3.9.22

EL BUEN PATRÓN—Una brutal ironía

Por Sergio Martínez

Este film español dirigido por Fernando León de Aranoa nos propone diversas reflexiones. Aunque situada actualmente, de algún modo nos traslada a un tiempo inicial del capitalismo industrial, cuando los empresarios mantenían una interacción muy directa, tanto con sus trabajadores, como con las fuentes de financiamiento. De algún modo nos recuerda al “empresario emprendedor e innovador” delineado por Joseph Schumpeter, una suerte de “revolucionario” y que tiene un directo envolvimiento en los manejos de su empresa. Por cierto, una realidad muy diferente a la del capitalismo contemporáneo en la que las empresas son manejadas a distancia, por anónimos consejos de administración sin una directa intervención en las operaciones cotidianas de la empresa.

Javier Bardem caracteriza muy
bien al "buen patrón"

Sin embargo, el caso de Blanco (Javier Bardem) dueño de una fábrica de balanzas industriales (básculas las llaman en España), siendo una empresa de mediano tamaño todavía correspondería a ese temprano modelo del empresario. Lo que hace a Blanco aun más especial, es que su envolvimiento con los empleados no se limita a asuntos relacionados a la marcha de la fábrica, sino incluso a la vida privada de algunos de ellos. Tal es el caso de su jefe de producción, Miralles (Manolo Solo), en cuyos problemas matrimoniales Blanco se inmiscuye más allá de lo conveniente, como la mujer de Miralles se lo hará saber de un modo muy directo.

Los lemas de la empresa, con un
modelo de gestión muy especial


En el modelo de administración empresarial que Blanco utiliza, es común la referencia a que todos constituyen una gran familia. Es precisamente el discurso al inicio del film. Excepto que habrá un elemento que no va a cuadrar en ese modelo: José (Oscar de la Fuente), un trabajador recientemente despedido que no va a tomar la decisión patronal de muy buen grado y que—para creciente disgusto de Blanco—monta su propia protesta en frente de la entrada principal de la fábrica. La presencia cada vez más ruidosa del ex empleado puede tener un efecto muy negativo cuando una comisión del gobierno regional haga una visita a sus instalaciones, Básculas Blanco está gestionando una lucrativa subvención y por cierto el patrón hará lo posible porque el disgustado manifestante se vaya de allí.

El manejo, muy al detalle, de la fábrica por parte de Blanco tiene también otras expresiones: el patrón siente un especial interés en Liliana (Almudena Amor) una chica que llega a hacer la práctica en las oficinas de la empresa. Liliana, sin embargo, sabrá usar también el poder que la relación con el patrón le va a traer.

El buen patrón es un film que nos presenta de manera irónica y hasta brutal, el manejo manipulativo del dueño de la fábrica, en cierto modo toda una alegoría de ese modelo de “buen patrón” que en algunos ámbitos todavía circula.

León de Aranoa nos entrega una película con una narrativa dinámica que envuelve al espectador desde la primera escena—que hacia el final nos será de nuevo relevante, cuando Blanco busca deshacerse del molesto ex empleado que pernocta en las afueras de su empresa—hasta las escenas de la relación del patrón con Liliana.  Es en ese affair donde se muestra la dicotomía del hombre encantador que a su vez muestra una implacable determinación en el logro de sus objetivos. Bardem encarna a su personaje de manera brillante.

El buen patrón también tiene especial preferencia
por algunas de sus empleadas

El buen patrón es sin duda un film que recomendamos. Apto para todo público, aunque tiene una temática con sutilezas más adecuadas para una audiencia adulta.

Duración: 120 min. 

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