(Metro Goldwyn Mayer)
Tres años después de “Algo para Recordar” llegaba al cine otra gran comedia dirigida por Billy Wilder, uno de los maestros del género. Este film, que en 1960 ganó el Oscar al mejor del año y además le valió a Wilder el Oscar al mejor director y otro semejante en calidad de coguionista, satiriza en su primera parte las costumbres y relaciones existentes entre empleados y jefes de oficinas de una gran corporación. Dentro de ese contexto, el film concentra su atención en el personaje de Lemmon, un empleado que para poder ascender en su carrera presta su departamento a sus superiores para que lo utilicen en sus relaciones adúlteras. La historia cobra un giro dramático cuando él llega a descubrir que la chica ascensorista (Shirley Mac Laine) de la empresa que tanto le gusta es utilizada por el jefe de personal (Fred Mac Murray) para pasar la noche en su departamento; cuando ella intenta suicidarse, el relato deja de lado el tono de comedia para abordar el drama y es allí donde el personaje de Lemmon adquiere un extraordinario patetismo que permite ganar con facilidad la empatía de la audiencia.
Vista a casi 50 años de su estreno, el marco cultural ha cambiado considerablemente; así en 2008, los criterios morales acerca de la santidad del matrimonio, fidelidad, adulterio y sexo son decididamente diferentes, y por lo tanto resulta improbable que hoy día un jefe pidiera prestada la vivienda de su subalterno para fines personales.
Más allá de que algunos elementos del film puedan resultar añejos, esta comedia dramática sigue trascendiendo gracias a la realización chispeante y dinámica de Wilder, a la humana interpretación de Lemmon, así como la intervención de Mac Laine que supo brindar el matiz psicológico requerido por su personaje como una joven ingenua, agradable y triste que finalmente encontrará en quien menos imagina a su príncipe azul.
Entre los agregados de este DVD figuran los comentarios audio del productor del film e historiador Bruce Block, una valoración del arte de Jack Lemmon en la apreciación de su hijo Chris, un documental sobre la naturaleza del film donde participan entre otros, Shirley Mac Laine y Walter Mirish, su productor ejecutivo.
Esta edición especial es lanzada al mercado en pantalla panorámica, y doblada al español y francés, con subtítulos opcionales en español o inglés.
4.12.06
THE APARTMENT - DVD
- dvd
3.12.06
EASTERN PROMISES - DVD
(Alliance Atlantis)
Eastern Promises es un sólido drama del director canadiense David Cronemberg.. En el momento máximo –al menos hasta la fecha- de su creatividad intelectual, este notable cineasta canadiense continúa con la línea de trabajo iniciada en su film anterior A History of Violence (2005) en su exploración de la violencia. Si bien el cine recurre frecuentemente a la violencia gratuita con propósitos exclusivamente comerciales, aquí Cronemberg la emplea para exponer las zonas más oscuras del género humano a través de un relato de marcado suspenso y sorprendente realismo.
El magnífico guión de Steven Knigh presenta a Nikolai (Viggo Mortensen), un misterioso e imperturbable sujeto que está vinculado a una de las más notorias familias de una red criminal que actúa en la zona este de Londres. Cuando su camino se cruza con el de Anna (Naomi Watts), una inocente partera que trabaja en un hospital londinense y que trata de investigar la muerte de una joven adolescente que acaba de dar a luz, la historia cobra intensidad y dramático dinamismo. Gradualmente habrá de revelarse las actividades delictivas de la mafia rusa liderada por un viejo y afable padrino (Armin Mueller-Stahl) que tiene entre otros subalternos a su ambiguo hijo (Vincent Cassel) y a Nikolai. A través de convincentes sorpresas e inesperados giros que van surgiendo de su trama, el film concentra la atención máxima del espectador logrando un relato de gran calidad que aunque horrorice tiene la audacia de exponer una triste realidad.
No son muchos los suplementos del film pero contienen dos cortos de considerable interés. El primero de ellos (Secretos e Historias) recuenta el modo en que Cronemberg logró implementar el guión del film tratando de ilustrar el trasplante de la subcultura mafiosa rusa al sector de los bajos fondos londinenses; además hace referencia al triste manejo del negocio de organizaciones criminales explotando la prostitución de jóvenes mujeres procedentes de Europa Oriental para ser llevadas a Gran Bretaña mediante promesas de un futuro mejor. Una referencia de interés es que el tráfico humano es susceptible de una pena mucho más leve que el contrabando de heroína.
