenes en los barrios pobres con propósitos sexuales, pero que al final en su búsqueda tenía algo más en mente que el el mero placer sexual.

Michael Caine y Havey Keitel en la excelente
película Youth, dirigida por Paolo Sorrentino
De todas las películas vistas en los primeros días del TIFF la que nos ha gustado más es Youth (Juventud), dirigida por Paolo Sorrentino. El título puede ser una paradoja, ya que cuenta la historia de dos amigos, ya jubilados, Fred (Michael Caine), un retirado y bien conocido director de orquesta y compositor, y Mick (Harvey Keitel) un famoso director de cine ahora en declive. Esta es una película que hace reflexionar sobre la noción de juventud y el período de envejecimiento, la relación entre los jóvenes y los viejos, los remordimientos que puedan surgir de vez en cuando, especialmente en lo que respecta a su vida familiar. Una película que contiene buenos elementos de emoción y  reflexión sobre la vida. Será estrenada en Montreal en noviembre.