23.10.26

FESTIVAL DEL NUEVO CINE 2026: UNA SÓLIDA SELECCIÓN

Comentario de Sergio Martínez

La reciente edición del Festival du nouveau cinéma de Montréal, celebrada entre el 8 y el 18 de octubre, nos ha dejado un grato sabor: una vez más se ha visto un buen equilibrio entre  el cine de consagrados autores y la exhibición de filmes de realizadores jóvenes que se inician en esto de poner sus historias en la gran pantalla.

A continuación, una revisión con nuestro ojo crítico de las películas que tuvimos la oportunidad de ver.

A VECES ME ENTRA TRISTEZA, A VECES REBELIÓN—Un encuentro y unas reflexiones en un tono minimalista

Dir. María Aparicio (Argentina-España)

Dante (Roger Kosa) es un historiador que está realizando una investigación en España sobre el trabajo de otro investigador, un español que a comienzos del siglo 20 había estudiado las vicisitudes de la clase obrera y del movimiento sindical en Argentina. Por su parte, Eva (Eva Bianco) es una cineasta que ha parado en Madrid unos días luego de asistir a un evento en Francia. El encuentro de ambos permite adentrarse en una reflexión que oscila entre las experiencias personales y el trasfondo político del momento.

Se trata de un film interesante, en el sentido de motivar al espectador a lanzarse a su propia reflexión sobre el tema. También contiene lo que podemos ver como una velada crítica de un quehacer intelectual, enfocado en una temática arcana del pasado, mientras no observa lo que ocurre en el presente.  Remediando esto último, el film incluye hacia su parte final, algunos elementos de documental con entrevistas a personajes reales. Esta inserción, aunque efectiva, desde el punto de vista del flujo narrativo parece un tanto forzada.



LA BOLA NEGRA—El amor, en una dimensión transversal

Dir. Javier Calvo y Javier Ambrossi (España-Francia)

Este es un film que vino con muchos pergaminos: en Cannes obtuvo el premio a la mejor dirección, fue galardonado con el premio del público en el reciente Festival Internacional de Toronto y también obtuvo un premio en el Festival Internacional de San Sebastián, y que, sin duda, no ha decepcionado a quienes tuvimos la oportunidad de verlo ahora en Montreal.

La historia transcurre en tres tiempos históricos: 1932, 1937 y 2017.  En el primero, un joven granadino de una familia de la alta sociedad ha solicitado su admisión como socio en el casino de la ciudad, una institución de gran prestigio social. Los miembros del consejo de la entidad votan mediante la asignación de bolas blancas (aceptación) o negras (rechazo) a la solicitud. El joven recibe la mayoría de las bolas negras. La razón del rechazo es la supuesta homosexualidad del solicitante.

El tema de la homosexualidad es el que está presente a través de los otros períodos que a su vez se entrelazan: el joven recluta de las tropas nacionalistas que debe custodiar a un oficial republicano herido y del cual tiene la misión de extraer información, y el frustrado autor teatral en 2017 que de manera intempestiva debe atar los cabos sueltos que deben llevar al descubrimiento de las páginas perdidas de una obra de Federico García Lorca.

La construcción de la narrativa es impecable y lleva sutilmente al espectador a descubrir los lazos de la trama, en una suerte de juego en el que, al final, todas las piezas encajan. En el proceso, sin embargo, se ha revelado la persistencia del amor como hilo conductor en la historia de cada personaje. Nos atrevemos a catalogarla como una obra maestra.

LE VERTIGE (EL VÉRTIGO)—Con una técnica audaz, una historia también vertiginosa

Dir. Quentin Dupieux (Francia)

El director utiliza una técnica de animación en la que los movimientos son deliberadamente poco coordinados, algo así como fotografías animadas en las que a veces la continuidad es lenta, lo que a su vez contribuye al entorno absurdista de la historia.

La historia empieza cuando uno de los personajes acude a una hora inusual donde su amigo a comunicarle su impactante descubrimiento: el mundo y la vida que vivimos no es real, sino que es parte de un programa al estilo de lo que se vio en la película Matrix.

A partir de esa premisa, se desarrolla una serie de eventos que, al final, nos lleva a cómo se puede crear todo un movimiento de fieles seguidores de un esquema hábilmente elaborado. Otro tipo de manipulación social, en buenas cuentas.

A DAY IN THE LIFE OF JO (UN DÍA EN LA VIDA DE JO)—Todo transcurre tan rápidamente…

Dir. Jacqueline Lentzou (Grecia-Francia-Alemania)

Jo (Josephine) es una chica de quince años que vive con su madre. Ese día las cosas no van bien: pierde el bus que la lleva a la escuela, su madre se niega a llevarla en su auto y la regaña por no haberse levantado más temprano. Una vez en la escuela, donde no es una alumna muy aplicada, en clase de música, sin embargo, se ve súbitamente fascinada por la voz y la especial personalidad de una compañera de curso, Phaedra, que además de tener una estupenda voz, tiene gustos muy diferentes a los de ella y sus amigas.  Eso lleva a Jo a concertar un encuentro con su nueva amiga después de terminar las clases.