El otro corto metraje (Marcado de por Vida) revela la cautivante historia del tatuaje ruso y su vínculo con la delincuencia, aspecto que tiene importancia esencial en el personaje interpretado por Mortensen. Según parece, en las cárceles de Rusia, toda la historia criminal de un delincuente profesional se refleja en el tatuaje de su cuerpo a través de una simbología estricta que debe revelar la verdad de lo que ese individuo realmente es.
El DVD es presentado en pantalla panorámica en su versión original inglesa con subtítulos opcionales en español, francés o inglés.
JG
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STARTING OUT IN THE EVENING
Estados Unidos, 2007. Un film de Andrew Wagner
La receta sigue siendo infalible: un buen director, un guión eficiente y una irreprochable interpretación, logran un film de calidad. Éste es el caso de Starting out in the evening, un relato tranquilo y pausado que cuenta con una insuperable actuación de Frank Langella. Bajo la forma de una pieza de cámara y centrándose en dos historias simultáneamente expuestas, este relato concentra la atención del público selectivo.
El guión del realizador escrito en colaboración con Fred Parnes, presenta a Leonard Schiller, un escritor neoyorkino de 70 años de edad, que ya dejó atrás su período de gloria; con cuatro libros publicados en el pasado, hay un quinto que se está gestando por espacio de una década y sin saber cuando será concluido. Schiller es el arquetipo del hombre ordenado, introspectivo, formal en el vestir y con un comportamiento exterior que insufla paz y serenidad. Viudo y sintiendo la ausencia de su mujer, ha sufrido ya un ataque cardíaco y evita estar expuesto a emociones fuertes. Observando la personificación que hace Langella de Schiller, sobre todo en su profunda mirada y con sus gestos silenciosos, uno realmente se olvida de que presencia un actor para creer que el personaje que anima tiene vida propia.
La diaria rutina de este individuo es interrumpida cuando Heather Wolfe (Lauren Ambrose), una graduada universitaria que admira sus libros, le requiere su cooperación para la preparación de una tesis basada en su obra como escritor. Aunque al principio Schiller rehúsa a hacerlo, finalmente acepta la propuesta al observar la ansiedad de la estudiante dispuesta a emprender una investigación intelectual y cuyo resultado podría permitir que el mundo llegara a redescubrirlo.
Gran parte del film se basa en la compleja relación establecida entre el maestro y su pupila alcanzando en cierto momento situaciones atrevidas por parte de ella, como cuando se interna demasiado en la vida pasada del escritor para saber cuánto de la misma ha sido volcada en sus novelas.
A medida que transcurren las entrevistas el vínculo va adoptando un carácter más íntimo, rozando muy levemente el terreno sentimental; sin embargo, gracias a la sutileza empleada por Wagner, esa relación se aparta de los estereotipos del género evitando el clásico romance o sentimentalismo entre un profesor maduro y su joven alumna.
La otra historia del relato se refiere a Ariel (Lili Taylor), la hija de Schiller. Próxima a los 40 años de edad, soltera y desesperada por querer ser madre, siente que el reloj biológico está llegando a su fin. A pesar de que por años encontró su casi perfecta pareja en Casey (Adrian Lester), un inteligente abogado y activista político, la relación se interrumpe porque él no estaba interesado en tener hijos. Ahora, y después de varios años de haber estado separados, vuelven a estar juntos aunque él siga resistiendo la idea de la paternidad. El guión satisface ampliamente tanto en la presentación de este problema como en la forma acertada en que se integra al relato central; en tal sentido es de particular interés el lazo creado entre el escritor y su hija, así como la de aquél con Casey.
He aquí un film cuyo material además de ser rico en contenido permite reflexionar, entre otros aspectos, sobre el proceso de creación literaria, la manera en que un autor puede dotar de vida propia a los personajes que va creando, y cómo el negocio editorial privilegia hoy día la publicación de libros en base a “celebridades” antes que a las auténticas obras literarias. Al propio tiempo, y desde otro ángulo, el relato enfatiza el inexorable paso del tiempo para Ariel y sobre todo para Schiller quien al enfrentar su mortalidad, deberá apresurarse para concretar lo que se ha propuesto aunque tenga que recomenzar su labor en el crepúsculo de su existencia.
En suma, Wagner ha logrado una película inteligente y humana, con personajes muy bien descriptos que al interactuar excelentemente permiten la fácil compenetración del espectador con cada uno de los mismos.