A la salida de la escuela, Jo se encuentra con su novio y otras amistades, pero las cosas no saldrán como esperaba.

Este es un film que, a través de una sólida actuación y una historia que nos plantea interrogantes en cada instante, termina por mostrarnos cuán rápido puede transcurrir la vida, dejando muchas cosas inconclusas. 

THE DAY WE EMBRACED THE UNIVERSE (EL DÍA EN QUE ABRAZAMOS EL UNIVERSO)—Una historia tonta, una actuación pobre, pero que parece tener seguidores

Dir. Kenichi Ugana (Japón)

No hay mucho que decir de esta película, cuya historia es muy simple: unas extrañas criaturas que se parecen a muñecos de peluche están invadiendo la Tierra. Ellas, sin embargo, sólo son una suerte de avanzada de otros personajes que, bajo las órdenes de una reina del universo han venido para destruir la especie humana. La razón se debería al descuido con que los humanos han tratado el planeta en que vivimos, un obvio mensaje ambientalista que sirve de pretexto.

La historia misma y más aun la actuación es pobre, lo que nos lleva a declarar este film como el peor que vimos.

LE JOURNAL D’UNE FEMME DE CHAMBRE (DIARIO DE UNA CAMARERA)—Una historia clásica con elementos actualizados

Dir. Radu Jude (Rumania-Francia)

Esta nueva adaptación de la novela de Octave Mirbeau (en 1964 Luis Buñuel había filmado una versión), es interesante en cuanto introduce nuevos elementos, en particular el hecho que la camarera no es una muchacha de la provincia, sino en este caso una inmigrante rumana, Gianina (Ana Dumitrascu) quien ha dejado a su hija en su país, prometiéndole ir a verla para fines de ese año.

A diferencia de la versión anterior, esta adopta un tono más dramático que satírico en su crítica a la sociedad que acoge a Gianina como inmigrante. También hay otros inmigrantes que están sujetos a la posibilidad de deportación. La joven rumana, proviniendo de un país de la Unión Europea, tiene un status legal más seguro, pero en lo que no tiene seguridad es en el desencadenamiento de eventos imprevistos que  afectan a la familia de sus empleadores y que, a su vez, la forzarán a un difícil dilema en la relación con su hija.

El film presenta la historia de Gianina de una manera que fácilmente envuelve al espectador; la performance de la bella actriz es muy sólida y convincente.

SHUMEI: THE LIVING LEGACY OF KABUKI (SHUMEI: EL VIVO LEGADO DEL KABUKI)—Entre el teatro y el ritual

Dir. Takashi Miike (Japón)

Los espectadores se encuentran en este documental con una muy interesante incursión en el kabuki, una forma tradicional de teatro desarrollada en Japón a través de los siglos. El film se centra en Ichikawa Danjūrō XIII, el actor que ha sucedido a su padre en lo que es una larga y tradicional dinastía de artistas del kabuki. Por su parte, él mismo introduce a su hijo de cinco años que seguirá también la senda de una manifestación artística que además contiene una alta dosis de rituales.

DONDE EL RÍO COMIENZA – Realidad social y la misteriosa naturaleza

Dir. Juan Andrés Arango (Colombia-Canadá)

Sin duda, un film de gran impacto en el que concurren dos elementos que se funden en una poética síntesis: la realidad social de una Colombia aún azotada por la violencia y la pobreza en las barriadas de Bogotá, y, por otro, la exuberante y misteriosa selva en la cual los protagonistas se adentrarán en busca de su salvación.

Yajaira (Girlesa Duave Cerezo), una joven indígena de la comunidad emberá, vive con sus padres y su hija en una barriada pobre de Bogotá.  Agobiada por las circunstancias de violencia que la rodean, decide abandonar la ciudad junto a su hija de 9 años. A ella se une un muchacho blanco (Juan David Junca Linares), también  marginal, y que hace parte de una pandilla que viene de tener un enfrentamiento armado con otra banda local.  La película narra con una gran belleza visual la trayectoria de los dos jóvenes y la niña hacia la selva profunda, durante la cual se revelará además un amargo secreto que arrastraba el muchacho. 

AMARGA NAVIDAD (AUTOFICTION)—Almodóvar hace una vivisección del proceso creativo

Dir. Pedro Almodóvar (España)

El director español ya había hecho lo que llamamos una vivisección del proceso creativo en el cine en su anterior film Dolor y gloria (2019). Mientras que en esa ocasión su enfoque había sido más introspectivo, en esta nueva cinta se sitúa más distante mediante el recurso de hacer “dos películas en una”, como podríamos decir. Al comienzo vemos a Elsa (Bárbara Lennie), una cineasta dedicada ahora a la realización de publicidad, y su pareja, Bonifacio o simplemente Beau (Patrick Criado) un bombero que en sus noches libres actúa como stripper en un club nocturno. Sin embargo, pronto descubrimos que en realidad ese es un film en el que el director Raúl Rosetti (Leonardo Sbaraglia) está tratando de terminar, pero se ha visto complicado por un súbito bloqueo creativo. Se suma a ello que su principal asesora artística ha decidido dejar su trabajo.

El film que Rosetti está aún escribiendo entra en una etapa de conflictos y cabos sueltos, cuando Elsa trata de ayudar a sus amigas Patricia (Victoria Luengo) y Natalia (Milena Smit) lo que a su vez plantea un problema para su propia relación con Beau, quien se siente dejado de lado. Un cabo suelto en el guión que escribe Rosetti, pero que le traerá aún más problemas cuando su ex asesora descubre que ha utilizado (“se ha inspirado”, dice él) en una situación personal de ella para su película.

Un film reflexivo y que seguramente suscitará más de una polémica.

LES ÉLÉPHANTS DANS LA BRUME (ELEFANTES EN LA BRUMA)—Sobreviviendo rituales y prejuicios

Dir. Abinash Bikram Shah (Nepal-Francia-Alemania-Brasil)

Una temática inesperada y ciertamente polémica en su país es la que confronta este film en el que Pirati, una mujer que ejerce cierto liderazgo, respaldada por la líder espiritual de la comunidad, se ve enfrentada al dilema de hacer lo que su rol ritual espera o darse la libertad de estar con su amante. En su vida familiar, las cosas se complican por la súbita desaparición de su hija transgénero, Apsara, que se ha perdido en un bosque habitado por elefantes salvajes. Aunque en un principio la comunidad ha tenido una actitud tolerante con las jóvenes que ejercen la prostitución como travestis, eso empieza a cambiar y los prejuicios afloran y en un momento alcanza un nivel de violencia.

Esta es una película que retrata muy bien la dinámica de la pequeña comunidad, devota practicante del hinduismo, pero que a su vez se debate ante el desafío de vivir más libremente.  Muy buena fotografía y una actuación convincente dan valor a este film.

THE HISTORY OF CONCRETE (LA HISTORIA DEL CONCRETO)—Nada muy concreto en ella

Dir. John Wilson (Estados Unidos)

Conocido por sus documentales televisivos matizados con notas de humor, este, el primer documental de largometraje realizado por Wilson, sin embargo, queda corto en sus aspiraciones: no da mucha luz sobre la historia de ese material esencial en el desarrollo de las ciudades modernas y, más bien, se desvía hacia la presentación de músicos de boliches olvidados y otras materias ajenas al tema supuestamente central. 

Si bien en un comienzo alude a aspectos históricos del uso del concreto desde tiempos romanos, el film no agrega mayores antecedentes sobre un tema en el que había mucho que decir: después de todo, y especialmente en Estados Unidos, el concreto en su versión de hormigón armado fue esencial para la construcción de los rascacielos que han marcado la fisonomía de ciudades estadounidenses como Nueva York o Chicago. Tampoco menciona la vulnerabilidad del material durante el ataque a las Torres Gemelas en 2001.  En suma, un intento frustrado de abordar un tema sobre el cual se podía decir mucho.

FATHERLAND—El regreso de un intelectual a un país devastado por la guerra

Dir. Paweł Pawlikowski (Polonia-Alemania-Francia-Italia)

A nuestro parecer, una de las películas de mayor fuerza exhibidas en el festival. Filmada en blanco y negro, la película contribuye a transmitir el aura del período histórico en el que se desarrolla la trama: 1949, cuando Alemania se halla devastada por la guerra y su territorio dividido en zonas de ocupación, cuyas divergencias ideológicas ya empezaban a hacerse notar.



Es en ese ambiente cuando el escritor Thomas Mann (Hanns Zischler) y su hija Erika (Sandra Hüller), que durante el período nazi habían estado exiliados en Estados Unidos, viajan de regreso a su patria. Primero en Frankfort, en la zona de ocupación estadounidense, donde son recibidos en un ambiente festivo, y luego en Weimar, en la zona de ocupación soviética, donde el escritor dará una conferencia sobre Goethe, mientras sus anfitriones tratarán de ganar su apoyo para lo que llaman la construcción de una nueva Alemania.

Se trata de un film que, a su vez, hace reflexionar sobre los efectos de la guerra en los pueblos que la sufren y sobre cómo van a lidiar con esa nueva realidad personas como Mann y su hija, ambos intelectuales capaces de ver más allá de las apariencias, pero a la vez comprometidos con lo que, al fin y al cabo, es su patria.

***

UN FESTIVAL EN BUEN PIÉ

En resumen, creemos que, tanto para los críticos como para los espectadores en general, la edición número 55 del Festival du nouveau cinéma de Montréal ha cumplido una vez más su mandato de traer a la ciudad, por un lado, muestras del cine vanguardista que desafían convenciones, y, por otro, obras que, dentro de una temática y una narrativa más convencionales, contribuyen al acerbo del cine como expresión artística. Un buen trabajo de selección, sin duda.

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